Itinerario Político

Slim: lágrimas de cocodrilo

Ricardo Alemán

Mexicanos gastan más en teléfono que en gasolina, gas, leche, electricidad…

Es mayor el deber de Slim: ¿Estará a la altura o sólo sabe amasar dinero?

Ante congresistas y expertos mexicanos, uno de los hombres más acaudalados del mundo dijo lo que todos sabemos; que la crisis global será catastrófica. Y en efecto, puso a temblar a todos.

El presidente del Grupo Carso también acusó al gobierno federal de usar los monopolios estatales “para sustituir la recaudación fiscal”, reclamó que “no se use la energía para la recaudación” —en alusión a alzas en tarifas de hidrocarburos y electricidad— y tras eludir a los catastrofistas, el zar de la telefonía recomendó que todos se preparen “para prever y no estar viendo las consecuencias y estar llorando después…” ¿Qué tal?

Sin duda que muchos agradecerán el consejo de uno de los genios de la bonanza empresarial, sobre todo por aquello de los lloriqueos. No de gratis amasó tal fortuna en sólo tres décadas y en un país con la mitad de su población de pobres y por lo menos 15% en pobreza extrema. Y mientras que unos agradecieron de buena gana el consejo y la propuesta inicial de revisar el modelo económico —que era el centro del mensaje de Slim—, muchos otros se quedaron sentados… esperando. ¿Esperando?

Sí, resulta que Carlos Slim, el hombre más rico del mundo —o por lo menos de los más ricos—, repartió a diestra y siniestra, pero no dijo nada de lo que él hará frente a la crisis; nada habló de su responsabilidad social, política y ética frente a una emergencia que arrojará a miles o millones al desempleo. Tampoco dijo si tiene pensado ampliar sus inversiones en México —frente a la crisis global—, no sólo para mantener los empleos que genera, por un lado, y estimular la creación de nuevas plazas. ¿A poco Slim no tiene una alta responsabilidad social, política y ética con la sociedad que le ha dado todo?

Y es que cuando fue invitado al foro México ante la Crisis —creado por el Senado—, muchos ingenuos esperaban ver al habilidoso capitán de empresa revelando secretos y estrategias para que medianos y pequeños industriales pudieran sobrevivir a la crisis; para que fueran capaces de retener los empleos, para contar con las herramientas que permitieran mantener la rentabilidad en sus negocios.

Nadie, en su sano juicio, esperaba que fuera invitado para hablar de lo que todos saben —de lo negro de la crisis—, y menos para que en una suerte de “escupitajo al cielo” cuestionara los monopolios estatales, como si algunas de las más rentables de sus empresas no fueran cuestionables monopolios privados de las comunicaciones que —en tiempo de crisis como los actuales— deben reaccionar con una deuda social a la altura del hombre más rico del mundo.

En realidad poco faltó para que Slim hablara de sus obras de caridad o del altruismo al que muy poco invierte o que su discurso se convirtiera en bálsamo para reconfortar las almas de los millones de a pie que, justo, tienen un pie en el desempleo. ¿Qué pueden hacer Slim y sus empresas para amortiguar la crisis? Los que saben dicen que puede hacer mucho. Por ejemplo reducir tarifas y precios de sus servicios y productos; detonar nuevos y ambiciosos proyectos, crear nuevos empleos, financiar otros, otorgar créditos productivos, sacar las manos de los monopolios…

Pero el mexicano más acaudalado no sólo pontifica sobre los males que vienen a causa de la crisis, sino que enseña de cuerpo completo la incongruencia de la que es capaz. Slim se queja de los monopolios de la energía, pero nada dice de los monopolios de las comunicaciones. ¿Saben los ciudadanos el impacto de la telefonía en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC)?

Según el Banco de México, las telecomunicaciones en general impactan 4.02% del INPC, de las cuales la telefonía aporta 3.51%; muy por encima de lo que impacta la gasolina magna, que es de 3.19%; arriba de lo que pega la electricidad, que llega a 2.27%, que a su vez está por encima de la leche, con 2.02%, el gas doméstico, con 1.84%, y 1.22% de la tortilla. ¿Qué quiere decir todo lo anterior? Que en general los mexicanos gastan más en telefonía que en gasolina, electricidad, leche, gas doméstico y tortilla.

A partir de los datos anteriores, diversos especialistas han calculado que una reducción de 30% en las tarifas de telecomunicaciones tendría un notorio impacto en el bienestar de la población —medido por el INPC—, equivalente a que se redujera 37% el precio de la gasolina magna o 53% de la electricidad o 59% de la leche y 98% de la tortilla. Ni hablar del bien que haría esa baja en las empresas. Sin duda Slim tiene una responsabilidad social mayúscula. ¿Estará a la altura o sólo sabe hacer dinero? Al tiempo.

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