(Protectora de los Fuereños y los Pobres)
22 de Mayo de 1789.
Por el Dr. Roque Gil Marín Vassallo
Existe muy poca documentación sobre esta Noble y Filantrópica Dama, cuya personalidad trasciende los linderos de la Historia y que ha venido viviendo en el mas grato altar de los bellos recuerdos del Pueblo Comiteco, casi como una Leyenda ó como un Cuento Mitológico que sirve de norma encomiable a las familias Comitecas para educar a su prole en el Amor al Prójimo y el bien común, tal y como lo ordenan los Testamentos Cristianos que nos legaron los Misioneros Evangelizadores que nos dieron una nueva identidad desde la instalación de su Cofradía en el año de 1556.
María Ignacia Gandulfo Olivera, fue hija única de los Señores Don Carlos María Gandulfo y Doña Rosa Olivera, que se dice vinieron a radicar a Comitán a principios del año 1745 trayendo a su hija, y aunque no hay documentación que lo confirme, se comenta que eran originarios de Tapachula, Chiapas y otros mas que lo eran de la Ciudad de la Estrella Quetzaltenango, Guatemala, y el motivo de su emigración lo fue escapar de una epidemia o peste que cobró miles de vida en Centro América.
Este orígen o procedencia se deduce con base a 2 líneas de análisis del UNICO DOCUMENTO QUE ASIENTA LA UNICA FECHA QUE SE CONOCE CON SEGURIDAD SOBRE DOÑA MARIA IGNACIA, Y QUE SE TRATA DE SU TESTAMENTO FECHADO EL 22 DE MAYO DE 1789, que se toma como el Día de su Muerte, ya que su fecha de nacimiento se extravió en el laberinto de la eternidad; y la segunda línea son los principios que rigen su última voluntad donde ordena a sus abogados hacer y vigilar su celoso cumplimiento, siendo estas líneas de su voluntad los siguientes :
1.-Ayudar y Proteger a los Forasteros ó “Fuereños” que por cualquier circunstancia radiquen en Comitán y que tengan necesidad de alimentos, vivienda, medicinas o de otro tipo, para ayudarlos a mitigar su desesperación que les causa el hecho de estar lejos de su tierra y de su gente. Este concepto revela su lejano orígen y que ella vivió en carne propia las angustias de la soledad y la crítica insana de algunos individuos que, ya sea por desconfianza o por sentirse “Inferiores” se ocupan de calumniar a los “Fuereños” de forma injusta y deshonesta.
2.- Donar al patrimonio Municipal de Comitán su casa propia y el terreno que la rodeaba para que allí se construyera un hospital para atender a los pobres que sufrieran alguna enfermedad y darles atención médica, medicinas, alimentos y ropa para que sean curados de sus males y no caigan en la miseria del abandono y la marginación social.
3.- Donar junto con su casa y terreno, las joyas, muebles y demas cosas que hay al interior de la misma, para que en caso de una necesidad mayor se vendieran para obtener dinero para sufragar los gastos de operación del hospital que deseaba.
4.- Donar su finca ganadera y agrícola llamada Santiago Juncaná, en el Municipio de Zapaluta, para que todo lo que allí se produjera se destinara al sostenimiento del mismo hospital y en beneficio de los pobres y necesitados, y
5.-Heredó a la Niña Micaela García, que le sirvió de compañía, un pedazo del sitio de su casa para que en el hiciera su propia casa para vivir con tranquilidad y gratitud.
Algo que sobresale en Doña María Ignacia Gandulfo Olivera, es el hecho de que a pesar de su vasta riqueza y propiedades que heredó de sus Señores Padres, NO SABÍA LEER NI ESCRIBIR, lo que en parte confirma su infancia penosa y difícil que le impidió ir a la escuela, y por esta condición, al rendir su Testamento se apoyó en Abogados y Testigos de suma confianza para que dieran debido cumplimiento a su voluntad final que dio orígen al primer hospital que hubo en esta región y que para honrar su muy ilústre memoria el pueblo y el gobierno de Comitán le pusieron el nombre de María Ignacia Gandulfo.
¿Habrá en nuestros tiempos alguien como esta Noble y Legendaria Dama? Dios premie su Memoria.
