Cosme Vázquez/ASICH
Hoy estamos viviendo una etapa de transformación total en México, por lo que considero que no necesitamos una nueva Constitución, sino que las leyes se apliquen verdaderamente a una justicia y a una transparencia en las actividades legales para que nuestro país siga viviendo como un país democrático, sostiene Noé Maza Albores, vicepresidente de la Federación de Colegios, Barras y Asociaciones de Abogados en Chiapas.
Al ser entrevistado en el marco del 113 aniversario de la Revolución Mexicana, la cual dio pie a la creación de la Constitución General de la República, enfático dijo que el movimiento revolucionario se dio como consecuencia de la inconformidad por la anarquía que prevalecía en nuestro país, sobre todo de esa anarquía que tuvimos por muchos años en la época de Porfirio Díaz cuando se establecían mecanismos que beneficiaban a los que ostentaban el poder.
En tanto, nuestra Constitución ha tenido más de 500 reformas durante varios periodos presidenciales, algunas han sido en beneficio del pueblo de México, otras han sido perjudiciales y otras inaplicables.
Anotó que el espíritu del Constituyente iba encaminado a una justicia social, pero vemos en la actualidad que las pretensiones de reformas a la Constitución van tendientes a cumplir caprichos y ocurrencias del gobernante en turno, para beneficiarse unos cuantos o seguirse perpetuándose en el Poder.
Todas las reformas a la Constitución que se están proponiendo son única y exclusivamente para beneficio propio o particular, nunca en el ámbito de una justicia social como fue el espíritu del Constituyente para seguir preservando la paz social que siempre nos ha caracterizado.
Entre esas reformas pretensas está la que se impulsa para que los ministros de la Suprema Corte de Justicia sean electos popularmente, lo cual sería perjudicial porque no podemos improvisar ministros. Tampoco podemos politizar la justicia, como la justicia tampoco debe prevalecer dentro de la política. Son dos entes totalmente independientes que deben seguir funcionando de esa manera.
En el momento en que los ministros sean electos popularmente, entrarían al campo de la política, lo cual no es benéfico para nuestro país. Esa reforma en lugar de beneficiar a la sociedad sería perjudicial.
Otra reforma pretensa sería la reforma electoral. No es posible querer lograr una reforma electoral de la noche a la mañana, cuando se ha avanzado mucho en la democracia, y las leyes son eficaces, a tal grado que llevaron al poder al presidente en turno, aseveró.
En cuanto a la relación que mantienen hoy el Ejecutivo con el Judicial, el abogado constitucionalista enfático dijo que estamos viviendo una época impensable. Los tres poderes de Unión que conforman la República deberían estar acordes en todos sus conceptos y en toda apreciación.
Pero, hemos observado que el Poder Ejecutivo está confabulado con el Legislativo, con lo cual se trastoca el orden democrático del país. Si queremos preservar la democracia en México los tres poderes deben caminar al unísono en beneficio de la sociedad, erradicando cualquier interés político o particular de los gobernantes en turno. México lo que requiere es la transparencia en todas leyes que nos rigen en este país, puntualizó. ASICH
