Cosme Vázquez/ASICh
Debemos construir a través de la organización y la capacitación, proyectos que vayan reconociendo por ambas partes el valor que tienen los bienes y servicios de los recursos naturales para la sociedad, señaló el biólogo Froilán Esquinca Cano.
Señaló que desde hace 30 años se ha venido generando un diálogo con lo que son los elementos económicos, de que ahora desafortunadamente nos damos cuenta por los desastres naturales o por la pérdida de una especie o un ecosistema.
Consideró que se requiere de un diálogo mucho más dinámico, y justamente en la próxima reunión de Río de Janeiro, Brasil se buscará instaurar a nivel global una economía verde, ya con temas concretos, sobre todo en los sectores de la industria, movilidad y de un desarrollo rural diferentes, que valorice los bienes y servicios de la sociedad, pero también que hable de la reconversión productiva como un escenario global y regional.
Para el caso particular de México y Chiapas, dijo que nos habla de redimensionar los bienes y servicios que nos brinda la Sierra Madre en términos de agua, atmósfera y suelos.
En el caso particular de la Selva Lacandona como un generador de bienes globales y de biodiversidad también, sobre todo por ser parte del Usumacinta como proveedor de bienes y servicios, y de prevención de desastres.
Señaló que la Selva Negra prácticamente se nos fue de las manos, por lo que hay que hablar de restauración y de prevención de tipos de desgajamiento como lo que ocurrió en Juan del Grijalva.
El biólogo consideró que todos estos elementos habrá que valorarlos con la sociedad, con los centros de investigación, las universidades y sociedad civil organizada, para generar propuestas y crear instrumentos de financiamientos que pueden ser globales y hasta locales.
Dijo que es necesario continuar con las políticas públicas que incentiven la conservación y la restauración, como un tema prioritario de paisaje y de la restauración de cuencas y conservación de suelo y aguas en zonas críticas.
Asimismo, políticas públicas de reconversión productiva, pero que no solamente hablen de cinco productos sino de toda una gama y que genere el diálogo con las comunidades locales.
En tanto, anotó que hay que desincentivar políticas públicas que estimulan la ganadería extensiva o algún tipo de usufructo de suelos que son críticos, como sería el desarrollo urbano en zona no aptas.
Puso de ejemplo en Tuxtla, ya no podemos perder el cerro Mactumactzá ni más allá del Cañón de San Fernando, de La Pera o de los parques urbanos.
Afortunadamente ahora ya contamos con leyes federal y estatal de protección a los recursos naturales, pero ya no podemos hablar de proyectos aislados, sino integrales para la mitigación de daños ambientales. ASICh
