Negligencia de autoridades que supervisan albergues de atención adictos

Los albergues o anexos son centros de tratamiento para atender la dependencia a cualquier sustancia adictiva que dentro de la norma que rige el funcionamiento de esos establecimientos son conocidos y reconocidos como de Ayuda Mutua. Se trata de una modalidad del tratamiento hospitalario ofrecida por personas que ya han atravesado ese proceso y que -en términos generales- carecen de una formación profesional y muchas veces de una infraestructura adecuada, lo que no impide que algunos logren la abstinencia.Por otra parte, en tanto que atienden a una demanda importante, es necesario apoyarlos para que actúen de manera decorosa, en el marco de un modelo y un programa de tratamiento que ha sido validado por sus resultados pero también por su sustento teórico.
En todo el país han crecido esos sitios -y el estado de Chiapas no es la excepción- por falta de espacios públicos para atender el problema de los drogadictos, y responden también a una importante demanda social.
Por la importancia del tema, entrevistamos a psicólogo Carlos Hiram Culebro Sosa, quien coordina la Red Estatal de Universidades para la Prevención de las Adicciones (REUNA/CHIAPAS), a la vez, en la Secretaría de Educación es el coordinador del Programa de Prevención de Conductas Antisociales en Estudiantes.
P.- Lo ocurrido recientemente en uno de los albergues de este tipo en la ciudad de México, donde se dio muestra que los albergados estaban en calidad de esclavos; ¿qué opina al respecto?
R.- Que es una situación excepcional, no la generalidad; además, ese hecho también pone en evidencia la negligencia de las autoridades de salud que supervisan esos establecimientos.
P.- Entonces, ¿no hay malos tratos en esos sitios?
R.- Se han reducido de manera drástica. El trato con rigidez parte de una concepción correcta pero de un procedimiento errado, al suponer que los adictos deben recuperar su dignidad y su lugar en un grupo social o en la sociedad, lo cual es un acierto, pero que este camino hay que ganarlo con sufrimiento, lo cual no es válido. Suponer que en la mayoría persisten los tratos degradantes, es lo mismo que imaginar que todo padre trata a su hijo con el mismo rigor con que lo trató el abuelo. No debe olvidarse que esos sitios son una contención de personas que son un peligro para la sociedad, por su problema adictivo.

P.-¿Cómo rehabilitan a lo albergados?
R.- El tratamiento muchas veces se basa en la filosofía de Alcohólicos Anónimos, sin que esos sitios formen parte de esta organización.

P.- Qué opina sobre la posibilidad de que alberguen a delincuentes?
R.- La posibilidad de albergar delincuentes, con o sin conocimiento, es un asunto pendiente y delicado. En mi opinión, los centros de tratamiento deberán tomar cartas en el asunto y protegerse para evitar que sucedan hechos como los asaltos a centros de tratamiento registrados en Chihuahua. Está claro, sin embargo, que esto no podrá hacerse sin el apoyo y la coordinación de las instituciones responsables de la salud y la seguridad pública de los mexicanos.

P.- ¿Cuántos anexos funcionan en Chiapas?
R.- Aproximadamente 70, cada uno de ellos con un número flexible de internos, pero calculo que deben ser por lo menos tres mil 500 personas internadas. ASICh

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