Augusto Solórzano López /ASICh
A 58 años de la expedición del decreto por el que a propuesta del presidente Adolfo Ruiz Cortines el 3 de enero de 1953, nace la entrega de la medalla Belisario Domínguez en el senado de la república, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, se convierte en el mexicano número 57 en recibir la distinción.
Cárdenas Solórzano, defensor sistemático de la democracia y el bien común de los mexicanos, severo crítico del PRI y del PAN, exigió la inmediata retirada del Ejército de las calles e instó a los aspirantes presidenciales a construir un pacto basado en los intereses de la nación.
En menos de tres líneas nos enseñó a no darle tantas vueltas al asunto, llamarle a las cosas por su nombre, no callar; al contrario aprovechar la más alta tribuna de México para decirle a los que ostentan el poder. Qué es lo que necesita la patria y lo que deseamos los mexicanos.
El testigo de honor, Felipe Calderón Hinojosa.
“Las fuerzas de combate a la delincuencia, insuficientes. No basta con el enfrentamiento directo (…) descabezamiento de bandas y las múltiples aprehensiones de delincuentes, que de inmediato recrean nuevos liderazgos y reconstituyen sus fuerzas”.
Por si no fuera suficientemente claro y ante los poderes de la unión, Cárdenas Solórzano, afirmó que la violencia y la desigualdad que privan en México resultan insoportables e inadmisibles, pues generan tensión y elevan los riesgos de descomposición y atraso.
Si así no entienden y buscan las formas y maneras para recomponer el desastre, pues, ya no entendieron.
El fundador del PRD es indudable que a partir de lo de ayer y que dudamos reciba amplia difusión, será sometido al escrutinio de los más diversos juicios y puntos de opinión.
Importante es que con la estatura política que posee y el peso de su palabra, dijo, lo que muchos pudieron decir, pero, no con el impacto propio del vástago del General Lázaro Cárdenas del Río.
También importante que Cárdenas Solórzano, no sucumba a los coqueteos oficialeros del gobierno para alguna misión, que permanezca en su línea, que no tuerza el camino y por supuesto que no nos defraude.
Las conveniencias políticas cambian, como cambian los vientos y así la presea de ayer tardó en llegar; a lo mejor pudo ser mucho más antes. Aquí por ejemplo no tarda en aparecer con letras de oro en Palacio Legislativo el nombre del obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas.
Don Samuel Ruiz García y más adelante… Bueno, nadie sabe. ASICh
