Kakistocracia

Macario Schettino

El gobierno de los peores, kakistocra-cia. No sé si el término fue inventado por el filósofo argentino García Venturini, a mediados de los 70, o por Michelangelo Bovero. Lo escuché por primera vez en la versión televisiva de la novela Agosto de Rubem Fonseca. No importa, lo valioso es su carácter descriptivo: el gobierno de lo peor.
Me viene a la mente no por el gobierno que tenemos, sino por el que pudimos tener. Ése que, por unos pocos votos, se quedó en la raya. Me viene a la mente por el comportamiento de un personaje llamado Gerardo Fernández Noroña, un patán (es decir, ignorante, zafio y grosero, dice María Montaner, para que no haya duda), un patán, decía, que por un tiempo fue vocero del PRD y que se mantiene como secretario de Comunicación Social de ese partido. Un individuo cuya trayectoria revolucionaria inicia tirándose a los pies de Zedillo hacia 1995, actitud que poco ha cambiado. Difícilmente podría estar en otro lado que no fuese a los pies de alguien, ya sea para estorbar, como le ha ocurrido con los presidentes constitucionales, o para servir de tapete, como lo hace con el legítimo.

Y es que no puede separarse esta lamentable figura del ex candidato perredista, hoy empeñado en destruir lo que esté a la mano. Si ya el gobierno federal le es inalcanzable, sus armas se vuelcan hacia su propio partido, al que parece empeñado en borrar del espectro político. No puede ser coincidencia que su otro vocero haya sido Federico Arreola, de la misma estatura que Fernández Noroña, aunque él añada una versatilidad que algunos llamarían veleidad, o incluso voluntad traicionera.

La actitud de Fernández Noroña ha sido despreciable desde siempre. Hay quienes lo consideran “el último guerrero”, atribuyéndole un carácter heroico muy lejano de la realidad. No veo cómo podría considerarse así a quien emite una opinión tan baja con respecto a un colega de partido. Porque insultar a Ruth Zavaleta, como hubiese sido, es indigno. Hacerlo con insinuaciones sexuales no es sólo misoginia, es bajeza, es miseria, es sólo posible a quien no se eleva del piso más allá de los pies de los demás. Es propio de gusanos.

Lo lamentable del asunto es que hasta ahora se dan cuenta sus correligionarios del alacrán que han venido arrastrando. Y es todavía peor que no perciban que alguien que ha tomado de voceros a dos especímenes como éstos no puede ser muy diferente a ellos. Bueno sería que Bajo Reserva, la columna de este periódico, pudiese aclarar lo que en al menos dos ocasiones ha insinuado, que las opiniones de Fernández Noroña con respecto a la diputada Zavaleta palidecen frente a las que López Obrador ha emitido. No lo dudo, pero preferiría transparencia y claridad.

Tiranía, oligarquía y demagogia, es lo que Bovero ha visto detrás de su concepto de kakistocracia. Pero Bovero se ha limitado en su descripción, porque se puede tener un tirano que además sea un prodigio de ignorancia, que esté rodeado, por su naturaleza, de una oligarquía plena de indignidad y de bajeza. Ése es el gobierno de los peores.

Pero la demagogia obra milagros, y todavía hoy hay miles, millones de mexicanos que no sólo creyeron que López Obrador sería un buen presidente, sino que aceptaron como dogma de fe la creencia en un fraude jamás probado. Se cuelgan, para evitar la esquizofrenia, de la estulticia comparable de Vicente Fox. Como si la estupidez de uno demostrase la rectitud del otro.

Pero Fernández Noroña no sólo ha insultado a una compañera de partido, ni a una diputada, sino a la presidenta de la Cámara de Diputados. Lo mismo que ha hecho López Obrador, cotidianamente, con respecto al Presidente de la República. No sé exactamente en qué momento el insulto a las instituciones se convierte en subversión. No sé cuánta paciencia es suficiente, como decía Cicerón a Catalina.

Lo que sé, porque la evidencia lo muestra, es que el gobierno de los peores estuvo a punto de instalarse en este país. Y es ese momento cuando tocamos fondo, y es a partir de entonces que iniciamos el ascenso. En ese camino, toca al PRD deshacerse de sus miserias y retomar su condición propositiva. En beneficio de todos, pero especialmente del suyo propio.

www.macario.com.mx

Profesor de la EGAP del ITESM-CCM

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