Gabinetes
Carlos Loret de Mola
Varios ex presidentes de México han contado en sus memorias o han revelado en entrevistas ya cuando dejaron el poder que nombrar gabinete es uno de los momentos de mayor soledad (elegir “tapado”, sucesor en la era priísta, también). Explican que es difícil consultar incluso a los más cercanos amigos y colaboradores porque tienen conflicto de intereses a la hora de opinar y tienden a impulsar a sus propios favoritos para quedar ellos “bien parados” en el sexenio por arrancar o por venir.
El virtual futuro gobernante de la capital del país, Miguel Ángel Mancera, lejos de cualquier debate de conflictos postelectorales y con su 64% de los votos a cuestas que le llevaron a conseguir la constancia de mayoría, ha decidido empezar a integrar su gabinete. De entrada, algunos de los miembros del equipo del actual jefe de gobierno, Marcelo Ebrard, han recibido invitaciones para permanecer en sus cargos. Es el caso de los secretarios de Seguridad Pública, Manuel Mondragón y Kalb; de Finanzas, Armando López Cárdenas, y de Salud, Armando Ahued.
A diferencia de Mancera en el Distrito Federal, que navega sin impugnaciones ni polémicas, Enrique Peña Nieto tiene todavía varios conflictos que sortear. De entrada, las acusaciones diarias de su rival perredista Andrés Manuel López Obrador y las manifestaciones frecuentes de simpatizantes del movimiento #YoSoy132. Definir gabinete no está en la agenda inmediata.
Fuentes con gran acceso al virtual candidato presidencial vencedor aseguran que para evitar que “se desate el deporte nacional de pégale al gabinete”, el plan de Peña es reservarse el anuncio de quienes podrían integrar su equipo hasta la víspera de la toma de posesión, el 1 de diciembre de 2012, si así lo ratifica el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). En la ruta de esta estrategia no es raro que hayan comenzado a circular nombres en la prensa, que se filtran justo con el objetivo de probar qué tal los recibe la opinión pública.
Otro singular deporte, que raya en lo patético pero es común en estos días, es el de la autofiltración: un político que suelta su propio nombre para llamar la atención del eventual futuro gobernante. Dentro de lo esperable, casi en la obviedad, es que si Peña recibe finalmente el beneplácito de las autoridades electorales incluya en distintas posiciones de su gobierno a algunos de quienes integraron su cuarto de guerra durante la campaña: el cerebro de toda su confianza, Luis Videgaray; el que más le habla al oído, Luis Miranda; el operador, Miguel Ángel Osorio Chong; el dirigente, Pedro Joaquín Coldwell, y el descubrimiento, Jorge Carlos Ramírez Marín (los sustantivos no son mi aportación sino que vienen de análisis de distintos integrantes del peñanietismo). También estuvieron en ese cuarto estratégico Emilio Gamboa Patrón, incluido en la lista de senadores plurinominales y candidato a coordinar la bancada tricolor, y sus mariscales de prensa David López y Roberto Calleja.
