Arcadio Acevedo
1. Dedicatoria cordial.
A las sandalias rojas, nuevas, de plástico.
2. La frase
En teoría, algunos defienden el circo. En la práctica, defienden su pan. Algunos enseñan las garras y los dientes a cambio de mendrugos, pues, ya sabemos, del tamaño del cuchillo es la rebanada.
3. Ciudad de las lágrimas
La gente buena pobre suele ser muy agradecida. Pagan con las monedas de su afecto sencillo, de buena ley, las dádivas que reciben. Poseedores de una fe inmune a las complicaciones, a las veleidades, al paso del tiempo, cuando se dan se dan enteros. Sin apartar una morralla para el gasto amoroso del día siguiente.
Aunque la experiencia me reproche con la mirada mi candidez, quiero creer que la mañana del miércoles pasado, quince ancian@s de la colonia Agripino decidieron, voluntariamente, rentar entre tod@s una combi y dirigirse al fraccionamiento Vida Mejor. Ahí, horas después, Juan, hijo de don Juan, inauguraría la Ciudad del agua, bautizada con el nombre del gobernador que más hondo sigue calando en el ánimo de los tuxtlecos. Del gobernador que ya muerto, como el Cid de la epopeya, ganó el trono para su benjamín.
4. Juventud copeteada
No l@s ví en esos ajetreos, pero imagino que ya a bordo de esos misiles de exterminio masivo en que se han convertido las combis desde su nacimiento, sin que autoridad ninguna quiera meterlos en horma, los chamacos y chamacas de la tercera edad, irían con el corazón gorjeando de buen humor y optimismo.
Más de mil años de cimas y simas, de amargo y caramelos juntos en tan reducido espacio ¿se imaginan? Hablarían, tal vez, de sus retoños y de su montón de nietos. De las goteras en sus viviendas a causa del maldito desfile de huracanes. De lo caro que está todo. De lo bien que les viene estar viv@s pese a los achaques y arrugas. De lo mucho que hacen rendir los 500 pesos del programa Amanecer. Una le presumiría a otra, quizás, lo lindas -y re baratas, lo viera- que están sus sandalias rojas de plástico que estrena para la ocasión.
Platicarían de las varices, probablemente. Se quejarían de las punzadas insoportables de los callos. Se intercambiarían recetas. Se quejarían de la reuma, de la facha fiera que tiene el presente. Y concluirían aceptando con humildad, con resignación, lo que a diosito le plazca mandar.
5. Ya no habrá amaneceres
Las damas y los señores de la tercera edad proponen y la incuria de los cumbiamberos dispone. Intempestivamente, tras un violento zigzagueo, el colectivo abandona la cinta asfáltica. Embiste de frente a un niño y le fractura el cráneo. Embiste el muro de una vivienda. Lo derriba. Los escombros le caen encima a una anciana que dormitaba en el interior. El colectivo, herido también, cae sobre su costado derecho.
En la panza del animal retorcido once niños grandes se duelen de sus grandes dolores. De su alegría vuelta añicos. Cinco ya no se dolerán jamás. Selectivo el destino, machista sin duda: las únicas tres mujeres a bordo perecieron.
En el entronque de la colonia Patria Nueva y Vida Mejor, de golpe, pasaron a mejor vida. Concediendo, sin aceptar, que la otra sea para los más miserables menos mísera.
6. El muerto al pozo, el político al gozo
Tengo ante mí la fotografía de l@s muert@s. Unas sábanas piadosas l@s cubren, excepto a una. (¿Virgilia? ¿Antonia Noemí? ¿Alina?). No alcanzo a distinguir si tiene los ojos abiertos o soy yo quien se empeña en no dejarla dormir. Ignoro si el rictus de su boca lo dejó el alma en su fuga o el último por qué muerto sin acabar de nacer. Su vestido es amarillo, de fiesta. Tiene sobre las piernas una bolsa café, dominguera. Está descalza. No veo por ningún lado sandalias rojas.
7. Por el uniforme los conoceréis
El miércoles, los diarios salieron uniformados. Bueno. Más igualitititos que el martes, que el lunes… Los solistas del Coro Monumental de Jilgueros y Gorrioncillos al Servicio del Gobierno del Estado, previa provisión de alpiste, entonaron arias (molti allegri, ma non pizzicatti).
Y ya con el buche lleno arremetieron contra los “retardatarios” (¡guau!), contra los “escépticos que negaban la realización de un sueño” (snif), contra los “perversos voceros del mal” (¡Brrrr!), contra los “insolentes candidatos” (¡Sob!) que se habían atrevido a dudar del buen manejo del dinero por parte del gobernador (¿Juanito? ¡Cómo v’asté a cré!).
8. Y para la carne de cañón ni una mechita
Ninguno de los “defensores” de Juan Sabines ha hecho mención de los muertos y lesionados. Al propio gobernador, los cinco cadáveres (la lista podría alargarse) no le merecieron una breve cita durante el jolgorio de la inauguración de la planta potabilizadora.
Queremos creer que, de algún modo, el gobierno auxiliará a los familiares de las víctimas. Por lo menos obligando a los propietarios de la combi a agilizar el pago de las indemnizaciones. Pero sotto voce. Abajito del agua. Sin ruido. Que no desafine, que no se empañe el discurso triunfalista.
