Itinerario Político

Pactan Calderón y PRI; fractura en el PRD

Ricardo Alemán

El PRI avala a Chávez para la PGR

Marcelo: se une el PRD o pierde

Ya se puede hablar de un principio de acuerdo entre el gobierno de Felipe Calderón y las cabezas visibles del PRI —las de Beltrones y Beatriz Paredes— para aprobar las reformas propuestas por el Presidente.

Pero lo más curioso del tema —si se ven con cuidado las señales— es que todo indica que asistimos a la restauración “de la casa institucional” para el regreso del PRI al poder. Todo ello —claro— frente a una hipótesis que cada vez cobra más sentido; que ante la ausencia de un candidato presidencial azul, la dupla PRI-AN podría empujar al mismo abanderado. ¿Descabellado? El tiempo dirá.
A la par que azules y tricolores diseñan los acabados de la nueva casa institucional, en el territorio amarillo se vive el peor de los mundos. A los ojos de todos, el PRD se ha fracturado en tres grandes bloques que podrían terminar por desmembrar al partido, con el riesgo adicional de que los amarillos quedarían excluidos por completo de la nueva ingeniería del presidencialismo. Por eso obliga a las preguntas: ¿Por qué la división en el sol azteca? ¿Cuál es su tamaño? ¿Es irreconciliable?

Está claro que el PRD de Carlos Navarrete jala por un lado —en favor del diálogo y el acuerdo institucionales—, mientras que el de Marcelo Ebrard Casaubón propone —de acuerdo con una reciente entrevista— unificar criterios entre los amarillos, establecer tácticas y estrategias comunes, acabar con los caudillos y “no colaborar, no cooperar y no facilitar nada que provenga de las derechas”, a riesgo de quedar fuera de 2012.

Todo ello mientras que Andrés Manuel López Obrador avanza por la libre, convertido en “hombre bomba” de los 60; es decir, en golpeador del gobierno y el PAN —en el discurso—, mientras que en la práctica estimula las alianzas políticas de PRD, PT y Convergencia con el PAN de César Nava. Por un lado, sataniza al gobierno; por el otro, convierte a la izquierda en paraestatal del gobierno de Calderón.

Y quien dude de las incongruencias y la “política lombardista” de AMLO, que le pida una explicación sobre el principio ético, político y doctrinario de la alianza que acordó AMLO en Oaxaca con el PAN, para la elección en la que se renovará el gobierno estatal. ¿Le sirve de algo a la izquierda esa vergonzosa desviación ideológica, esa esquizofrenia puesta en práctica en Oaxaca? En el fondo lo único que le importa es el poder y el dinero. Pero vamos a los detalles.

El pasado 3 de septiembre aquí revelamos que luego de meses de una relación fría, se reunieron el presidente Calderón y el poderoso senador Manlio Fabio Beltrones. Dijimos que platicaron largo de temas como los cambios en el gabinete y las nuevas reglas del juego rumbo a 2012. Uno de los cambios sería el del titular de la PGR.

Pues bien, en las próximas horas un puñado de senadores del PRI dará su aval para que el procurador general de la República sea el cuestionado abogado Arturo Chávez Chávez, mientras que el resto de los senadores tricolores votarán por abstención.

¿A cambio de qué Chávez se convertirá en el procurador al pastor? Aquí dijimos, ese mismo 3 de septiembre, que la moneda de cambio para ese y otros apoyos del PRI al gobierno de Calderón sería el paquete de reformas propuestas por el senador Beltrones, conocidas como “Las ocho erres de Beltrones”.

Apenas en su reciente comparecencia ante los diputados federales, Fernando Gómez Mont, secretario de Gobernación, hizo suyas las “ocho erres” de Manlio, lo que significó el primer paso para sellar el pacto entre el gobierno de Calderón y el PRI de Beltrones.

A su vez, son muchos los indicios de que el PRI de Beatriz Paredes avanza de manera notable en un pacto para sacar adelante la reforma fiscal —con 2% incluido—, como lo propuso el presidente Calderón. ¿Qué dará a cambio el gobierno a la líder del PRI? No se sabe. Lo que sí se conoce es que en secreto Beatriz Paredes se habría reunido con Vicente Fox en su rancho. ¿Para que? Misterio.

Y mientras que en el PRI se negocia, acuerda, pacta y en todos los frentes se produce el generoso “ganar ganar”, en el PRD se vive el caos. Marcelo Ebrard parece el más activo. Rompió lanzas con el gobierno de Calderón —luego que acudió al mensaje del Tercer Informe—, porque dicen sus cercanos que “lo han maltratado desde el gobierno” en el presupuesto.

En uno de los mensajes más claros que ha enviado en los meses recientes —y que se perdió porque lo envió a través del diario oficial—, el jefe de Gobierno advierte a todos en el PRD del riesgo de quedarse fuera de todo el proceso rumbo a 2012, si no se unifican. Pero al parecer nadie lo escuchó. Por lo menos hasta hoy.

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