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…Y como a nadie le importa Siria
Carlos Loret de Mola
La primera vez que traté de convencer a mi equipo de que debía yo intentar entrar a Siria para realizar una cobertura de la guerra civil que ha desangrado al país por 20 meses usé un argumento periodístico: Siria es noticia.
Su rechazo inicial venía envuelto en un cariñoso regalo: es demasiado peligroso, casi no hay periodistas ahí, no hay garantías con el régimen ni con los rebeldes, no vale la pena que te arriesgues por una revolución cuyo desenlace no luce inminente y puede estancarse por años.
Dejé pasar un tiempo antes de intentarlo por segunda vez: “¿Qué creen? El gobierno de Siria nos otorgó visas para entrar, si queremos, por avión al aeropuerto de Damasco. Eso reduce el peligro”. En la junta se rieron de mi necedad. “Siria no es nota. Aquí en la redacción tenemos prendido todo el día CNN y Fox, y prácticamente nadie habla de Siria”, fue su contestación.
Pasaron los días. Cada que la violencia subía de tono en esa nación árabe, aprovechaba para lanzarles la indirecta: “tenemos visas, eh…”. Nomás levantaban las cejas, pero no se subían a mi Expreso de Oriente.
Semanas más tarde, los abordé con una nueva excusa: “se están por vencer las visas, se nos va a ir la oportunidad”. Me mandaron a renovar la fecha de expiración: argumentaron que Siria no es Libia, que no hay aviones de varias potencias mundiales bombardeando al régimen y que el presidente sirio no tiene la personalidad ni despierta el morbo que Gaddafi. “Nadie conoce a Bashar al-Assad”, contestaron.
Nomás no lograba meter el gol. Inesperadamente, como ha sucedido muchas veces en la historia reciente, Israel y Palestina empezaron a atacarse. El martes 20 de noviembre a las 5:52 am inicié Primero Noticias sin tener la menor idea de que al día siguiente estaría transmitiendo desde Sderot, Israel. Lo discutimos durante los cortes comerciales y obtuvimos las autorizaciones, los boletos y el presupuesto.
Tras el cese al fuego entre los dos adversarios eternos, ya estando en Medio Oriente, “pues aprovechemos para intentar lo de Siria. ¿Siguen vigentes las visas?”. Sí. Les quedaban dos semanas de vida.
Redacto estos párrafos mientras emprendemos el viaje de regreso a México desde Siria. Aquí no dejan de oírse las explosiones de la guerra. Mueren civiles, niños como rutina. Los más afortunados huyen aunque tengan que dormir en las tiendas de campaña de los campos de refugiados. El país se está matando desde hace casi dos años y como si fuéramos todos habitantes de Damasco que tratan de hacer su vida mientras los combates les tocan a la puerta, en el mundo nos hemos acostumbrado: en las noticias Siria no llega a las primeras planas y para los gobiernos no es prioridad.
Tenían razón en la Redacción: a nadie le importa Siria.
SACIAMORBOS
La música, las conversaciones, los susurros se escuchan. Los bombardeos, los gritos, los estallidos se oyen. El gran y entrañable Alex Grijelmo, que si fuera electrónico se llamaría Google-Write, patrocina la aclaración.
