Arturo Novelo /ASICh
La obra poética de Efraín Bartolomé, observa él mismo, es como un ser viviente: crece. Cierto es que el poema en boca del poeta revive y toca a quienes lo escuchan. La personalidad del poeta, místico, se desplaza entre la gente y donde se detiene es capaz de hacer de un recital poético un momento mágico en que la selva emerge de las mismas paredes y el clima, los sonidos y las sensaciones se recrean.
Como un jaguar que merodea, Efraín Bartolomé vuelve a la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, institución que junto a Casa Juan Pablos reeditó a 25 años de su aparición el poemario Ojo de jaguar.
La voz del poeta se dejó escuchar en el gran cierre de la 1ª Feria del Libro Universitario organizada por la UNICACH, luego de que lo presentara el director de Extensión Universitaria Antonio Guillén Albores, quien de paso agradeció al rector Roberto Domínguez Castellanos las facilidades prestadas para la realización del evento.
“Para qué hablar / del guayacán que guarda la fatiga / o del tambor de cedro / donde el hachero toca.” Son las palabras con que inicia Casa de de los monos en el poemario cuyo titulo fue extraído de una de estas primeras líneas para ser publicado modestamente en 1982. Un ojo de jaguar daría de pronto / certero con la imagen.
En las narraciones leídas al margen de la poesía, Bartolomé da con la respuesta. Habla de la selva y la hacer sentir para llevarla hasta su hijo Balám, lo que en el poemario pone en claro la dedicatoria de Cartas desde Bonampak.
I / Llueve. / Llueve desde hace días. / Hoy desperté con una sensación de tibia soledad. / Desde mi hamaca escucho el chasquido parejo de la lluvia. / Días atrás los chicleros mataron un gran tigre: me dolió, pero me gustaría llevarte la piel para que en ella duermas.
La edición de Ojo de jaguar en que colaboró la UNICACH en 2007 está compuesta por ocho secciones, cuatro más de las que tenía la edición primera, que finalizaba en la sección titulada Corte de café.
Miro la masa verde desde el aire / Hierve / Es un gran cuerpo uniforme que se agita en un sueño difícil inquietante
Tiembla la furia verde
El sueño manotea viscosidades tiernas / Tiernos oídos / Su ciega cerrazón de verde espuma herida.
En 1990, la edición de la Universidad Nacional Autónoma de México en su colección El ala del tigre, creció al incluirse dos secciones más: “Tatuajes en el agua” y “Ala del sur”.
La gran selva dormida: / gritos bramar de monos crujir de ramas leves / y un silencio magnífico después
Desde la fronda / un billón de ojos miran el estrellado cielo: / su reflejo
El ancho río fluye como una vena dulce en la espesura
La densa noche tropical / y su vaho amoroso / bajo la blanca Luna.
Las secciones “Lengua nocturna” y “Audiencia de los confines” aparecen al final de la edición que en 2007 hicieron UNICACH y Juan Pablos.
Subo al despeñadero / Me paro en la gran piedra: / el amplio valle duerme bajo el esplendor. Desde el Cerro de Santa Cruz, Chacashib, Ocosingo. El poeta describe ahora volando lentamente como un águila reyna y en la página final desciende: Salto al vacío / Floto / Soy una oja / Un gavilán / Una partícula de aire / Estoy en ti / Entro en tu respiración / Me duermo en tu memoria / Mi nombre es Pneuma / Espíritu / Aliento / Viento / Vida. ASICh
