Demetrio Sodi de la Tijera
Mal arranca el sexenio en lo económico. No se puede culpar al nuevo gobierno pero la economía del país sigue sin funcionar y las perspectivas de crecimiento para este año y el que viene son bastante mediocres. Si vemos hacia atrás, tenemos más de 20 años en que la economía no crece al ritmo que requiere el país, y a pesar de las privatizaciones, desregulación de varios sectores, apertura a la inversión extranjera, y tratados de libre comercio, la economía mexicana sigue sin reaccionar.
Se argumenta, para defender la estrategia de los últimos años, que nos hemos quedado a mitad del camino y no hemos hecho varias reformas (fiscal, laboral, energética, telecomunicaciones y pensiones) que darían mayor competitividad al país para aprovechar mejor la apertura comercial y aumentar la inversión tanto nacional como extranjera. Ese fue, de hecho, el pretexto del gobierno Fox para justificar la falta de crecimiento económico, y canceló la posibilidad de buscar otras vías para echar a andar con mayor fuerza nuestra economía. Continuar con la idea de que sólo con las reformas estructurales el país va crecer a un ritmo mayor puede provocar un nuevo fracaso económico sexenal.
Dada la correlación de fuerzas que existe en el Congreso no se ve fácil que las tan mencionadas reformas estructurales se aprueben en el corto plazo, por lo que más que aferrarnos a ellas como única alternativa, habría que buscar otros caminos para echar a andar nuestra economía a un paso más acelerado. Habría que preguntarnos por qué, si somos tan poco competitivos, la banca y el comercio en México son de los más rentables del mundo, o por qué las principales empresas automotrices ven a nuestro país como uno de los lugares más atractivos para invertir.
Sería positivo, sin lugar a duda, avanzar en las reformas estructurales mencionadas, pero no creo que la falta de vigor económico sea fundamentalmente por la ausencia de reformas, sino más bien por la falta de capacidad del gobierno para desarrollar proyectos atractivos para los inversionistas tanto nacionales como extranjeros.
Si hacemos un recuento de las inversiones en infraestructura, veremos que a pesar de la gran necesidad que tenemos de carreteras, puertos, aeropuertos y ferrocarriles, en los últimos 15 años prácticamente no hemos hecho nada. No se pudo llevar a cabo la construcción del nuevo aeropuerto de la ciudad de México, el famoso proyecto transístmico tiene más de 30 años parado, no es posible que llevemos más de 20 años construyendo el tercer carril de las carreteras a Cuernavaca, Puebla y Querétaro; es más, no es posible que no se hayan construido otras supercarreteras para ir a esos lugares desde la ciudad de México.
Tampoco es posible que tengamos el atraso en ferrocarriles que tenemos, y que hayamos tardado más de 20 años en iniciar el tren suburbano. No es posible que en la ciudad de México no se haya construido Metro en 10 años y no haya un libramiento o un anillo exterior.
Cualquiera de estos proyectos, y otros muchos que se requieren en todo el país, serían muy rentables para la inversión privada nacional y extranjera, pero los funcionarios del gobierno mexicano han estado paralizados esperando las reformas “mágicas” en lugar de ponerse a trabajar para impulsar y destrabar proyectos de infraestructura.
Hace unos días me reuní con ejecutivos de una casa de inversiones mexicana y me mencionaron lo atractivo que sigue siendo México para la inversión extranjera a pesar de la supuesta pérdida de competitividad. Según ellos, lo que falta para invertir en México no es dinero, sino proyectos atractivos. Están convencidos de que si el gobierno mexicano se dedicase a desarrollar proyectos de infraestructura como los mencionados, los pesos y dólares para financiarlos están disponibles.
Sería bueno que el nuevo gobierno diera por un tiempo prioridad a desarrollar y destrabar proyectos de infraestructura en lugar de seguir neceando con reformas estructurales que, aun cuando necesarias, es probable que no sean políticamente posibles en el corto plazo.
En lo económico, el sexenio ha arrancado mal, y si no se da de inmediato un cambio de fondo en la estrategia para reactivar la economía, lo más seguro es que se repita la historia del sexenio anterior.
demetriosodi@hotmail.com
Analista político
