Calderón, Obama y el narcotráfico
Ricardo Alemán
El presidente Calderón se podría quedar solo en su guerra contra el narco
¿Quién se enriqueció por años con la cloaca que han sido los reclusorios?
No es una novedad que no será buena noticia para México el triunfo de Barack Obama en el vecino país del norte.
Pero lo que más llama la atención es que una vez confirmado que Obama será el primer presidente negro de Estados Unidos, también se confirmará que Felipe Calderón podría seguir solo en su guerra contra el crimen organizado y el narcotráfico, a pesar de que el florecimiento del negocio de las drogas, su distribución y tráfico —y toda la violencia asociada— tienen buena parte de su origen en el mayor consumidor del mundo, que es precisamente Estados Unidos.
Hoy todo el mundo estará atento a la elección presidencial de Estados Unidos —que para los expertos favorecerá a Barack Obama—. Pero pocos recordarán que desde diciembre de 2006, casi todas las miradas estaban en la guerra declarada por el gobierno de Felipe Calderón contra el narcotráfico, cuyos enfrentamientos —de policías contra narcos, o choques entre las bandas que disputan mercados y territorios— reportan la escalofriante cantidad de 5 mil 355 muertos entre enero de 2006, todo 2007 y hasta agosto de 2008, según cifras públicas por EL UNIVERSAL.
Y es que para muchos observadores, el candidato Obama dejó en el tintero uno de los temas fundamentales, el del narcotráfico, que vincula estrechamente a los dos países, pero no por amnesia o ignorancia del tema, sino porque es un asunto encapsulado al de la seguridad nacional. Para el virtual presidente estadounidense, el narcotráfico no parece un tema en sí mismo, sino que va metido, muy forzado, en los temas de seguridad interna, que ha catalizado el proteccionismo, el endurecimiento tecnológico de las fronteras y la construcción de muros.
¿Cuál va a ser la reacción del eventual presidente Obama frente a la guerra que ha desatado el vecino sureño contra el narcotráfico? La verdad es que, al parecer, nadie lo sabe. Es más, pocos conocen a un especialista o experto sobre el tema que esté metido entre el primer nivel de los asesores del joven y poco experimentado candidato presidencial de Estados Unidos.
Por eso, unos dicen que Obama retomará la Iniciativa Mérida del desprestigiado y derrotado presidente Bush —lo que parece poco probable, ya que en realidad nació muerta—, mientras que otros aventuran que una vez instalado como presidente, Obama responderá sin muchas variantes de los afanes de blindar las fronteras, sea para la seguridad nacional, la migración o el crimen organizado y el narcotráfico. Es decir, según Obama, todo se resuelve con más fuerza y vigilancia en las fronteras.
Por lo pronto, en México ha cambiado la tendencia de la guerra lanzada por el gobierno de Calderón contra el crimen organizado y el narcotráfico. Todos recuerdan que una de las primeras acciones de Felipe Calderón fue lanzar operativos policiaco-militares en las regiones de alta influencia del narcotráfico, como Michoacán, Chihuahua, Sinaloa… El objetivo era ofrecer una demostración de fuerza, de presencia militar y de policía. A las pocas semanas quedó claro que esa estrategia resultó fallida.
Ante el fracaso, y de manera tardía, en los primeros círculos del poder se decidió la ruta de “la inteligencia” más que la “de la fuerza”. A partir de información privilegiada se diseñó una reacción desde dentro de las instituciones policiacas, a partir de la premisa de que el enemigo estaba en casa. Se le dio forma a la Operación Limpieza, que pronto dio resultados positivos en la captura de importantes barones del narcotráfico. Al mismo tiempo, se avanzó en la identificación y detención de presuntos espías de instituciones policiacas que, a cambio de dinero, entregaban información a las bandas criminales.
¿Hasta donde llegará la Operación Limpieza? Vale la pregunta porque son muchos los indicios de que los infiltrados del narcotráfico no sólo están en la SIEDO y la PFP, sino en muchos otros niveles de la PGR y, por supuesto, del Poder Judicial, sobre todo entre juzgadores que de tanto en tanto reducen las penas de los criminales y los dejan en libertad como parte de todo un tejido legal creado para estimular la impunidad.
Es probable que el presidente Calderón no reciba mucho apoyo en la guerra contra el crimen organizado. Pero el nuevo gobierno de Estados Unidos, sea del partido que gane, sea de Obama o de McCain, no podrá ser ajeno a los resultados. El problema es que entre los consejeros de Obama pocos creen en la efectividad de las acciones desplegadas por el gobierno de Felipe Calderón contra el narcotráfico.
EN EL CAMINO
Toca una cloaca destapada en los reclusorios del DF. Pero la sorpresa no es la revelación, sino que durante años los gobiernos del PRD han permitido ese negocio extraordinario. Igual que lo hizo el PRI por décadas.
