Enrique Hidalgo Mellanes /ASICh
Luis Antonio Rincón García, licenciado en ciencias de la comunicación, egresado de las Universidad de las Américas, México; posgraduado en la Universidad Nacional de La Plata, Argentina y en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, ambas en Argentina. Es autor de los libros Comunicación y cultura en Zinacantán e Itzelina y los rayos del sol, editados por el Coneculta Chiapas. Actualmente tiene apoyos del Programa de Estímulos para la Creación y Desarrollo Artístico, PECDA.Comunicación y cultura en Zinacantàn, editado por el Celali, Coneculta Chiapas, plantea posibilidades para entender ciertas comunidades de hablantes desde la perspectiva de la comunicación. Sobre esto nos reunimos para charlar, en una tarde fría del mes de febrero sobre los acercamientos a los procesos comunicacionales.
Es usted Magíster en planificación y gestión de procesos comunicación, egresado de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina. No me queda claro. ¿Cuáles son las líneas de investigación y trabajo de esta maestría?
La Maestría en Planificación y Gestión de Procesos Comunicacionales plantea sistematizar los conocimientos en materia de planificación y gestión de la comunicación, a través de la investigación operativa, esto es, articular saberes y experiencias de investigadores y de los grupos o poblaciones bajo la conciencia de que todos, absolutamente todos, tenemos conocimientos que podemos aportar para mejorar un proceso o dar solución a problemas. Lo anterior con el objetivo de dar respuesta a las necesidades y desafíos planteados por la vida diaria y que se nos presentan en ámbitos tan particulares como nuestros lugares de trabajo, o espacios más generales, como puede ser una comunidad.
La propuesta considera poner en diálogo esta disciplina con otros campos del saber y la tecnología, y de esta manera proponer respuestas adecuadas para la planificación y la gestión de prácticas, proyectos y procesos de comunicación en el marco de la realidad sociocultural latinoamericana.
En Argentina hay grupos humanos como para aplicar los conocimientos de la maestría que cursó. Sin embargo, retornó a Chiapas ¿Por qué elige a Zinacantán como escenario de su investigación?
Hubieron varios motivos que me llevaron a elegir realizar la investigación en Chiapas, y específicamente en Zinacantán. El primero de todos, era mi interés por poner en práctica lo aprendido es mi estado. El proyecto de investigación planteaba no sólo acercarnos a la comprensión de la realidad de una comunidad, sino además a la generación de posibles estrategias que solucionaran problemas identificados entre los distintos actores sociales involucrados, en un trabajo de investigación participativa que si algún beneficio iba a traer, deseaba fuera para chiapanecos.
Elegí Zinacantán, además, porque es una comunidad que veía como mágica desde niño, cuando íbamos de paseo con mis padres de Tuxtla a San Cristóbal por la antigua carretera, paseo que nos permitía asomarnos a la cotidianidad de los pueblos zinacantecos que ahí se encuentran. Así que era una especie de deuda conmigo mismo en cuanto a conocer más sobre las comunidades indígenas de Chiapas, y en especial, por aquella que desde pequeño me encantaba.
Por otro lado, el proceso de investigación lo empecé en Buenos Aires, y Zinacantán ha sido una de las comunidades más investigadas y sobre las que más material bibliográfico pude encontrar a la distancia, lo que me facilitó la tarea.
Finalmente, tuvo que ver la accesibilidad del municipio en cuanto a transporte y el que, históricamente, la comunidad zinacanteca sea, en general, abierta a conocer a los que vienen de fuera y enseñar con orgullo quiénes son.
El libro de usted, Comunicación y cultura en Zinacantán. Un acercamiento a los procesos comunicacionales, lo publicó Coneculta Chiapas. ¿Cuáles fueron sus complicaciones para investigar y escribir esta publicación?
El proceso fue bastante largo, y tuve contratiempos de todo tipo. En algunas casos, por ejemplo, pasó mucho tiempo para que me ganara la confianza de informantes claves, así como el que me permitieran involucrarme en las discusiones y, más aún, dar propuestas para la solución de problemas.
Hubo ocasiones en que el esfuerzo de semanas se fue a la basura porque una persona mostraba su desacuerdo con un proyecto cuando ya se había avanzado y ante las discusiones se echaba para atrás el proyecto mismo, con todo el desgaste que ello implica para los que habíamos participado con entusiasmo. También me tocó presenciar algunos conflictos que tuvieron matices violentos y en los cuales llegué a temer por mi seguridad. Otro factor difícil, sobre todo al final, fue el económico, pues casi toda la investigación la realicé con recursos propios, y estos se terminaron más pronto de lo que esperaba.
El proceso de escritura fue más sencillo, aunque invertí en él muchas horas durante varios meses de desvelo. Debo aclarar que en este tiempo conté con el apoyo de Xochitl Leyva Solano, Axel Koheler y Tim Trench, investigadores con mucha experiencia y conocimiento de la realidad chiapaneca. Sin su invalorable ayuda y orientación, definitivamente, el trabajo no habría tenido el mismo resultado. Igualmente hubieron personas como Pablo Reyes y Pascuala Vázquez Hernández, informantes que además me abrieron sus corazones a una amistad que espero sea para siempre.
La cultura y la comunicación son dinámicas, nunca se detienen. Usted tomó muestras de estos movimientos continuos. ¿Cuáles fueron estos?
Lo que hice fue observar y registrar tan minuciosamente como fuera posible, la vida cotidiana de los zinacantecos con quienes conviví en ese entonces. Por la vida cotidiana me refiero al trabajo, a las tomas de decisiones, a las reuniones de familia, visitas al panteón, a las charlas y asuntos de interés para los distintos grupos con quienes se trabajó, a las discusiones, formas de resolución de problemas, miedos, expectativas, modos de comprender el mundo, e incluso, debí intentar comprender las relaciones de poder y la cosmovisión desde donde actuaban algunas personas, lo que me significó, en el proceso de análisis, varios momentos de ofuscación y desánimo. También, por supuesto, se registraron eventos importantes y que rompen la cotidianidad, como las fiestas religiosas, peregrinaciones al Kalvarió (un cerro sagrado) o festejos familiares.
Cabe aclarar que, desde mi perspectiva, la comunicación y la cultura van de la mano, de hecho, varios autores sugieren que deberían ir ligadas por una diagonal (comunicación/cultura), pues es desde la cultura que nos comunicamos y comprendemos a quienes están a nuestro alrededor, y fue con esa mirada que intentamos comprender algunos momentos de la cotidianidad zinacanteca.
Su libro nos permite pensar a los zinacantecos tomando acuerdos y desacuerdos. Pero también me ubica en las culturas en contacto. ¿Cómo se llevan los procesos comunicaciones en contextos multilingües como es el caso de Zinacantán?
Históricamente Zinacantán ha sido un pueblo comerciante, sabe negociar con el exterior y está dispuesto a conocer e importar elementos que le faciliten la vida, como puede ser tecnología, esto siempre con un anclaje a las tradiciones. Por ejemplo, es común que cada dos años aproximadamente, cambien los colores y diseños que usan en las blusas, chales y cotones, aunque mantienen las formas originales. Es decir, están dispuestos a innovar y a explorar y usar elementos que les hagan más agradable la vida.
Esto conlleva la necesidad de entrar en contacto con personas de otras culturas con otros idiomas y lenguajes, y los zinacantecos no tienen ningún empacho en hacerlo. Fue así como en su momento negociaron y convivieron con los mexicas, después con los españoles y a mediados del siglo pasado con antropólogos, norteamericanos en su mayoría. Ahora, también sin problemas, entran en contacto con turistas de todas nacionalidades, así como con investigadores y representantes de ONG´s y del gobierno.
Cómo se comunican, en ocasiones a través de señas, por medio de algunas pocas palabras (he visto a mujeres artesanas que dicen algunas palabras en inglés o en italiano, que han aprendido cuando se las escuchan a guías de turistas), y también ayudan a quien quiera aprender el tsotsil. ASICh
