Metas de crecimiento 2030

José Luis Calva

El documento ´Visión 2030. El México que queremos´, dado a conocer el lunes pasado por el presidente Felipe Calderón, postula como meta para 2030 que nuestro país alcance un PIB per cápita de 29 mil dólares. Si este objetivo se expresa en dólares corrientes -lo que implicaría que en 2030 el PIB per cápita fuera de 14 mil 166 dólares a valor presente (suponiendo una inflación de 3% anual en el país emisor del dólar)-, la meta sería un crecimiento del PIB nacional a una tasa media de 3.02% anual (suponiendo una paridad real peso-dólar constante). Se trataría de una triste resignación a la mediocridad.
Por el contrario, si la meta de 29 mil dólares de PIB per cápita para 2030 se expresa a valor presente, la economía mexicana tendría que crecer a una tasa media de 6.1% anual. Se trataría de un objetivo halagüeño, pero razonablemente factible, próximo al potencial de crecimiento que realmente tiene la economía mexicana. Argumentado sólidamente por economistas académicos de México, este potencial de crecimiento ha sido recientemente reconocido por importantes organismos internacionales. Incluso el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, José Ángel Gurría -durante el Foro internacional sobre políticas públicas para el desarrollo de México, realizado en febrero de 2007-, reconoció: “México tiene capacidad para crecer a tasas anuales de 7% a 8% sostenidamente como China, la India y Corea. Con políticas públicas de calidad y una instrumentación eficiente ello sería factible” (EnPleno, No. 80, 8 de marzo de 2007). Previamente, la directora del Banco Mundial para México, Isabel Guerrero, había señalado: “Una tasa de crecimiento del PIB de 4% o 5% es buena para la economía estadounidense, pero no necesariamente es buena para México, que tiene mucha pobreza”. “El país necesita crear puestos de trabajo productivos, con buenos salarios y para ello debe crecer como China o la India” (El Financiero, 28 de septiembre de 2006). Estas afirmaciones podrían ser también suscritas por los más destacados economistas del desarrollo en el planeta.

En un escenario no deseable (denominado “inercial”), el documento Visión 2030 proyecta un PIB per cápita de 11 mil 485 dólares para 2030, lo que implicaría un crecimiento del PIB nacional a una tasa media de 2.12% anual. No es algo improbable: es casi igual a la tasa media de crecimiento observada en el gobierno del presidente Fox (2.28% anual durante el sexenio 2001-2006). Si esta última tasa se mantuviera en el futuro, México apenas alcanzaría un PIB per cápita de 11 mil 923 dólares en 2030.

De hecho, este escenario indeseable se remonta a casi un cuarto de siglo de experimentación neoliberal -es decir, de perseverante aplicación de los dogmas del Consenso de Washington-, cuando el PIB mexicano apenas creció a una tasa media de 2.43% anual en el periodo 1983-2006. De mantenerse esta tasa, México apenas alcanzaría un PIB per cápita de 12 mil 349 dólares en 2030.

Para escapar del escenario “inercial”, es necesario que México ponga punto final al experimento neoliberal, diseñando endógenamente su propia estrategia de desarrollo económico e inserción soberana en la globalización. Así lo han hecho los exitosos países en desarrollo de Asia, que han aplicado estrategias económicas de mercado dirigido, herejes al Consenso de Washington, consiguiendo un crecimiento de 7.1% anual durante un cuarto de siglo (1981-2005). Desde luego, destaca especialmente China, que ha crecido a una tasa media de 9.5% anual, y recientemente la India, cuya economía está creciendo a una tasa media de 7.5% anual. La moraleja es obvia: sí hay de otra en la economía globalizada.

Además, nuestra propia experiencia histórica, así como la evaluación objetiva de nuestras realidades y potencialidades, evidencian también la factibilidad del crecimiento económico sostenido por lo menos a una tasa media similar a la observada durante el modelo económico precedente al neoliberal (6.1% anual durante el periodo 1934-1982), alcanzándose así el anhelado PIB per cápita de 29 mil dólares en 2030.

La clave consiste en atreverse a cambiar, desechando el modelo económico neoliberal, basado en las “reformas estructurales” y “disciplinas macroeconómicas” del Consenso de Washington. Si no lo hacemos, la historia de nuestro pasado reciente -casi un cuarto de siglo perdido para el desarrollo: el PIB per cápita apenas creció a una tasa media de 0.7% anual durante el periodo 1983-2006- será el espejo de nuestro futuro: causas iguales producen efectos iguales.

Al presentar el documento Visión 2030, el presidente Calderón afirmó que se trata de “un acuerdo sobre los qué, y ahora falta definir los cómo” (véase http://www.vision2030.gob.mx/). Ciertamente, debido a la ausencia de señales de cambio en la estrategia económica, es difícil conceder a este gobierno el beneficio de la duda. Pero en el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 se conocerá en definitiva si habrá cambio en la estrategia económica, o se mantendrá el “escenario inercial” en el cual el miserable desempeño económico será otra vez el resultado natural de la estrategia neoliberal asumida como destino manifiesto.

Investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM

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