Nombres, nombres y… nombres

Satmex, otro pendiente de SCT, 3 órbitas satelitales en juego y en noviembre factible retomar venta sin precio mínimo

Alberto Aguilar

Que Comerci ya pactó con derivadistas y riesgo de concurso mercantil “preacordado” para subir al resto; Corvi marcha atrás a expansión de Despensa del Hogar; firma de 30 mil proveedores y 17 mil tiendas paso a seguir

Como le he platicado platicado, SCT que encabeza Juan Molinar enfrenta el reto de definir la política satelital del país para garantizar las comunicaciones de seguridad nacional e incluso otros servicios del ámbito social como educación y conectividad en sitios remotos.

El expediente a cargo de la joven subsecretaria Gabriela Hernández, aún no cuenta con todas las directrices a seguir, no obstante que las comunicaciones para seguridad por la banda “L”, hoy se realizan vía el Solidaridad II, cuya órbita está en posición inclinada.
Este es un “remiendo” que ni siquiera garantiza la viabilidad en el servicio, de ahí que los avances en este terreno se observen más bien lentos a 2 años y medio de la administración de Felipe Calderón.

El gabinete de seguridad está al tanto de los riesgos que hoy se tienen con el Sol II, cuya vida útil es al 2013. En este caso Sedena de Guillermo Galván, Marina de Mariano Saynez, Segob de Fernando Gómez Mont, SSP que lleva Gerardo García Luna y PGR comandada por Eduardo Medina Mora.

Las dos opciones en análisis para remediar el asunto son lanzar un nuevo satélite o bien depender de un tercero.

El gabinete de seguridad está a favor de la primera alternativa en la que el nuevo satélite para banda “L” sería responsabilidad de Telecomm que lleva Andrés Figueroa.

El problema es el tiempo, puesto que contar con un satélite toma hasta 4 años. Considere también el costo de unos 300 millones de dólares.

La crisis y el jaloneo que se visualiza para el presupuesto que presentará la SHCP de Agustín Carstens podrían dificultar los recursos.

Es de esperar que el gabinete de seguridad de la batalla por su celo para que el país maneje esa infraestructura y se garantice la confidencialidad.

En la segunda alternativa se aprovecharía la capacidad de algunas empresas satelitales canadienses como MSV e Inmarsat y que cubren todo México. El Estado manejaría el centro de telemetría y control, que es en donde se mueve la información. Francia o GB dependen de terceros.

Amén al costo del satélite, agregue una muy necesaria modernización de los equipos de tierra que manejan para la banda “L” ejército y policía. Es más, el futuro ya no está ni siquiera en esa opción, sino en la banda “X”.

Pero, más allá de lo que se decida, SCT igual está obligada a reencausar la situación de Satmex, compañía privatizada en 1997 y que ha representado un dolor de cabeza desde entonces.

Con Ernesto Zedillo se aceptó una venta apalancada a favor de Principia de Sergio Autrey y la estadounidense Loral. Con el tiempo su deuda llegó a 850 millones de dólares, y fue necesaria una reestructuración.

En el sexenio de Vicente Fox se logró capitalizar parte de esa deuda que hoy se ubica en 400 millones de dólares.

Los acreedores, fundamentalmente fondos de inversión, se quedaron con 78 por ciento del capital, 2% los antiguos socios y 20 por ciento el gobierno.

Como es público, el intento de venta de Satmex en 2007 fracasó al establecerse un mínimo de referencia de 569 millones de dólares.

A la fecha y no obstante que el gobierno se reservó el 55 por ciento del voto, Satmex dirigida por el chileno Patricio Northland, opera como una empresa privada sin reportar a nadie.

Sólo posee los Satmex 5 y 6. El primero, que ha tenido fallas, termina su vida útil en 2014, o sea que el tiempo ahí también apremia.

Ha logrado, con su base de clientes, amasar unos 70 millones de dólares en caja, buenos pero insuficientes para una capitalización pendiente de 500 millones de dólares para lanzar el Satmex 7.

Para el país el derrotero de esta compañía no es trivial, puesto que posee 3 posiciones orbitales, activo que de no utilizarse de forma racional podría perderse. Son la 113ºW, 114.9ºW y 116.8ºW.

De ahí que el gobierno vía SCT tendría que asumir un mayor control, para eventualmente venderla. El 30 de noviembre vence el piso establecido en 2007, aunque ahora la astringencia crediticia jugará su papel.

Como quiera, la gestión del equipo de Felipe Calderón en este tema tampoco ha sido muy expedita.

Aunque todavia la semana pasada Comercial Mexicana de Carlos González Zabalegui reportó nuevos recursos legales de las firmas vinculadas con sus derivados, en el mercado se cree que ya concluyó su negociación con ese grupo de acreedores, por lo que el resto, entre ellos los bancos fondeadores, tendrán que ajustarse a las cifras comprometidas, en este caso una deuda sostenida por unos 950 millones de dólares, desinversiones por 500 millones de dólares, amén de cierta participación en el capital. No se descarta el que en un momento dado Comerci acuda a un concurso mercantil “preacordado” para incorporar también a tenedores de papel locales y extranjeros. Merrill Lynch que lleva Orlando Loera hasta borró de sus libros el pasivo de Comerci. Lo que resulte del arreglo le redundará en ganancias. La SHCP vía Alejandro Werner ha presionado fuerte a los bancos fondeadores para que firmen la reestructura que se finiquitaría en 3 o 4 meses.

A mediados del 2005 Grupo Corvi de Benjamín Villaseñor vendió su popular marca de chocolates La Corona a Bimbo de Daniel Servitje por 43 millones de dólares. Acto seguido, la firma especialista en mayoreo de abarrotes optó por incursionar en el menudeo vía Despensas del Hogar. Aunque llegó a más de 130 unidades, la noticia es que ha comenzado a recapitular en su expansión y a cerrar tiendas en el contexto de la crisis. También parece que el avance no tuvo la adecuada planeación, de ahí el replanteamiento en el tamaño de esa cadena. Corvi dejó la BMV en 2007.

Fue en agosto del 2008 cuando industriales y comerciantes retomaron los contactos para llegar a un convenio de mejora en prácticas comerciales. Como le adelanté, finalmente se firmó el lunes con la participación muy activa del CCE que encabeza Armando Paredes, Concamín de Salomón Presburger —que con Ismael Plascencia se había opuesto—, Canacintra de Miguel Marón, CNA de Juan Carlos Cortés, ConMéxico de Jaime Zabludovsky y por otro lado ANTAD de Vicente Yáñez, Wal-Mart de Eduardo Solórzano, Soriana de Ricardo Martín Bringas y Liverpool que lleva José Calderón. Economía de Gerardo Ruiz Mateos será el secretario técnico y en un momento dado “amigable componedor” en caso de líos. Ahora el siguiente paso será sumar al acuerdo a los actores directos, esto es unos 30 mil proveedores del comercio, así como 17 mil tiendas que hay en el país.

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