Siete firmas en coberturas de Comerci, 6 bancos y 9 ofertas de papel, balance de daños en concurso mercantil
Alberto Aguilar
En medio de la crisis Nafin arranca venta del NAFTRAC y recibirá ofertas en noviembre; AMFE propone a Carstens plan emergente para fondear sofoles y sofomes; en recta final venta de Cinemex y Larrea favorito
Le comentaba que una de las líneas de investigación que sigue la CNBV que preside Guillermo Babatz está en torno al uso de información privilegiada de la que habrían dispuesto las firmas que intermediaron en las operaciones de derivados con dólares que realizó Comercial Mexicana que encabeza Guillermo González Nova.
También se analiza el tipo de asesoría que ofrecieron esas instituciones en su afán de vender las coberturas.
En el mercado se asegura que la más expuesta sería Merrill Lynch que lleva Alberto Ardúa, puesto que es la que tendría los contratos más grandes con Comerci de un total de 7 instituciones vinculadas.
Ellas conocían de las necesidades de dólares de Comerci y quizá de otras empresas relacionadas con ese tipo de coberturas, por lo que justo se evalúa su posible responsabilidad en las presiones al peso que denunció Agustín Carstens, amén de la falta de transparencia de las emisoras hacia los inversionistas.
Las otras enumeradas en la demanda de concurso mercantil de Controladora Comercial Mexicana (CCM) son JP Morgan de Eduardo Cepeda, Goldman Sachs de Martín Werner, Banamex de Enrique Zorrilla, Citibank en contrato aparte, Barclays de José Antonio González y Santander de Marcos Martínez.
Según el documento recibido el 10 de octubre por el Séptimo Juzgado de Distrito en Materia Civil del DF, las operaciones de cobertura cambiaria realizadas por CCM suman mil 80 millones de dólares, después de aplicar las garantías otorgadas por 310 millones de dólares.
Como se sabe, las coberturas son parte de los adeudos que CCM ya no pudo cubrir al solicitar el concurso. Hay que agregar créditos quirografarios por casi 3 mil millones de pesos.
Están el de Banorte de Alejandro Valenzuela por mil millones de pesos, ya público, y 4 créditos más con BBVA Bancomer que lleva Ignacio Deschamps por 900 millones de pesos.
Sume otros con HSBC de Luis Peña por 295 millones de pesos, Scotiabank de Nicole Reich 250 millones de pesos, IXE de Enrique Castillo 100 millones de pesos y una operación en dólares con JP Morgan por 30 millones.
En lo que hace a transacciones de mercado quedó pendiente el principal de una oferta de bonos por 172 millones 900 mil UDI’s. De entrada había un primer pago para diciembre.
También otro bono por 200 millones de dólares a 10 años y que se emitió en 2005, los intereses de otro por 30 millones de dólares de 2007, así como 6 emisiones de certificados bursátiles de corto plazo por mil 500 millones de pesos.
En el escrito se explica que CCM requiere al mes 50 millones de dólares para pagar a distintos proveedores de bienes y servicios, amén de otra cifra similar para cubrir los intereses de sus adeudos en esa moneda.
Obvio esa cifra resulta mínima frente a las coberturas que asumió la firma de autoservicios que lleva Carlos González Zabalegui y que a la postre la han colocado en un predicamento.
Esta compañía comenzó a operar como Comercial Mexicana en 1957 y cotiza en bolsa desde 1991. Tiene 3 operadoras: Tiendas Comercial Mexicana con todos sus conceptos, Costco y Restaurantes California. Hay que agregar 70 empresas con todos sus inmuebles y que son de las que podrían echar mano para pagar.
De 1993 a la fecha, CCM pasó de 146 a 292 tiendas a razón de 10 o 25 millones de dólares por cada una. En ese ínter Wal-Mart de Eduardo Solórzano abrió 500 unidades.
En el periodo CCM invirtió 200 millones de dólares en sistemas con 6 mil servidores de cómputo y que permiten atender 250 millones de transacciones al año.
También compró los activos de K-Mart en 1997 por 147 millones de dólares, los de Auchán en 2003 por 125 millones de dólares, amén de su alianza con Costco Wholesale Inc. que implicó 250 millones de dólares más.
Hoy todo este esfuerzo se complica por operaciones especulativas que la misma compañía revisa vía auditorías para deslindar responsabilidades.
Vaya tiempos que eligió Nafin de Mario Laborín para vender el famoso NAFTRAC, instrumento especie de CPO amarrado al IPC de la BMV que lleva Guillermo Prieto y que se colocó en 2002 para llegar al pequeño inversionista. Su creador fue el ex director general adjunto José Luis Acuña. Recién se publicó la convocatoria y las propuestas de los interesados deberán presentarse en noviembre, en un tiempo muy reducido. Tiene activos por 167 mil millones de pesos que no son nada despreciables. Entre las que podrían participar están Banamex de Enrique Zorrilla, BBVA Bancomer de Ignacio Deschamps, Santander que preside Carlos Gómez y Gómez, Inbursa de Marco Antonio Slim y algunas firmas internacionales. Habrá que ver si hay interés dada la difícil coyuntura.
Este martes la Asociación Mexicana de Entidades Financieras Especializadas (AMFE) que encabeza Mario Sandoval envió una carta a Agustín Carstens, titular de SHCP, manifestándole su voluntad de participar en los esquemas para agilizar el crédito, cuello de botella en los circuitos financieros del mundo. La agrupación que da cabida a 77 sofoles y sofomes y que tiene más de 350 mil millones de pesos en activos, propone un plan emergente para fondear a esas entidades que dependen del mercado vía la compra de obligaciones o bien a través del fondeo de la banca de desarrollo que requerirá de mayores recursos para detonar rubros como el agropecuario, automotriz, vivienda y Pymes. También se sugiere un tratamiento fiscal a las reservas de crédito y apoyos a las familias con créditos para reducir el riesgo de morosidad o incluso programas de reestructura. La misiva tiene copia para el gobernador de Banxico, Guillermo Ortiz, entre otros.
Será esta semana o a más tardar la próxima cuando se tenga el resultado de la subasta de Cinemex que dirige Alma Rosa García Puig y que es de inversionistas de Bain Capital, Spectrum Equity y Carlyle Group. Pese a la crisis, el proceso ha seguido adelante y el gran favorito es Germán Larrea de GMéxico y dueño de MM Cinema que la adquirió este mismo año del regiomontano Francisco González. Larrea ha visto en la exhibición cinematográfica un renglón de alto potencial. Cinemex sería ideal para su expansión, dado que es la líder en el Valle de México con 48 por ciento del mercado. MM Cinema casi no tiene presencia aquí, de ahí que la compra sería complementaria. La operación andaría en unos 350 millones de dólares. El otro tirador es Cinépolis de Alejandro Ramírez, pero tiene en la CFC de Eduardo Pérez Motta el gran obstáculo.
