El PAN no apuesta a la investigación científica
_Jóvenes científicos sin oportunidades
Raúl Eduardo Bonifaz*
Después del colapso del virus de la influenza, sale a relucir que por más de 10 años, México ignora las recomendaciones del Foro Económico Mundial (WEF) para invertir en ciencia y tecnología. Nuestro país, está ubicado en el sitio 105, entre 131 naciones observadas, en cuanto a disponibilidad de científicos e ingenieros, y con la baja calidad en educación científica y de tecnología, ocupamos el sitio 127 a nivel mundial, también de 131. Otro aspecto preocupante, lo ha sido la fuga de cerebros, México ocupa el sitio 64, entre 131 economías, con una calificación de 3.4 puntos, donde la mayor a la que se podría aspirar el país es siete y la menor cero. Hemos sido rebasados por países como Kuwait, Malta, Panamá y Barbados. La grave situación sanitaria que está padeciendo nuestra nación, ha traído una nueva ola de peticiones para dedicarle más dinero a la investigación para proveer salud.
Sin embargo hay voces en contra al decir que “estos no son problemas de dinero, al menos no de manera principal. La capacidad de investigación en México no depende tanto del dinero como de un cambio cultural profundo. Aunque tuviéramos fondos para dedicar a la investigación, no hay material humano para ello. Nuestros jóvenes no siguen carreras de investigación, en parte porque quedan incapacitados para ello desde la secundaria. Apenas 0.3% de nuestros jóvenes alcanza los niveles de excelencia necesarios para seguir el camino que lleva, 20 años después, a la investigación de clase mundial. Nuestro sistema educativo destruye capital humano”.
El Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) José Narro Robles, critica que México dependa científicamente de otros países y no tenga capacidad de respuesta ante el virus de la influenza. “No estamos equivocados y vamos a seguir insistiendo, por eso, porque la vida y este acontecimiento nos da una vez más la razón; tiene que apoyar el Estado nacional a las instituciones públicas de educación superior y de investigación. México no puede depender del extranjero en esa capacidad, perdemos soberanía, perdemos autonomía como nación”. Señala que la UNAM requiere mayor presupuesto ya que cuenta con la capacidad y recursos humanos para llevar a cabo todo tipo de investigaciones, “con algunos apoyos adicionales, podemos asegurarle al país la capacidad de respuesta oportuna frente a situaciones como ésta”. Para el rector de la máxima casa de estudios, el capital más importante con que cuenta la universidad es el recurso humano, la inteligencia, capacidad y preparación que no se puede comprar “ni en una ferretería ni en un departamento especializado”. Pero el equipo se tiene que adquirir y la tecnología, desarrollarla. Tenemos que apostarle a la ciencia.
La Universidad Nacional Autónoma de México trabaja en una vacuna contra el virus de la influenza A. Cabe destacar que ninguna universidad privada puede ocupar ahora el lugar de la UNAM, entre otras cosas, porque en esta casa de estudios se realiza casi la mitad de la investigación científica del país.
La ciencia, la tecnología y la educación deberían ser prioridades del gobierno federal y que se manifieste a la hora de los recursos pero queda claro que no son sus prioridades. De acuerdo con el diagnóstico del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) en su Programa Especial de Ciencia y Tecnología 2001-2006, señala que países cuyas características fueron similares a las de México hace 30 años como Corea, España y Brasil, exhiben hoy indicadores de desarrollo superiores. Un dato más, a nivel internacional México se encuentra en último lugar en cuanto a la inversión en ciencia de los países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) e incluso, entre los países de América Latina figura por debajo de Brasil, Argentina, Chile y Costa Rica.
Conacyt, tiene ubicados 25 centros en diversos estados del país (en Chiapas tenemos uno) y representan el mejor esfuerzo para descentralizar la investigación y el desarrollo tecnológico, pero han sufrido un fuerte rezago por la falta de recursos para apoyar proyectos, la formación de nuevos científicos y la contratación de investigadores.
Personalidades de la Investigación Científica de la UNAM, han declarado: “Sólo ha habido un montón de palabras huecas, en el sentido de que habrá presupuesto, pero que en los hechos se muestra exactamente lo contrario, reiterando que para la ciencia no hay futuro. “Hay puras mentiras y promesas. Eso de que la ciencia ¿será una prioridad? es puro cuento”.
Los recortes presupuestales son la primera arma que ha sido empleada por la derecha contra la cultura y contra la educación pública.
En la parte final de la campaña electoral federal circuló por Internet una exigencia, firmada por personas que se presentaban a sí mismas como jóvenes colaboradores de Felipe Calderón. Lo que planteaban era el cierre de las universidades públicas. Según ellos, éstas eran muy caras y de muy bajo rendimiento. “Reconocían” que en ellas había estudiantes capaces, y planteaban que a éstos se les dieran becas en universidades privadas.
El fomento a la ciencia es muy castigado en nuestro país, la política de Estado en México, en cuanto a ciencia y tecnología, carece de objetivos y metas regionales, así como de apoyo para la formación de recursos humanos y asignación de presupuesto. Especialistas, universitarios, investigadores y representantes empresariales han considerado que para que México tenga mayor desarrollo y supere los rezagos en ciencia, tecnología y educación es necesario modificar y renovar el sistema educativo nacional y la política científica, aun cuando por la primera opción se presentara una confrontación con los intereses del sindicato de maestros.
Legisladores han señalado que los gobiernos surgidos del Partido Acción Nacional son enemigos de la educación pública y del desarrollo de la ciencia y la tecnología, lo que constituye desde ahora una de sus banderas para las elecciones de 2009.
Es fundamental reorientar la política de desarrollo científico y tecnológico, con una visión de Estado, las naciones que históricamente han invertido más en educación y en ciencia y tecnología son aquellas que han alcanzado los mayores niveles de desarrollo humano. En el año de 2005, el Gasto en Investigación y Desarrollo Experimental por habitante de México fue de solo 54 dólares anuales; mientras que en Suecia fue de 1,250 dólares; en Estados Unidos de 1,094 y en Japón de 1,023 dólares. El promedio de los países de la OCDE es de 659 dólares anuales; es decir, 11 veces más que nuestro país.
*Presidente del ICADEP, A.C., Chiapas
bonifaz49@hotmail.com
