ASICh
La diócesis de San Cristóbal se pronunció porque deba prevalecer el amor de Rosa Pérez Pérez y de María Gloria Sánchez Gómez por su pueblo Chenalhó y Oxchuc, respectivamente y no aferrarse al cargo de presidentas municipales donde no las quieren las comunidades. En voz del Obispo Felipe Arizmendi, debe prevalecer en estas dos mujeres indígenas que han sido restituidas legalmente en los cargos de representación popular, debe prevalecer la búsqueda suprema de la paz entre sus comunidades, su propia seguridad y tranquilidad, el progreso armónico de sus municipios.
No debería prevalecer la ambición de poder y de dinero, mucho menos la prepotencia y la alianza con fuerzas oscuras desestabilizadoras. Como mujeres, son dignas de todo respeto y no han de ser discriminadas, subraya.
Aunque reconoce que estas dos mujeres ganaron las elecciones del 19 de julio de 2015, también apunta que nadie desconoce que hubo mucho manejo de dinero, muchas dádivas para atraer al electorado, muchos compromisos no fáciles de cumplir, y cierta ruptura con los usos y costumbres de estas comunidades. Por ello, las inconformidades no se hicieron esperar, lamentablemente no en forma pacífica, sino violenta.
Es muy difícil que estos pueblos permitan a estas dos damas tomar posesión de su cargo y presidir los respectivos Ayuntamientos en su propia sede.
Apunta que muchas veces hemos defendido los sistemas indígenas para elegir a sus propias autoridades, que no se basan en propagandas que alguien hace de sí mismo, ni en dádivas o en compra de votos, sino en la confianza que un pueblo tiene a alguien que ha demostrado su capacidad y su servicio por años.
Sin embargo, el sistema de partidos ha contaminado a los pueblos indígenas y los ha dividido. La elección ya no es por consenso mayoritario, sino por el conteo y la manipulación de los votos. Nuestros diputados locales deberían elaborar leyes que permitan elecciones por usos y costumbres, como lo hacen desde hace años la mayoría de los municipios del Estado de Oaxaca. Nunca faltan los pecados también en este sistema, pero está menos corrompido y habría que rescatar esta forma de hacer política electoral.
Asimismo, exhortó respetuosamente a las autoridades estatales a seguir buscando caminos para que este asunto se resuelva en forma pacífica, en mucho diálogo con ambas mujeres y con quienes ejercen los cargos que, según la ley, a ellas corresponden. Los acuerdos son el puente y el camino de la paz. Que triunfen no sólo la ley, sino la paz, la verdad, la justicia y la unidad. ASICh
