Historias de un reportero

Los siete de Peña Nieto

Carlos Loret de Mola

Suena el celular del candidato cuando recién termina un acto de campaña. Del otro lado del auricular, el narco de la zona. Y le advierte: no te confundas porque te mato, aquí va a ganar tu adversario

Ese discurso de los partidos políticos de que no van a permitir que los delincuentes se les metan a las candidaturas es nomás eso, un discurso. En la realidad, hay narcoaspirantes en Tamaulipas, Guerrero y Michoacán, por citar sólo los casos más críticos.

Esta ola ha sido también aprovechada interesadamente para la guerra sucia: la nueva moda es culpar al rival político de ser narco, alentar rumores que lo vinculen con el crimen, filtrar supuestas investigaciones oficiales que sospechan lo mismo.
¿Dónde se inscribe el caso de Mario Moreno Conrado? Ganó la elección interna del PRD y oficialmente es candidato a diputado federal por el estado de México. El problema es que lo detuvo la PGR por presuntos nexos con el narcotráfico. ¿Será uno de los “embarrados” o será víctima de una sucia estrategia? La indagatoria está en curso.

En el PRD mismo hay división de juicios. Los lopezobradoristas lo tachan de delincuente. Los Chuchos, grupo al que pertenece, lo defienden.

Se sabe que Jesús Ortega, el dirigente perredista, hizo algunas llamadas clave al más alto nivel del gobierno federal para que le dijeran si Moreno Conrado era mafioso. Que le aseguraron que no, que su caso era promovido por Peña Nieto, temeroso del avance del PRD en la zona oriente del estado de México.

Y entonces, estará por salir del cajón el expediente, suministrado por el Gobierno del DF: que hay siete presidentes municipales priístas mexiquenses, con nombres y ciudades. Es la guerra.

SACIAMORBOS

Beltrones y Peña Nieto ya escogieron al árbitro de su contienda. Está por dejar su asiento en el Congreso.

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