Karol Wojtyła

Augusto Solórzano López /ASICh

Nació el 18 de mayo de 1920 y fallece el sábado 2 de abril de 2005. En Chiapas tendió la mano y levantó al indígena y desde ayer está de regreso no como él, hubiera querido ni como las tres diócesis hubieran deseado. Pero, aquí está derramando su paz y serenidad y sus inmortales palabras pontificias de 1978.
¡No teman! ¡Abran, más todavía, abran de par en par las puertas a Cristo! ¡No tengan miedo de Cristo! “Él, no quita nada y lo da todo”.

Karol Wojtyła.

Juan Pablo II está unido ahora a Monseñor Luis Miguel Cantón Marín como lo prometió aquel mediodía del 11 de mayo de 1990, cuando rompió el protocolo de los guardias de El Vaticano y de la seguridad mexicana para entrar a la Catedral de San Marcos, orar y llorar por el descanso de quien fuera el obispo de la Diócesis de Tapachula.
La víspera de su arribo se produce la tragedia del 10 de mayo de 1990, cuando metros antes de entrar a pista en Terán, se desploma un avión de Aviacsa procedente de Tapachula que, cobra la vida de 15 personas y deja varios heridos.
El fatal imprevisto no contuvo el arroyo de miles y miles de personas que como el agua se abrieron paso desde el aeropuerto “Francisco Sarabia”, hasta la reserva “Pumpushuti” pasando con el “Papa Móvil” por la calzada Terán, Bulevar Belisario Domínguez y Catedral de San Marcos.
Qué momentos y qué seguimiento, hoy (martes 4) fue el Canal de Gobierno y el 11 de mayo del ’90 fue la XEUE antes RCN la que transmitió todo, paso a paso, momento a momento, en la que se unieron las voces de varios reporteros y locutores dirigidos por Roberto Olvera y Pomar.
Operamos con Javier Figueroa, me acuerdo, una “Martí” de control remoto. Enlaces “walkie tolkie” con una base de la Comisión Nacional de Emergencia de Reynaldo Hernández Solórzano y mucha voluntad.
Burlamos los detectores de los avezados agentes de El Vaticano y México y nos instalamos prácticamente a los pies de Juan Pablo II, en el “pumpushuti”; nuestro cómplice el obispo diocesano, Don Felipe Aguirre Franco y cuando nos descubrieron ya habíamos transmitido y el evento había concluido.
Por ese despliegue radiofónico auténticamente chiapaneco, vimos todo de cerca y por eso podemos establecer la diferencia entre aquellos momentos y los de ayer que trajeron los restos del Beato Juan Pablo. Que partieron esta madrugada a San Cristóbal y de ahí a la Diócesis de Tapachula.
Once de mayo 1990; un mundo de personas de todas las edades abarrotaron el aeropuerto hoy Base Aérea Militar No. 6, un gentío enorme por toda la calzada Terán y otro tanto sobre Bulevar Belisario Domínguez hasta Catedral y de ahí mucho más al “Pumpushuti” en el oriente norte de Tuxtla.
En la reserva “Pumpushuti” no cabía nadie más, totalmente lleno, incontable el número y en medio de la contingencia el trabajo pastoral de Don Felipe Aguirre Franco. Todo en orden y todo controlado.
Ese arroyo humano lleno de fe y esperanza, no se vio en esta ocasión. Por la venida central escaso contingente, en el anfiteatro de Catedral dos mil personas cuando mucho y en el Parque Bicentenario el mismo nivel. La respuesta del mundo católico no se manifestó.
Contrastó con el enorme aparato de seguridad, en el que la federación cumplió muy bien con el ejército mexicano; el estado con equipo de transmisión directa de imágenes satelitales, salud, secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana y Sistema de Protección Civil.
Y el Ayuntamiento Municipal con agentes viales y patrullas, así como policía municipal. Atentos, Protección Civil municipal y las instituciones de socorro, Delegación Municipal y Estatal de Cruz Roja Mexicana y Bomberos. Ningún imprevisto.
El mundo católico se le preparó todo para que se volcara libre y totalmente para constreñirse ante los restos de quien no regateó su voz para alentar al pueblo de Chiapas y de México cuantas veces pudo hasta su final. Juan Pablo II.
Ese desaliento no le vayamos a echar la culpa a la remodelación que cuando la feligresía quiere no lo detiene nadie. Como ha reconocido el obispo Felipe Arizmendi Esquivel el catolicismo ha bajado y el cristianismo ha ganado terreno.
No hay que olvidar que el 40 % del mundo evangélico de todo el país, está en Chiapas. Seguramente la jerarquía católica habrá de preocuparse. ASICh

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