Itinerario político

Ahora Silvia: ¿y quién renunciará?

Ricardo Alemán

De confirmarse la versión, veremos otra muestra de la incapacidad oficial
El crimen de Fernando Martí, prendido con alfileres… y puede caer

La tarde del sábado, expertos forenses daban más de 90% de posibilidades de que los restos humanos hallados en Tlalpan eran de Silvia Vargas.

Nadie en su sano juicio quisiera confirmar la versión. Por pena, por dolor, por amor, por solidaridad con sus padres… Todos prefieren mantener la esperanza de localizarla con vida.
Pero de confirmarse la versión, estaremos ante una muestra más —otra, igual de contundente—, de que el Estado mexicano no puede seguir con las actuales policías, con los sistemas de investigación, con los esquemas de persecución de los delitos y, sobre todo, tolerando que la PGR, la PGJDF y las procuradurías de los estados se hayan convertido en meras agencias funerarias —que levantan e identifican cadáveres— y fabricantes de chivos expiatorios, mientras que los culpables de los delitos gozan de total impunidad.

Dejaremos que los expertos digan a quién corresponden los restos hallados en San Miguel Xicalco, pero no podemos pasar por alto que si no se trata de los restos de Silvia Vargas, deben ser de alguien que, hasta donde se sabe, no ha sido reportado o reportada como desaparecido.

En todo caso, lo más cuestionable y dramático del asunto es que otra vez estaríamos ante el “burro que tocó la flauta”, ante un “pitazo” o acaso una delación o confesión espontánea, ya que la localización de la casa donde fue sepultado un cuerpo de manera clandestina —que puede o no ser de Silvia Vargas— no fue resultado de un largo proceso de investigación, en donde debieron intervenir los siempre habilidosos y geniales sabuesos de la PGR.

No, el hombre que reveló el lugar y que dijo que los restos que se encontrarían serían los de Silvia Vargas, es un preso que purga una pena en la cárcel de Barrientos, y quien habría platicado sobre su participación en el secuestro a otros presos que, a su vez, habrían dado “el pitazo”.

Es decir, que según la versión del preso que hizo la revelación del cuerpo sepultado, y le dijo a la autoridad dónde escarbar, en qué casa, en qué rincón de la casa —y cuya identidad era desconocida hasta la tarde de ayer y era declarado en la SIEDO hasta la mañana de ayer domingo—, ya estaba en manos de la policía, enjuiciado por quién sabe qué delito, pero nadie se había percatado de que era uno de los presuntos secuestradores de Silvia Vargas. ¿Y quien renunciará? Por supuesto que nadie.

¿Qué clase de investigaciones realiza la PGR, sus ministerios públicos, sus policías judiciales, como para que no se den cuenta de que un preso pudo haber cometido otros delitos; puede estar vinculado con otros crímenes, con otras bandas, con otros secuestros? La respuesta es lapidaria. ¿Qué pueden hacer un puñado de ministerios públicos, jueces y magistrados que en su mayoría —casi 80% reprobaron los exámenes básicos aplicados— y que en un porcentaje aún mayor son corruptos y sólo van tras el dinero fácil?

Nelson Vargas denunció, como parte de su sonoro “no tienen madre”, que nadie en la PGR, entre los genios de la persecución de los delitos, fue capaz de ligar que uno de sus choferes era hermano de un conocido secuestrador. Y si no fueron capaces de eso, menos de darse cuenta de que tenían en prisión a uno de los secuestradores de Silvia Vargas. Claro, si es que se confirma la versión del propio secuestrador. Eso pasa en el caso de Silvia Vargas, pero también en el crimen de Fernando Martí.

Según el juicio mediático —para el cual la PGJDF se encargó de un grosero montaje que se puede caer en cualquier momento, porque la autoridad federal tiene otra información que pronto podría dar a conocer—, el caso Martí ya fue resuelto y el culpable es Sergio Humberto Ortiz Juárez, El Apá, además de sus presuntos socios. Conocedores del caso aseguran que se trata de un grosero montaje que, tarde o temprano se vendrá abajo, como ocurrió con el caso del comediante Francisco Stanley en su momento, que por cierto sigue impune. Pero no son los únicos montajes. Hablaremos de ellos.

EN EL CAMINO

No paran los reconocimientos a la Comisión Federal de Electricidad. Hoy recibirá uno por tener el portal gubernamental más visitado de habla hispana, y el miércoles en Discovery Channel se transmitirá un especial sobre el río Grijalva, donde la CFE construyó un nuevo río luego de que desapareció el cauce original por las lluvias en Tabasco.

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