El pacto impuestos-alianzas
Carlos Loret de Mola
En el complicado camino hacia la aprobación del paquete económico 2010, el PRI hizo un pacto con el gobierno federal. De un lado de la negociación, Peña Nieto y Paredes; del otro, Calderón y Gómez Mont
Sucedió cuando los priístas se mostraron totalmente renuentes a aprobar cualquier nuevo impuesto. Desde Los Pinos mandaron al PAN a coquetear con el PRD sobre posibles alianzas electorales para ciertas gubernaturas. Estas coaliciones ponen en peligro el dominio priísta en algunos estados. Pero sin duda, el que está en mayor riesgo es el del estado de México, que vive un tripartidismo real. La pura idea de coalición PAN-PRD es una pesadilla para el mandatario Enrique Peña Nieto, pues perder la sucesión en su entidad le implica despedirse de su aspiración presidencial.
Así que cuando en la recta final del año pasado el juego de declaraciones animó la alianza PAN-PRD, Peña —nuevo controlador de la Cámara de Diputados— mordió rápido el anzuelo. Lo hizo también Beatriz Paredes, que vio amenazadas sus reservas de votos de Oaxaca y Veracruz, en esa extraña y reciente camaradería que ha establecido con Ulises Ruiz y Fidel Herrera. Peña y Paredes establecieron un pacto con Gobernación: el PRI aumentaba los impuestos y el gobierno desactivaba la eventual coalición. A la hora de la votación, el Partido Revolucionario Institucional no aprobó todos los impuestos y montos planteados por Hacienda, así que el gobierno federal dejó manos libres a César Nava para conversar con Jesús Ortega sobre las amalgamas políticas y los priístas reaccionaron furibundos.
El asunto es de matices. El presidente y su secretario de Gobernación consideraron disuelto el pacto impuestos-alianzas, pues el PRI no aprobó completos en porcentaje y etiqueta los gravámenes que se presentaron en la iniciativa de Ley de Ingresos. En cambio, Peña y Paredes piensan que aunque no fueron los montos solicitados, ellos cargaron con el costo político del aumento impositivo y eso formaba parte del acuerdo inicial sobre las no-alianzas. No está claro qué tan específico fue el pacto, qué tan a detalle en montos impositivos se discutió.
Ahora, la dirigente nacional del PRI y el gobernador mexiquense quieren cobrar el agravio del que se consideran víctimas impidiendo la reforma política planteada por la Federación. El gobierno de Calderón busca aliados en el PRD y un sector del PRI, pues Peña y Paredes discutieron agriamente hace unos días con el líder priísta en el senado, Manlio Fabio Beltrones, quien les recriminó el pacto y les anunció que él presentaría una iniciativa de reforma del Estado, que ha venido impulsando hace meses, aún si dividiera el PRI en su análisis y votación. Cuentan que hasta puso su coordinación legislativa en la mesa por si se la querían quitar.
SACIAMORBOS
“Es poner a Sartori en manos de Ulises Ruiz”, se escuchó en la redacción en medio de una plática sobre la reforma política.
