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La Senadora María Elena Orantes López, presenta este miércoles, su Punto de Acuerdo ante la Comisión Permanente del Senado de la República, en el que exhorta al Presidente Felipe Calderón, para que en uso de sus atribuciones constitucionales, suscriba y envíe para su ratificación a la Cámara de Senadores el convenio 156 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), relativo a la igualdad de oportunidades y de trato entre trabajadores y trabajadoras: con responsabilidades familiares.En su exposición de motivos, la legisladora Orantes explica que en México, actualmente existen 4.7 millones de mujeres jefas de hogar y por lo regular ellas reciben un ingreso inferior al salario mínimo. Incluso, cuando una mujer debe salir a trabajar, la limpieza de la casa siempre recae sobre otra mujer, ya sea la suegra, la mamá, la cuñada, las hijas o una empleada doméstica.
Orantes López apunta que el Instituto Nacional de las Mujeres informa que en un hogar promedio en el que viven cinco personas, al año una mujer: Sirve 4 mil 475 comidas; limpia 16 mil 425 platos; lava y plancha 10 mil prendas de ropa; desecha 365 bolsas de basura; trapea 21 mil 900 metros cuadrados.
Otros datos que nos pueden ayudar a entender el fenómeno son los siguientes: 22.3 millones de mujeres mexicanas de 20 años y más cocina o prepara alimentos; 22 millones de mujeres mexicanas de 20 años se encargan de lavar la ropa en casa, y 18.5 millones de mujeres mexicanas se encargan de planchar la ropa. De las horas a la semana dedicadas a los quehaceres domésticos y al cuidado de los niños, 87.8% lo realizan las mujeres y solamente 12.2% los hombres.
“Es por todo ello, que reivindicar al trabajo doméstico es una tarea que no podemos postergar en nuestro país en pleno siglo XXI, ya que es indispensable para el desarrollo económico y social de quien lo realiza, de sus propias familias y de la sociedad en su conjunto”, asegura María Elena Orantes.
Ante ello exhortó a que el trabajo doméstico se democratice al interior de la familia implica justamente valorarlo en su dimensión de género, y por tanto, entender que no es una labor inherente a la mujer, es una responsabilidad que debe ser compartida por todos los integrantes de la familia.
Dijo que es vital que el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) incorpore como prioridad en sus campañas, la valoración de las trabajadoras domésticas con el objetivo de impulsar la dignificación del trabajo doméstico. Asimismo para que a través del INEGI e INMUJERES, realicen los estudios necesarios para permitir una valoración y cuantificación más precisa del trabajo doméstico, con la finalidad de que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, pueda contar con información que le permita incluir a este sector en las cuentas nacionales. ASICh
