Itinerario Político

¿Será del PRI San Luis Potosí?

Ricardo Alemán

No se descarta el sacrificio de la entidad potosina a cambio de otro estado

Zapata Perogordo puede ser moneda de cambio y hasta factura a pagar

No sería novedad que en julio próximo se pudiera ganar o perder en la mesa —de los acuerdos inconfesables—, un gobierno como el potosino.

Y para los incrédulos —claro, si existen dudas—, se puede recurrir a los recientes procesos electorales de Yucatán y Michoacán, en donde desde los más altos del gobierno federal panista se negociaron “sospechosos” resultados que favorecieron al PRI y al PRD, en detrimento de sendas derrotas electorales para los azules en el poder.
En esos casos, como se recuerda, el PAN perdió uno de sus bastiones históricos: Yucatán, y retrocedió a lo que en su momento parecía un triunfo claro en Michoacán, la cuna no sólo del gobierno de Calderón, sino de buena parte de su establo político. En efecto, el PAN perdió electoralmente en la península y en la tierra purépecha, pero ganó políticamente, ya que a partir de esos resultados electorales “amarró” una alianza con el PRI de Beltrones y Paredes, y con el PRD de Chuchos y la dinastía Cárdenas.

Y es que en el ajedrez político y el ejercicio del poder —sea en la casa tricolor, azul o amarilla—, los puestos de elección popular, como alcaldías, diputaciones locales, federales, senadurías y gobiernos estatales son —además de centros reales de poder— eficaces y rentables “monedas de cambio”, con las que se pagan deudas, se cobran facturas, se establecen trueques y, en los nada extravagantes excesos del poder, se procesan venganzas. ¿Y qué tiene que ver San Luis Potosí con las deudas, facturas, trueques y venganzas? Antes de responder recordaremos que en política todo se paga. Y los agravios siempre se cobran. ¿Y eso qué?

Resulta que en la cúspide del poder azul no se olvida una “traición mayor” en la que habría incurrido hace no muchos años un potosino reputado, Alejandro Zapata Perogordo, quien de última hora “jugó las contras” al entonces poco confiable grupo de Felipe Calderón, que retiró a sus leales para dejar pasar a Carlos Medina como candidato a presidir el PAN, en la lucha que Calderón libraba contra Manuel Espino, el entonces “chofer” de la campaña de Santiago Creel. ¿Se acuerdan?

Bueno, por un puñado de votos —menos que los dedos de una mano—, Espino le ganó a Medina. Sí, cosas de la democracia. ¿Pero qué creen? Pues sí, que Zapata Perogordo fue factor clave, ya que algunas versiones aseguran que de última hora traicionó a Calderón, apoyó a Espino tras la promesa de ser gobernador. Espino llegó al PAN, Fox controló al partido, Creel consolidó su poder como presidenciable azul, en tanto que Calderón sufrió severo revés que por poco y lo deja fuera… Y Zapata Perogordo no fue ni candidato ni gobernador.

Sabedor de los vientos en contra, Zapata Perogordo consolidó sus amarres en San Luis Potosí, enfrentó al gobernador Marcelo de los Santos, amplió su grupo de apoyo y con toda la chapucería propia del PRI, arrebató la candidatura a De los Santos y al CEN del PAN. ¿¡Que qué!? ¡Nadie le impediría ser gobernador! Pero resulta que aún no tiene nada seguro. ¿Por qué? Porque en uno de esos imponderables de la política, en el siempre caprichoso ajedrez político, las piezas de San Luis Potosí quedaron del lado de los sacrificables. ¡¡¡¿Cómo?!!!

Pues sí, como todos saben, el 5 de julio próximo se renovarán —además de la Cámara de Diputados y congresos locales y alcaldías de importantes capitales y delegaciones del DF y la Asamblea Legislativa— seis gobiernos estatales. Algunos de esos gobiernos son estratégicos para el PAN, como Nuevo León, Sonora, o Campeche —donde por cierto, dicen los que saben, es muy probable que se instale la nueva refinería— y si nos atenemos a los “usos y costumbres” del gobierno de Calderón, impera una suerte de “trueque político”. Es decir, se vive la cultura del “dando y dando”. ¿Es sacrificable el gobierno de San Luis Potosí? Todo indica que sí. ¿Por qué?

Parece quedar claro que el por qué se explica por las peleas azules citadas líneas arriba. En todo caso lo interesante sería tratar de responder el cómo. Y esa interrogante ya la respondieron el gobernador De los Santos, el PAN y el PRI. ¿Cómo?

Todos saben que mediante un proceso de alta alquimia, el gobernador panista de San Luis le prestó al PRI a su hoy ex secretario de Salud, Fernando Toranzo Fernández, quien ganó una elección poco clara y dejó fuera al eterno aspirante del PRI, Jesús Ramírez Stabros. ¿Y eso qué? Casi nada, que en San Luis, Zapata Perogordo se enfrentará al gobierno local, al PRI y a sus pecados azules. Fea cosa, ¿no?

EN EL CAMINO

A todo vapor se alista el segundo Seminario Internacional de Estrategias Electorales y Políticas —a celebrarse del 12 al 14 de febrero—, que organiza el ITAM bajo la coordinación de Gisela Rubach. Va a estar bueno.

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