Miguel Angel Carrillo Barrios/ASICh
En un comunicado pastoral que lanzara el Cardenal Norberto Rivera Carrera, a todas las parroquias de México, recomienda a todos los feligreses mexicanos que deben le deben exigir a los candidatos proyectos en los que se cumpla con justicia social y otras cosas, pero que no deben ceder votos a todos aquellos que estén en favor de los matrimonios gay y menos a aquellos que estén en favor del aborto y cosas parecidas.
Esa acción hace al Cardenal, responsable de un delito y violenta flagrantemente el artículo 130 inciso E) que a la letra dice: “los ministros no podrán asociarse con fines políticos ni realizar proselitismo a favor o en contra de candidato, partido o asociación política alguna. Tampoco podrán en reunión publica, en actos del culto o de propaganda religiosa, ni en publicaciones de carácter religioso, oponerse a las leyes del país o a sus instituciones, ni agraviar, de cualquier forma, los símbolos patrios”
Al prelado, nada le importan nuestras leyes, ya está acostumbrado a pisotearla en las narices de todas nuestras autoridades, sean éstas las máximas o las mínimas, sin que hasta la fecha se haya castigado.
El Cardenal Rivera, con su intromisión en los asuntos electorales, a parte de violentar el precepto constitucional mencionado, está incitando abiertamente a que los candidatos de la coalición de las izquierdas no se les dé el voto y eso es grave.
De continuar con la anarquía solapada de las autoridades presidenciales, en favor del del representante del Estado Vaticano en México, al que se le tolera un frontal desprecio a nuestras leyes, un desacato inaudito en las narices de todos los mexicanos que debe ser insoslayable por nuestras autoridades. llegará el momento en que volveremos a la época medieval y posiblemente sea, con la anuencia del Partido Acción Nacional PAN, que se instale nuevamente en México, la mal llamada “santa” inquisición, en la que sería el propio Rivera Carrera, quien se encargaría de aplicar crueles, inhumanos y diabólicos tormentos, todos ellos en nombre de DIOS.
Qué vergüenza que en un dizque país de leyes esté ocurriendo semejante agravios a nuestras leyes y que desde la basílica de San Pedro, el Papa Benedicto XVI, este ordenando a su compinche, zurrarse sobre las leyes del Estado Mexicano, mismas que no son defendidas por nadie, pues nuestras autoridades únicamente son buenas para hurtar el dinero del pueblo y despojar del mísero dinero que ganamos los trabajadores vía ISPT y tantos impuestos que seguramente son sugeridos por la misma iglesia. ASICh
