Los “mientras” de la discapacidad.

Rosemberg Román

Hoy 3 de Diciembre. Día Internacional de la Discapacidad según la ONU desde 1992; como cada año, mucho por reflexionar, poco por celebrar. Así, para no quedar en el silencio es conveniente hablar sobre los “mientras” que acompañan a la discapacidad.

Mientras los bancos, Santander, Banorte, IXE, Bancomer y Banamex (el banco del Teletón) y todos los demás sigan concediendo “donativos” por un lado y por otro sigan presentando instalaciones no accesibles y se nieguen a construir rampas e incluir señalamientos adaptados. Mientras su personal y ejecutivos hagan todo un show por ser “discapacitado”, al grado de negarte tu dinero “sólo porque no puedes firmar” o te exijan que otra persona firme por ti debido a “políticas de la empresa”. Y de paso te niegan el seguro de vida y las tarjetas de crédito.

Mientras el gobierno siga ejerciendo una política asistencialista de la discapacidad, poco congruente, como aquella ley que reza “contrate a un discapacitado y no pague impuestos”, o los discapacitados “no deben pagar” y los siga categorizando como “grupo vulnerable”, mientras el combate a la discriminación negativa no sea una política de Estado y las sanciones no trasciendan a lo Civil, lo Penal y se queden en meras acciones “no vinculantes” como las de CNDH y CONAPRED. Mientras confundan el autoempleo concediendo “Triciclos y Carritos Sandwicheros Solidarios”. Mientras el H. Congreso del Estado y Poder Ejecutivo, órgano que emite las leyes sobre discapacidad sean los primeros en violarlas e ignorarlas en todos los sentidos. Mientras sigan creyendo que todos los discapacitados “son ejemplos de vida” pero a ninguno o escasos les dan oportunidad de ser ejecutivos, directivos y peor aun ¿Qué funcionario público de alto nivel es discapacitado en el país y Estado?

Mientras sólo haya rampas en el primer cuadro de la ciudad “por estética” y a los agentes de tránsito les “valga madre” que todos las bloqueen. Y las líneas de autotransporte sigan haciendo un martirio viajar y conceder los primeros asientos de cada unidad “porque ya fueron vendidos”. Mientras los taxistas te cobren demás “porque cuesta cargar la silla y trabajan sobre tiempo”. Mientras los espacios públicos y privados, de recreación, trabajo, trámites y servicios sigan construyéndose sin rampas de acceso, obligando a la exclusión y la inactividad social de forma inherente.

Mientras las escuelas de todos los niveles se sigan construyendo en montañas y lugares inaccesibles que hacen costosa e imposible construir rampas para silla de ruedas, se sigan rechazando alumnos discapacitados porque para eso esta la “educación especial”. Y desde luego, mientras el sistema educativo y en particular las universidades públicas y privadas sigan ejerciendo la discriminación no dicha de “eres bienvenido, si te adaptas te quedas, si no, no es cosa nuestra”; mientras en universidades como la mía se sigan impartiendo cátedras nombradas “capacidades diferentes”, porque la moda así lo indica, y no se incluya en planes de estudio la formación humana hacia la compresión de la diversidad en lugar de la “clasificación médica de las deficiencias”.

Mientras todo eso y muchas cosas más sigan sucediendo, la discapacidad que no es más que una condición de vida, seguirá siendo una tragedia, una desgracia que hará difícil toda existencia y limitada toda participación social e independencia personal.

Mientras nada o poco cambie no habrá razón para celebrar.

Alguien hizo un círculo y me dejó fuera de El

Yo hice uno más grande e Incluí a Todos.

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