Historias de un reportero

La narcobancada

Carlos Loret de Mola

Hay dos gobernadores bajo sospecha. Uno de haber llegado con dinero del narco, el otro de estarse arreglando a lo grande con el cártel del Golfo

Los políticos la llaman “Renta de Siglas”: un representante de algún narco se pone en contacto con la dirigencia estatal de cierto partido y ofrece dinero a cambio de candidaturas que serán vencedoras y que les garantizarán libre operación en la zona.

El interés de los criminales se centra en presidentes municipales y gobernadores que les puedan poner a su servicio las policías, pero la penetración es tal que nunca se ha corrido tanto riesgo como ahora de que en la Cámara de Diputados nacional se conforme, con legisladores de varios colores, el “Grupo Parlamentario del Crimen Organizado”.
Cuando hablan del tema, políticos de todos los partidos ponen “cara de seguridad nacional”, pero no logran infundir la confianza de que el blindaje a las campañas resiste los cañonazos del narco.

Hay intentos. El IFE pondrá en manos de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda los nombres de todos los aspirantes y sus equipos para que sus cuentas bancarias estén bajo vigilancia. Si quieren que el instituto alcance sus objetivos de fiscalización moderna y en tiempo real, tendrán que dotarles de más personal para esta tarea.

PGR, Cisen, Gobernación y Seguridad Pública colaborarán con los partidos que lo soliciten para investigar a los candidatos de los que duden, para que “les palomeen” a sus aspirantes, amén de lo que los partidos prometen instrumentar como mecanismos de control.

El problema es que en medio de todos está la desconfianza. La sospecha razonable de que si se intercambia información, si se ponen datos confidenciales en manos del adversario político, éste los utilice electoralmente. Se han jurado que no. Pero no se creen entre ellos.

Es más, en el interior del gobierno federal y hasta del IFE hay reproche al PRI: es el partido que menos medidas concretas ha aceptado para intentar contener las narcocampañas, al grado de que se considera que si las elecciones fueran hoy, sería el acceso más cómodo del crimen organizado a la política.

Pero mientras cantan que no lo volverán a hacer, hay dos gobernadores bajo sospecha. Uno de haber llegado con dinero del narco, el otro de estarse arreglando a lo grande con el cártel del Golfo.

SACIAMORBOS

Va a imponer tres candidatos en jefaturas delegacionales del DF que considera seguras a su favor, y buscará, con alma, vida, corazón, pero sin videos, arrebatarle al PAN la Benito Juárez. Esa la va a “operar” él, personalmente.

¡Comparte la nota!