Itinerario Político

Juárez: víctima de políticos, no de narcos

Ricardo Alemán

Desde el “fraude patriótico”. Todos han “malgobernado”

El estado de Chihuahua y su fronteriza Ciudad Juárez son noticia hoy por la violencia y la criminalidad que los distingue entre los centros poblacionales con más muertes y menos gobernabilidad en el mundo.

A la violencia endémica y la ingobernabilidad se sumó —en días pasados— el censurable asesinato de 16 jóvenes a manos de sicarios del crimen organizado. No tardó en aparecer la condena generalizada a los tres órdenes de gobierno, municipal, estatal y federal. Pero tampoco tardó en asomar una parte fundamental del problema; la histórica guerra política en y por Chihuahua.
En respuesta a la justificada indignación social, el gobierno de Felipe Calderón anunció un cambio de estrategia que incluiría el consenso político y social en la entidad. Pero apenas terminaba de dibujar la estrategia, cuando el gobernador priísta, José Reyes Baeza, propuso al Congreso local mudar los poderes estatales, de Chihuahua, a Ciudad Juárez. Quedó claro que nada orienta el trabajo conjunto entre gobiernos estatal y federal.

De esa manera reapareció una histórica guerra que ha enfrentado al PRI y al PAN en el ultimo cuarto de siglo —desde la primera mitad de los años 80—, y que tuvo su momento histórico en julio de 1986, cuando el entonces secretario de Gobernación, Manuel Bartlett, acuñó el ofensivo “fraude patriótico”. Es decir, impedir a costa de lo que fuera, el triunfo del PAN en Chihuahua.

Hoy todos hablan de la crisis de violencia e ingobernabilidad que se vive en Ciudad Juárez y en Chihuahua; del imperio de los cárteles de la droga, del peso del crimen organizado y la desesperanza de los habitantes de la entidad más grande del país. Pero pocos quieren recordar —y menos los partidos y políticos— que Chihuahua y Juárez arrastran el insultante lastre de haber sido convertido en laboratorio de la alternancia y arena para la disputa del poder entre PRI y PAN.

La crisis que vemos hoy en el llamado “Estado grande”, tiene mucho que ver con el hecho de que a lo largo de los últimos 25 años, Chihuahua —y sobre todo Ciudad Juárez— han sido víctimas de partidos y políticos que los han “malgobernado”, en tanto que la descomposición social, el rezago educativo, sanitario y de valores que generó el masivo empleo de mujeres pobres en la industria de la maquila, produjeron generaciones de jóvenes cuya única oportunidad está en la industria del crimen.

¿Qué hicieron por Chihuahua el impuesto Fernando Baeza, quien entre 1986 y 1978 gobernó bajo el signo del “fraude patriótico”? ¿Qué hizo por Chihuahua el panista Francisco Barrio, entre 1992 y 1998, cuyo procurador fue incapaz de explicar siquiera el fenómeno de las muertas de Juárez, y que hoy es vergonzante titular de la PGR? ¿Qué hizo por su estado el locuaz gobernador Patricio Martínez 1998-2004, quien no sabía siquiera cuidarse él mismo, al grado de resultar baleado en los pasillos del Palacio de Gobierno?

¿Y qué ha hecho el actual gobernador, José Reyes Baeza, además de hacer el ridículo en cada uno de sus discursos rancios, trasnochados, decimonónicos? En su más reciente aparición, apenas el pasado sábado, anunció la “genialidad” de mudar los poderes estatales de Chihuahua, a Ciudad Juárez. ¿Para qué? Resulta que a Reyes Baeza le queda menos de un año de gobierno, y en ese tiempo pretende hacer lo que nunca hizo en cinco años anteriores: preocuparse por la gobernabilidad.

Como todos saben, la gobernabilidad no es más que la eficacia de que es capaz un gobernante en el ejercicio del poder. Ahora bien, la ingobernabilidad que impera en Chihuahua —y en especial en Juárez—, se debe a la mezcla explosiva de malos gobiernos y creciente violencia criminal. En Chihuahua se cumple puntual la ecuación que señala que a menor eficacia del gobierno, mayor crimen, violencia e impunidad.

Frente a esa realidad, de una ingobernabilidad absoluta en todo Chihuahua —y en Juárez en particular—, salta la pregunta obligada. ¿Qué poderes va a llevar a Juárez el gobernador Reyes Baeza, si él mismo, su administración y su partido no gobiernan a nadie en Chihuahua y menos en Juárez? En todo caso, trasladará a Juárez la incapacidad de su gobierno. ¿O acaso pretende un lance mediático con fines electorales?

Al final se cierra el círculo. Otra vez el gobernador Reyes Baeza sólo reacciona ante el resorte electoral. Y la evidencia es clara; en cinco años solo dejó hacer y dejó pasar a los criminales. Nunca le importó la gente. Pero en la tienda de enfrente tampoco “cantan mal las rancheras”. El presidente del PAN, César Nava, sólo reacciona ante el resorte electoral —a pesar de la gravedad de una crisis como la que viven Chihuahua y Juárez—, y acusa al gobernador Reyes Baeza de proponer respuestas electoreras al anunciar el cambio de poderes.

¿Qué han hecho de Chihuahua en los últimos 25 años, el PRI y el PAN? Lo que hoy vemos, el fracaso de la política.

¡Comparte la nota!