Niño chiapaneco será operado en Instituto Nacional de Pediatría

México, D.F.- Con la mirada triste, pero con la esperanza de recuperar la felicidad de su niñez que le fue arrebatada por un conductor ebrio en el municipio de Pichucalco, hace dos años; el pequeño Ramiro Pérez permanece en una cama del Instituto Nacional de Pediatría en espera de la operación que le restituya sus funciones del uréter y recto.
El pequeño que se encuentra acompañado de su madre Hilaria Ramirez, después de un largo peregrinar, logró que con el apoyo de Angélica Murguía, el gobierno de Chiapas, la Secretaría de Salud y otras personas altruistas, arribar a la Ciudad de México donde será intervenido para recuperar sus funciones físicas, ya que ha vivido postrado en un camastro, aquejado por constantes infecciones por la sonda de la cual depende para desalojar orina y heces; presa de una fuerte depresión y sin poder desarrollarse como un niño normal. Toda ayuda que se haga llegar a este pequeño, resulta vital para esta familia de escasos recursos originaria de Pichucalco, Chiapas; por ello, la Senadora María Elena Orantes López y la diputada local Alma Simán, se dieron a la tarea de hacer llegar apoyos consistentes en una cama de agua (que servirá para la recuperación de Ramiro), se gestionó para la estancia de Hilaria en el albergue del hospital por los días que sean necesarios permanecer en esta ciudad y se le otorgará a la mamá, un trabajo en su población para sostener los gastos familiares de Ramiro y dos hermanitas más, ya que ante esta tragedia perdió su empleo.
Correspondió al joven Anuar Vitar Simán, la entrega del donativo que las legisladoras hicieron llegar a la familia, y expresó que es voluntad de Orantes López y Alma Simán, apoyar en acontecimientos tan dramáticos como éste caso; donde además de destruir la vida de un niño de 9 años, también se atentó contra el resto de la familia, ya que madre y sus tres hijos fueron arrollados por el conductor ebrio.
“Sólo recuerdo del día en que fuimos atropellados, que de todos Ramiro fue el más afectado, no sé de dónde saque valor para recoger con las manos sus entrañas destrozadas y colocárselas en su cuerpecito, ha sido muy triste y penoso nuestro peregrinar, pero no voy a dejar que mi hijo muera, lo quiero conmigo y haré todo porque vuelva a ser un niño normal y feliz”, indica Hilaria.
El pequeño se encuentra en espera en la cama 211 del Instituto Nacional de Pediatría, por la operación que le permitirá retirarle las sondas y reconstruirle sus órganos. En tanto las legisladoras permanecen atentas al desarrollo de la cirugía y pendientes de que todo salga bien para este pequeño chiapaneco. ASICh

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