MIRANDO A LA POLÍTICA

Yo soy Jacinta indígena Otomí ¿plagiaria o víctima?
Florence Cassez ¡secuestradora francesa!
Raúl Eduardo Bonifaz*

*Raúl Eduardo Bonifaz

El periodista Ricardo Rocha, (Detrás de la Noticia), ha sacado a la luz pública una denuncia que se suma a las miles de injusticias que se viven en éste país. Se trata de Jacinta Francisco Marcial, una mujer indígena, otomí, de 46 años. Acaba de ser sentenciada en Querétaro a 21 años de cárcel. Aunque usted no lo crea, por el secuestro de seis agentes armados de la AFI. Sí, leyó usted bien, fue acusada con otras dos mujeres. Un juez la halló culpable porque, para él, la prueba presentada por la PGR fue contundente: una fotografía de un diario local donde aparece Jacinta asomándose al borlote de lo que pasó en su pueblo hace tres años ya.“El 26 de marzo de 2006 seis AFI llegaron amenazantes y sin uniforme a Santiago Mexquititlán, en Querétaro. Ahí, en el tianguis, Jacinta y sus compañeras vendían aguas frescas. Llegaron los agentes y comenzaron con destrozos, despojos y exigencias de tributo con lujo de violencia quesque por hallar mercancía pirata. Fuenteovejunescamente, los pobladores cercaron a los intrusos para exigirles identificación y la orden que justificara su proceder. Éstos se negaron, pero también se rajaron. La tensión crecía y comenzaron los gritos de protesta y justicia de la gente por tanto abuso. A llamado de los intrusos se apersonaron un agente del MP y el jefe regional de la AFI. Prometieron reparar los daños con mercancía decomisada -más bien robada- de otros tianguis, de otros pueblos. Ante la negativa popular se comprometieron a compensarlos con dinero. Se fueron y dejaron “en garantía” a un agente que no fue molestado. Regresaron a las siete y pagaron lo pactado”.

“Pero se la guardaron al pueblo. Y se desquitaron con Jacinta, a la que el 3 de agosto llevaron con engaños a la ciudad de Querétaro. Ahí la acusaron falsamente; ahí la juzgaron de inmediato en español, cuando sólo hablaba otomí; ahí presumieron su culpabilidad antes que su inocencia; ahí la tienen presa; ahí la sentenciaron a 21 años de prisión; ahí le destrozaron la vida y a su familia”.

“Así, Jacinta es una víctima más de la intolerancia rabiosa que caracteriza a los gobiernos panistas como el que ahí en Querétaro encabeza Francisco Garrido Patrón, que no ha movido un dedo en defensa de una de sus gobernadas. ¿Cómo si es una india de pueblo?”.

La otra cara de la justicia, hace pocos días el presidente de Francia Nicolás Sarkozy, llegó a México para llevarse a su conciudadana Florence Cassez, convicta por secuestro y sentenciada a 96 años de prisión que luego fueron reducidos a 60. “El escándalo que ha generado en Francia y buena parte de Europa el juicio a la francesa Cassez, enseña al mundo la inmundicia del sistema judicial mexicano, la forma en que el circo mediático beneficia televisoras y ambiciones de poder, y el despropósito de valorar el juicio televisivo, por sobre el juicio legal. Vale recordar que la detención de Cassez se produjo en medio de un circo mediático montado por Televisa y la AFI, cuyo jefe entonces era Genaro García Luna, hoy secretario de Seguridad Pública federal”.

“La mayor irregularidad denunciada por la defensa de Cassez resulta ser, precisamente, el montaje y linchamiento mediático preparado por la AFI para una doble ganancia: dar la exclusiva a Televisa y llevar a García Luna a… los cuernos de la luna”. La francesa, siempre ha sostenido su inocencia, lo que está en su derecho, pero las víctimas la han identificado sin duda. Una, acusándola directamente de ser quien le dio a escoger qué quería que le cortara durante su cautiverio de dos meses, si una oreja o un dedo.

Las razones políticas con la secuestradora francesa abundan, al respecto, el dirigente nacional del PAN, Germán Martínez, demandó al gobierno del presidente Felipe Calderón mantenerse “firme” y pidió escuchar el dolor y el clamor de las víctimas para que no haya impunidad. Para el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, José Luis Soberanes, el posible traslado a Francia de Florence Cassez sería un “lamentable precedente contrario a los fines esenciales de evitar la impunidad y hacer justicia”.

¿Y por Jacinta ¿quién?, nadie la denuncio ni se presentaron pruebas, ¿quién ha escuchado su clamor?. Lo más cierto es la injusticia en contra de la indígena Otomí, habrá quienes miren esta denuncia como un hartazgo patriótico o como un atentado a la nación. Habrá quienes interpreten estas líneas como un ataque deliberado al PAN. Como si fuera una revelación las actividades discriminatorias y represivas de gobernantes de ese partido. “El que Querétaro tenga un gobierno panista como el del señor Garrido es un dato, nada más. El que ese gobernador no haya hecho nada en el caso de Jacinta también es un dato, nada más”.

Martha Yáñez Carbajo, la directora del penal en Querétaro, ha expresado que recuerda que desde que llegó supo que Jacinta era inocente, que se trató desde el principio de una acusación infundada, de una historia más que increíble, inadmisible; a ver, quién se puede creer que una mujer indígena otomí haya secuestrado a seis agentes armados de la PGR-AFI; es no sólo un insulto a la justicia sino a la más elemental inteligencia. Pero nuestra opinión no cuenta dice la directora, nosotros nada podemos hacer que no sea tratar de la mejor manera posible a Jacinta y a las otras internas.

Jacinta representa un caso paradigmático de un México racista y discriminatorio al que la democracia no ha rebasado todavía. Un país en cuyas cárceles hay aún miles de presos políticos y de conciencia. En el que centenares de mexicanos indígenas todavía no entienden por qué están prisioneros. Jacinta la indígena Otomí, en su lengua ñhâ-ñhú ha declarado que no entiende porque la metieron a la cárcel, pero cree que se hará justicia.

Se exige un juicio justo y su liberación, se han estado recogiendo testimonios diversos que demuestran la inocencia de Jacinta. Queda claro que las voces del pueblo habrán de penetrar en las conciencias de los jueces que han ejecutado una injusticia más en una mujer que sólo ha cometido tres grandes pecados en este país: ser mujer, ser indígena y ser pobre, Jacinta Francisco Marcial.

*Raúl Eduardo Bonifaz

Presidente del ICADEP, A.C. Chiapas

bonifaz49@hotmail.com

¡Comparte la nota!