Raúl Eduardo Bonifaz*
_Fortalecer política de bienestar infantil
_Niños y niñas mexicanos, los más pobres de la OCDE
“A Eduardito, motivo de vida”.
En los últimos años, la pobreza infantil ha aumentado y esto es producto de un menor gasto de los gobiernos en prestaciones familiares y sociales. Situación que obliga a todos los países a asegurar el derecho del niño al más alto nivel posible de salud y la disminución de la mortalidad infantil. Se ha dicho, que la verdadera medida del progreso de una nación es la calidad con que atiende a sus niños y niñas: su salud y protección, su seguridad material, su educación y socialización y el modo en que se sienten queridos, valorados e integrados en las familias y sociedades en las que han nacido.
Sí nuestras niñas y niños son el futuro de México, preocupa seriamente el informe de su estado que dio a conocer hace unos días, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Este diagnóstico, permite avizorar un porvenir empobrecido y carente de esperanzas. ¿Por qué? Porque los indicadores de bienestar infantil señalan que en México muchos niños viven entre la pobreza, una educación deficiente, desatención sanitaria y en contraste situaciones de alto riesgo como embarazos adolescentes, tabaquismo y alcoholismo.
El bienestar de las niñas y niños mexicanos está muy por debajo de los observados en los 30 países de la OCDE, según el primer informe sobre los infantes titulado “Haciendo lo mejor por los niños”, México necesita fortalecer sus políticas sobre la infancia, a fin de mejorar los resultados en las áreas de la pobreza infantil, la educación, la salud y la seguridad.
¿Qué es un niño?, se define como “niño o niña” a toda persona menor de 18 años, a menos que las leyes de un determinado país reconozcan antes la mayoría de edad. Los niños y las niñas tienen derecho a vivir con sus padres excepto cuando se considere que ello es incompatible con el interés superior del niño. Los niños que estén separados de uno o ambos padres también tienen derecho a mantener relaciones personales y contacto directo los dos. Los niños no se consideran propiedad de sus padres ni beneficiarios indefensos de una obra de caridad. Son considerados seres humanos y titulares de sus propios derechos. Los niños, son individuos y miembros de una familia y una comunidad, con derechos y responsabilidades apropiados para su edad.
Los niños en México crecen en familias con ingresos medios muy bajos en comparación con otros países de la OCDE, el 22 por ciento de los niños crece en la pobreza relativa. Sólo Turquía (24.6%) tiene más niños pobres que México (22.2%), pero ambos están lejos del promedio de la organización internacional, 12.4 por ciento.
Datos poco agradables, es que en México tenemos la tasa más alta de niños que carecen de posesiones esenciales para una buena educación, viéndose más de uno de cada 10 niños privados de herramientas de estudio como una computadora y conexión a Internet, un escritorio o lugar tranquilo para estudiar, o libros. Según la OCDE, en un estudio que compara los logros educativos de estudiantes en países del organismo, los mexicanos de 15 años obtuvieron la puntuación más baja. Ello “se ve agravado por el hecho de que México tiene la mayor brecha de la OCDE entre estudiantes con altos y con bajos logros educativos”.
Además, México tiene una tasa muy alta de mortalidad infantil, casi cuatro veces el promedio de la OCDE de 5.4 por cada mil nacimientos. La mayor tasa de madres adolescentes también se encuentra en México, “registrándose alrededor de un hijo nacido por cada 15 niñas de 15 a 19 años de edad”. Un dato bueno, es que se reconoce que México se desempeña bien en el ámbito de la vacunación infantil oportuna, ocupando entre los países de la OCDE el séptimo lugar en vacunación contra el sarampión.
La supervivencia de la infancia es el núcleo fundamental de todas las actividades de la UNICEF, organismo de las Naciones Unidas constituido para protegerlos y con presencia en 155 países del mundo. La muerte de un niño es una pérdida trágica. Sin embargo, alrededor de 30 mil niños y niñas menores de cinco años- 21 por minuto- mueren todos los días, especialmente de causas que se podrían evitar. Más de un 70% de los casi 11 millones de muertes infantiles que se producen al año se deben a seis causas: la diarrea, el paludismo, las infecciones neonatales, la neumonía, el parto prematuro o la falta de oxígeno al nacer.
La malnutrición contribuye a más de la mitad de las muertes. Pero las enfermedades no son inevitables, ni tampoco los niños enfermos tienen por qué morir. Las investigaciones y la experiencia indican que 6 millones de los casi 11 millones de niños y niñas que mueren todos los años podrían salvar la vida por medio de medidas nada sofisticadas, basadas en pruebas empíricas y eficaces en relación a sus costos, como vacunas, antibióticos, suplementos de micronutrientes, mosquiteros tratados con insecticida y una mejora de las prácticas de atención familiar y lactancia materna.
La misión de UNICEF se ha ido extendiendo hasta alcanzar a los niños olvidados de todo el mundo y de aquí surge precisamente, el Cuarto Objetivo de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas para 2015, que es, el reducir la mortalidad en la infancia en dos terceras partes, de los 93 niños por cada 1000 que morían antes de cumplir cinco años en 1990, a 31 por cada 1000 en 2015.
Según Unicef, Estados Unidos y el Reino Unido son los peores países ricos para los niños,
EE UU, tiene el peor índice de mortalidad infantil entre las naciones industrializadas y ocupa el cuarto lugar en el mundo, después de México, Turquía y Eslovaquia. Los adolescentes estadounidenses tienen la mayor tasa de embarazos y los niños el más alto nivel de pobreza pese a que el gobierno gasta más que otras naciones como Suiza, Japón y Holanda.
México, gasta más en los niños en edad de escuela primaria (de seis a 11 años) que en los más pequeños (de cero a cinco años).Los padres de Europa no son tan pobres. Ellos tienen los niños cuando están listos. Los primeros lugares en el área de bienestar de desarrollo los ocupan: Noruega, Dinamarca, Luxemburgo, Finlandia, Austria, Suecia, Suiza, Islandia, Países Bajos y Francia. Y en educación de calidad, los ocupan Finlandia, Corea, Países Bajos, Irlanda, Dinamarca, Polonia, Suecia y Suiza.
Los países de la OCDE deben invertir más en los niños de hasta seis años de edad si quieren atacar el problema de la desigualdad social advirtió su Secretario General el mexicano Ángel Gurría: “si bien la crisis presiona para que se gaste menos, si se reduce el gasto en educación y salud para los niños luego habrá importantes costos para la sociedad”. “En el caso de los niños desfavorecidos, es particularmente esencial intervenir desde la más tierna infancia, momento en que se construye el futuro, para ayudar a romper el ciclo familiar de la pobreza y la exclusión”.
*Presidente del ICADEP. A.C., Chiapas
bonifaz49@hotmail.com
