Historias de reportero

Marcelo a mordidas

Carlos Loret de Mola

El terreno que no pudo ganar directamente en las urnas el 5 de julio, el jefe de gobierno del DF, Marcelo Ebrard, está intentando conquistarlo en la mesa de los conflictos poselectorales, aunque sea a mordiscos.

En esa jornada no le fue nada bien. Tenía la mira puesta en recuperar la delegación Miguel Hidalgo. Echó toda su carne con la velocista Ana Gabriela Guevara y el conteo de votos le fue adverso ante el panista Demetrio Sodi, en una contienda en la que tanto la atleta como el expriísta-perredista abusaron cuanto pudieron (que es la regla vigente de la política mexicana en elecciones: que cada quien se atasque como pueda y a ver quién junta más votos).

Pero no sólo eso. Ebrard perdió Cuajimalpa también ante el PAN y vio con asombro cómo Rafael Acosta Juanito arrasó en Iztapalapa poniéndolo en el aprieto de seguir o no la orden de Andrés Manuel López Obrador: Juanito renuncia, el jefe de Gobierno propone a Clara Brugada, la Asamblea la aprueba y “gana la democracia”.
A partir del resultado adverso del 5 de julio, Ebrard ha empleado todo su poder como mandatario de la capital nacional y el peso de su gobierno en una operación intensa para convertir esas derrotas en victorias, por la vía de las alianzas y los tribunales. El juego político y la ley electoral le dan ese margen de maniobra.

Se ha empeñado en que el Tribunal Electoral de la Ciudad de México revierta dos resultados: no sólo el de Sodi en Miguel Hidalgo sino el de Carlos Orvañanos en Cuajimalpa. La presión política en torno de ese órgano de justicia ha sido máxima.

Del caso Juanito, públicamente ya se desmarcó al trazar una ruta: que Juanito nombre a Clara Brugada de número dos, él pida licencia, ella asuma automáticamente el interinato y sin pasar por el escritorio del jefe de Gobierno, la Asamblea Legislativa decida si la ratifica.

Por arriba de la mesa, pues, parecería querer aislarse del asunto, pero por abajo ya se sabe de acercamientos entre perredistas opositores a López Obrador (las corrientes de Jesús Ortega y los hermanos Arce-Círigo) y personajes cercanos a Ebrard que fraguan aceptar la renuncia de Juanito, pero no ratificar a Brugada en la Asamblea, aliados con el PAN y el PRI. Sería el banderazo oficial del cantado pleito Marcelo-Andrés Manuel por el 2012.

SACIAMORBOS Y como hay que prever, antes incluso de la resolución del Tribunal Electoral del DF, se comenzaron a hacer las listas de posibles candidatos para la elección repetida, figurando asombrosamente un priísta asesino recién convertido en izquierdista.

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