I N D I C E . . .

+ ¿Hay educación de calidad?…
+ ¿Cumplen las Universidades expectativas?…
+ Comentarios al Margen…

Ruperto Portela Alvarado.

¡De acuerdo!, es la educación el pilar más sólido para asegurar el desarrollo social – económico de las comunidades, de los pueblos, de las naciones. Chiapas está en esa perspectiva y lo dice el eslogan del gobierno: “todos los niños a la escuela”. ¿Pero es verdad tanta belleza? ¿Hay la infraestructura para cubrir la demanda educativa en el nivel pre escolar, primaria y secundaria? Esa es la respuesta que los chiapanecos esperan.
Solo en Tuxtla Gutiérrez capital, no se ha fundado una sola nueva escuela primaria desde hace 35 años, mientras que la demanda del servicio educativo ha aumentado conservadoramente en 500 por ciento.
La educación media superior cuya estructura orgánica la conforman los Centros de Estudios Tecnológicos (CBTIS y CETIS) con más de 25 escuelas en todo el Estado, así como los más de 180 planteles del Colegio de Bachilleres de Chiapas (COBACH) a los que se tienen que sumar las instituciones privadas que son una enorme red de prestadores de servicio educativo.
No se puede escatimar el aplauso para el gobierno del Estado en su esfuerzo por proporcionar educación a toda la población demandante. Pero es un secreto a voces que todavía hace falta mucho por hacer; que las expectativas no están cumplidas y que cada día la demanda aumenta.

OTRO ROLLO SON LAS UNIVERSIDADES…
¡Cierto!, las universidades juegan un papel importantísimo en el propósito de crear profesionistas en las diversas ramas del conocimiento y por eso las distintas administraciones estatales se han preocupado por fundar instituciones educativas de nivel superior y ofertar carreras de postgrado. Por supuesto que hay limitaciones porque muchas especialidades ya están saturadas y así, se siguen autorizando la apertura de estas opciones en las universidades privadas.
Licenciados en Derecho, Contaduría Pública, Pedagogía, licenciados en Educación, son algunas de las carreras que ya no deberían ofertarse porque solo contribuyen a acrecentar el “ejército de desempleados” que tiene que dedicarse a otra chamba como la de taxistas y periodistas, que son muy socorridas.
Universidades hay; lo que no se tienen son oportunidades de trabajo. Por eso el Gobierno Federal y el de los Estados está promoviendo el “auto-empleo” y la apertura de pequeñas y medianas empresas que suplan la carencia de empleos en la burocracia o las empresas privadas.
La creación de instituciones de nivel superior ha cambiado el panorama educativo de la población chiapaneca a partir del nacimiento del Instituto Tecnológico Regional número 27, hoy Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez autorizado por el entonces presidente de la República, Luis Echeverría Álvarez e impulsado por el otrora gobernador del Estado, doctor Manuel Velasco Suárez.
Desde ese momento y tres años más tarde, cuando se funda la Universidad Autónoma de Chiapas, en 1975, también por el doctor Manuel Velasco Suárez, los jóvenes chiapanecos ya no tienen que emigrar a la ciudad de México, Veracruz, Oaxaca y Yucatán, inclusive, para estudiar una licenciatura o especialización.
En 1995, el efímero gobernador de Chiapas, Eduardo Robledo Rincón, transformó el tradicional y añejo Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas en lo que hoy es la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas que en sus escaso 14 años de vida ha demostrado un empuje impresionante.
Fue en el período del 2000-2006, en el gobierno de Pablo Salazar que se dio un impulso a la creación de instituciones de nivel superior como la Universidad de la Selva, en Ocosingo; la Universidad Pluricultural, en San Cristóbal de las Casas; el Instituto Tecnológico Superior de Cintalapa y la Universidad Politécnica de Tuxtla Gutiérrez, que hasta donde se sabe han cumplido sus objetivos.
Queda pendiente la promesa del gobernador Juan José Sabines Guerrero de crear la Universidad de Pesca y Acuacultura que ofreció a los pobladores y pescadores de Tonalá hace dos años y que aún no se sabe si existe proyecto alguno en este sentido.
Además de las instituciones educativas de nivel superior de corte público, hay que sumar las más de 60 franquicias de universidades privadas que se han diseminado por toda la geografía chiapaneca, coadyuvando a cubrir la demanda de estudios de licenciatura y postgrado.
Solo queda una duda: ¿cumplen las universidades privadas y públicas las expectativas de los estudiantes en calidad y cantidad en la oferta frente a la demanda? Esa es la disyuntiva…

LA ESCUELA DE PESCA…
En Chiapas, en lo que fuera Puerto Madero, se localiza una de las pocas escuelas de pesca como el Centro de Estudios Tecnológicos del Mar, del que hay otro en Alvarado, Veracruz y uno más en Baja California Sur. No sé de la existencia de otros, pero fueron creados estratégicamente en regiones de explotación pesquera por la administración del Presidente Luis Echeverría Álvarez.
Ahora la perspectiva es fundar en Chiapas una Escuela de Pesca y Acuacultura a raíz de la creación de la Secretaría de Pesca en la administración pasada. Es una extraordinaria idea pues Chiapas es un Estado privilegiado por su situación geográfica y pertenencia de ríos, esteros y costa.
Pero sugiero al gobierno de Juan José Sabines Guerrero que es susceptible crear un Instituto de Acuacultura e Investigaciones Pesqueras, con la participación de la Secretaria de Educación Pública y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, en un afán de explotar racionalmente los recursos naturales que posee el Estado en este ramo pesquero.
Si la idea –que todavía no es siquiera un proyecto- se consolida como un Instituto de Acuacultura e Investigaciones Pesqueras en lo que resta del actual sexenio gubernamental, para los años subsecuentes al 2012, se estaría concibiendo un gran sistema estatal de escuelas de Estudios Tecnológicos de Pesca y Acuacultura en lugares estratégicos como Playas de Catazajá, Pijijiapan, Raudales Malpaso, La Concordia y otros que tengan oportunidad de hacer de la pesca una actividad productiva redituable.
Y con eso me conformo…

COMENTARIOS AL MARGEN…
El caso del ombudsmán chiapaneco que tiene más nexos con la administración estatal que compromiso con la sociedad, es un conflicto de intereses que Juan Carlos Moreno Guillén no puede superar. El Presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos se hizo a la sombra de un gañan –y eso representa- como lo es Pablo Salazar Mendiguchía, a quien le debe todo lo que es. Todo mundo sabe que Moreno Guillén es un panista tradicional, pese a su juventud y que los peldaños que ha escalado son a base de genuflexión y que poco le importa lo que digan de él. Es un cínico y eso lo manifiestan quienes tienen la necesidad de acercarse a esa institución como el caso de los ex funcionarios del gobierno de Roberto Albores Guillén, Florencio Madariaga Granados, ex Vocal Ejecutivo del Consejo Estatal de Seguridad Pública; Eduardo Montoya Liévano, ex Procurador de Justicia del Estado y Librado de la Torre González, ex Secretario de Desarrollo Rural, quienes lo descalifican para estar ocupando ese alto cargo. Yo creo que debiera ser otro personaje con más calidad moral y humana el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos y no alguien que ha sido vinculado con acciones tan degradantes como el gobierno de Pablo Salazar Mendiguchía. **** Empotrado en el poder, Amador Rodríguez Lozano supo saborear las delicias de las lisonjas y las loas no solo de los políticos si no también de los medios de comunicación. Muchos compas columnistas se le echaron a los pies cuando fue nombrado Ministro de Justicia el 28 de octubre del 2007. Pero poco le duró el gusto pues en menos de un año fue puesto de patitas a la calle y cambiada la razón social del Ministerio por el tradicional de Procuraduría General de Justicia. Así como relevo a Mariano Herrán Salvati lo relevaron a él recayendo la responsabilidad en Raciel López Salazar. Hoy Amador Rodríguez Lozano es un sospechoso más de la corrupción prevaleciente en el aparato procurador de justicia y específicamente en lo que concierne a la droga decomisada en Patria Nueva que luego dijeron que era pura leche. Según dicen, el bajacaliforniano está forrado en billetes de la misma manera como se le descubrió a Mariano Herrán. Para muestra un botón. Hace poco compró quince caballos “pura sangre”, tres cuartos de milla en la nada despreciable cantidad de 600 mil pesos cada uno, así como borregas “cabeza negra” que le costaron 80 mil pesos por animal, más un macho semental con precio de 500 mil pesos. Las cifras son exageradas, pero el titular del Órgano Superior de Fiscalización del Congreso del Estado, Humberto Blanco Pedrero, debiera ordenar una investigación a Amador Rodríguez Lozano y auditar su gestión al frente del finado Ministerio de Justicia. Hay que poner a cada uno en su lugar… Se acabó el mecate. Y ES TODO…

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