Graco y los dos “góbers”
Carlos Loret de Mola
En la víspera de las elecciones Graco Ramírez llegó a la zona militar de Morelos. La reunión terminó en un candidato y un general mandándose a la fregada, por decirlo cortésmente. Ramírez Garrido, entonces aspirante de PRD-PT-Movimiento Ciudadano a la gubernatura de Morelos, visitó en su cuartel al general Sergio García Vera, comandante de la 24ª Zona Militar. Arribó acompañado del ex dirigente nacional perredista Jesús Ortega. Fue a denunciar que el PRI estaba importando gente armada al estado para violentar la elección y conseguir que se anulara, al ver que las encuestas no le eran favorables.
El general desdeñó los señalamientos y la reunión terminó, pues, muy mal. Graco Ramírez Garrido ganó por nueve puntos al PRI y por 28 al PAN (partido en el gobierno estatal). Ya como gobernador electo se reunió con el secretario de la Defensa, Guillermo Galván Galván, y el general García fue relevado por el también general Édgar Ruiz Villegas Meléndez, hombre cercano al mando federal.
Según fuentes del más alto nivel, la colaboración más estrecha entre el Ejército y el gobierno entrante —hubo rápida confianza, pues el nuevo mandatario estatal tiene varias ramas verdes en su árbol genealógico— derivó en un diagnóstico común sobre los dos gobernadores anteriores, ambos por cierto panistas: Sergio Estrada Cajigal abrió diligentemente las puertas de Morelos al cártel de los hermanos Beltrán Leyva, y Marco Antonio Adame decidió no meter las manos para combatirlos.
Graco Ramírez prometió que en año y medio, contado a partir de antier, se iba a sentir una clara mejoría en las condiciones de seguridad que golpean a los habitantes de esa entidad.
Para ello, según nos han confirmado en su propio gobierno, pactó un armisticio con Estrada Cajigal, quien pasó de ser enemigo a invitado a la toma de posesión; reactivó un Centro de Comando, Control, Comunicaciones, Cómputo (C4) que mantenía casi descompuesto Marco Adame (la mitad de las 150 cámaras no servían) y en su primer discurso llamó a toda la izquierda a hacerle como él y dialogar con el presidente electo, Enrique Peña Nieto.
Graco Ramírez Garrido y Andrés Manuel López Obrador rompieron cuando la reforma energética de 2008: como senador, Graco logró negociar prácticamente la totalidad de los puntos que le pidió Andrés Manuel a cambio de su apoyo y luego el tabasqueño tildó de “traidor” al morelense por votarla a favor.
En la contienda interna perredista por la candidatura al gobierno de Morelos, López Obrador visitó varias veces el estado para encabezar actos a favor de los rivales de Ramírez Garrido. Ya en campaña, no fue a apoyarlo jamás. La noche que el IFE dio por vencedor de la elección presidencial a Peña Nieto, Graco se desmarcó del conflicto poselectoral.
SACIAMORBOS
Sucedió también en Morelos. El ataque de agentes de la Policía Federal contra dos agentes de la CIA y un elemento de la Marina. Las investigaciones de una de las dependencias víctima del atentado apunta al CDG.
