Incrementa la prostitución en Chiapas

Augusto Solórzano López/ASICh

Autoridades dependientes de la Procuraduría General de Justicia del Estado, revelan que los índices de prostitución en el estado han crecido los últimos años y que no existe un censo de lupanares y menos cuántas ejercen la prostitución en esos lugares.
Bajo la promesa de manejar la información a título de extraoficial, aceptan que el incremento del número de mujeres centroamericanas es considerable y que poco se puede hacer porque la ley no persigue a quienes deciden vender su cuerpo.
Comentan que son varias las dependencias que tienen que ver con el funcionamiento de cabarets, cantinas disfrazadas, bares “familiares” y casas “non sanctas”, es decir prostitución abierta o clandestina en donde es fácil encontrar centroamericanas.
Estos giros, comentan, han crecido bastante ante la complacencia de autoridades municipales, principalmente; la carne de cañón, dicen, son las jovencitas que normalmente son de países centroamericanos, de allí la explotación sexual.
Admiten lo anterior y también la trata de personas de las que, puntualizan, la PGJE ha pegado buenos golpes, pero falta mucho por hacer en ese sentido ya que lo que también se conoce como “un mal necesario”, debe tener control.
Son muchas las dependencias que tienen que ver con este tema de la prostitución que, desde siempre ha sido motivo de corrupción. Sin embargo, hoy, son tantas que unas y otras se tiran la bolita que –finalmente- ninguna actúa como debe ser.
“Como se sabe estos lugares son frecuentados por todo tipo de personas y entre ese grupo de gente va de todo, malandrines, calenturientos, narco menudistas y por lo que se ve hasta criminales”.
Agregan que es común los amasiatos, enamoramientos, los llamados “cinturitas” o manejadores de las mujeres en fin de todo, y derivado de lo anterior los pleitos, enconos y muchas veces las agresiones físicas y hasta los asesinatos.
El problema de la prostitución no es privativo de Chiapas se da en todo el país, pero, con particularidad en los municipios situados en la Frontera Sur o en lugares en donde hay “más tolerancia”, como Cintalapa.
Y el llamado “mal necesario” nada tuviera de extraordinario, sino, fuera por las agresiones físicas y hasta mortales que sufren las llamadas sexo servidoras que, como cualquier ser humano, merecen seguridad.
La Fiscalía de Distrito a la que pertenece Cintalapa documentó un promedio de 14 agresiones físicas en la recta final del 2011, cometidas en agravio de igual número de mujeres que se dedican a este “oficio”, la mayoría centroamericanas.
El caso de quien se llamara Yerlin Nervid Zúñiga Jerez, de 34 años de edad, originaria de Chimaltenango, Guatemala, y madre de cuatro hijos, obliga a una investigación igualitaria como todo homicidio.
Fue arteramente asesinada en Cintalapa en un cabaretucho de mala muerte llamado “el bohemio”, en donde apareció acuchillada la mañana del jueves 29 de diciembre del 2011.
Se sabe que prevalecen indicios claros de quien pudo ultimar a esta joven mujer. Sin embargo hasta el momento no hay detenidos y que la Averiguación Previa fue remitida para investigación a la Fiscalía de Homicidios de la PGJE.
El cuerpo de la infortunada mujer fue reclamado por sus propias compañeras de oficio y con la ayuda de una ONG, fue sepultada como corresponde en el Panteón Civil de Cintalapa, después de cinco días de haber sido asesinada.

De su familia nada se supo. ASICh

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