Nombres, nombres y… nombres

Prevén baja de 12% para aviación en 2009 aquí, 27.1 millones de pasajeros en 2008 y SCT complaciente con Aviacsa

Alberto Aguilar

Firma Actinver compra de Banco Fácil a Chedraui y en trámite aval ante CNBV; prevén analistas caída industrial histórica en enero; Merrill Lynch liderazgo aquí, fusión con Bank of America en dos meses y Loera timón

La pregunta en la aviación con este entorno tan difícil, es qué otra compañía se verá obligada a dejar el mercado, tras de que en 2008 quebraron Aerocalifornia de Raúl Antonio Aréchiga, Alma de Carlos Peralta y A Volar de Jorge Nehme.

Esa industria está lista para enfrentar una fuerte caída en el número de pasajeros, luego de que en enero y febrero se delineó un descenso de la actividad más severo del que tradicionalmente se tiene en ese bimestre.
Hay pronósticos en cuanto a que la clientela caerá alrededor del 12 por ciento en este 2009, que se combinará con una rentabilidad precaria, ante la imposibilidad de elevar tarifas.

Si en el 2008 el factor de presión fue el petróleo, en el año en curso la devaluación del peso en más de 40 por ciento impacta a las compañías en sus deudas por la compra de equipo, arrendamientos, mantenimiento y el suministro de turbosina que se paga en dólares.

Digamos que se tiene el mejor cóctel para un proceso de descapitalización acelerado, situación que por cierto no es exclusiva del país, puesto que lo viven todas las aerolíneas del mundo. La IATA ya pronosticó otro año consecutivo con pérdidas.

Para la industria mexicana lloverá sobre mojado puesto que en 2008 todas las compañías sin excepción cerraron con números rojos, pese a que el número de pasajeros no cayó tanto. Se habla de entre 0.5 y 1 por ciento, o sea unos 27 millones 100 mil pasajeros.

Como imaginará, a algunas de las compañías les va peor que a otras. Aviacsa de Eduardo Morales Mega no ha dejado de perder penetración y algunos pronósticos de especialistas situarían su rebanada del pastel en 9 por ciento con 2.5 millones de pasajeros.

De acuerdo con esos números, en el mercado interno Aeroméxico que lleva Andrés Conesa habría quedado en 2008 con 28 por ciento y 7.6 millones de pasajeros, seguido de Mexicana que dirige Manuel Borja Chico con 23.5 por ciento y 6.5 millones, aunque básicamente sustentado en Click que comanda Isaac Volín.

Seguirían Volaris de Enrique Beltranena con 13 por ciento y 3 millones 350 mil pasajeros, Interjet que dirige José Luis Garza con 11.5 por ciento y 3 millones 160 mil clientes, Viva Aerobus de Roberto Alcántara con 4.7 por ciento y 1 millón 300 mil, y Aeromar comanda por Ami Lindenberg con 1.6 por ciento y 450 mil.

En el caso de Aeroméxico y Mexicana, amén de la coyuntura, están obligadas a insistir más enfáticamente en modificar su modelo de negocio, puesto que en lo interno las firmas de bajo costo como Interjet, Volaris y la misma Viva Aerobus, no han dejado de quitarles ventas, en tanto que en lo internacional su competencia foránea con las mismas presiones de rentabilidad se ha visto empujada a reducir sus tarifas.

Pero como es público, el caso más apremiante es Aviacsa que según esto, está a punto de ser suspendida otra vez por SCT. El subsecretario Humberto Treviño ya les advirtió que deberán cubrir sus adeudos de inmediato con el Seneam.

Se habló de 150 millones de pesos, pero se estima que la cifra ha crecido con recargos e intereses, quizá hasta unos 350 millones de pesos.

Como le platiqué en su momento, en la industria hay verdadera molestia por la paciencia de la dependencia que lleva Luis Téllez, ya que Aviacsa arrastra adeudos en servicios de navegación desde 2007.

Sume más de 100 millones de pesos en combustibles con ASA de Gilberto López Meyer y aparentemente hasta retrasos en los cargos con el AICM, dependiente de la misma entidad.

Por si fuera poco, se dice que Aviacsa habría dejado de enterar la Tarifa de Uso de Aeropuerto el TUA. Sería un delito fiscal puesto que la aerolínea sólo es un intermediario de recaudación.

Esta situación, al final de cuentas, motiva una competencia desleal en el contexto de una industria seriamente emproblemada.

Y la novedad es que el Grupo Financiero Actinver que preside Héctor Madero concluyó hace unos días el acuerdo en principio para comprar Banco Fácil, de reciente creación, propiedad de Chedraui y la estadounidense Sherman Financial Group que comanda Robert Roderick. Banco Fácil se orientó al crédito al consumo, especialidad de Sherman. Con la recesión, obviamente el escenario se modificó. Actinver acaba de presentar su solicitud para el aval a la CNBV que preside Guillermo Babatz. Según esto, el objetivo del banco se modificará para actuar como una herramienta de servicio a los 150 mil clientes que hoy posee Actinver, con su casa de bolsa y su operadora de fondos, la más influyente entre las independientes. Actinver tiene en su red 53 sucursales en el país, que eventualmente servirán para su operación bancaria, convirtiéndose además en un útil vehículo de captación de personas físicas con un costo de casi cero.

Aunque la consigna de la administración de Felipe Calderón es apagar todo dejo de catastrofismo, ayer la AMIA que lleva Eduardo Solís dio otra evidencia de que la recesión mundial tiene hondas consecuencias en nuestra economía. La producción cayó 51 por ciento, las exportaciones 57 por ciento y 28 por ciento las ventas. A su vez en Kuala Lampur, en donde se realiza una reunión mundial de banqueros centrales, Guillermo Ortiz de Banxico, adelantó que habrá una caída en la producción industrial de al menos 30 por ciento. Aunque Banxico corrigió aquí y puntualizó que se refería al rubro automotriz, que tampoco no checa con lo informado ayer, algunos analistas consideraron que de todas formas sí habrá una baja sensible en el sector industrial, puesto que sólo la baja de la manufactura automotriz tendrá una incidencia de 8 puntos. Habrá que agregar el pobre comportamiento de construcción, que sigue sin arrancar motores, y la caída de la producción petrolera. En otras palabras se tendrá un retroceso histórica que obvio superará al de 1995.

En un par de meses se concretará la fusión de Merrill Lynch con Bank of America aquí y es probable que en el timón se mantenga Orlando Loera. Igual en ese lapso tendría que decidirse la mudanza de las oficinas de la correduría que lleva Alberto Ardura, aunque se cree que los espacios en el banco serán insuficientes. Claro que no se descartan recortes, aunque ya se han dado algunos. Por cierto que conforme a las cifras presentadas a la BMV, la casa de bolsa Merrill Lynch que lleva Álvaro García Pimentel, se convirtió en la intermediaria número uno en México, con un monto total operado superior a los 419 mil millones de pesos.

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