Guaridas de delincuentes furgones del tren obsoleto

Daniel Zacarías /ASICh

Lo que era llegar al tren de la frontera sur de México para los centroamericanos, significaba el inicio de la pesadilla del sueño americano, sin embargo hoy las terminales ubicadas en esta frontera olvidada y principalmente las ubicadas en Ciudad Hidalgo, Tapachula y Huixtla, pertenecientes en un momento al antiguo sistema de Ferrocarriles Nacionales de México, para luego estar bajo el poderío y en manos de la empresa estadunidense Chiapas-Mayab, se muestran como sitios fantasmales, esto a lo largo de más de 200 kilómetros de la costa, precisamente allí, se encuentran varados y en completo abandono 534 vagones y 16 locomotoras.
En lo que pareciera ser el fin de una historia de más de un siglo, cortada de tajo por las fuerzas del huracán “Stan”, que hizo caer puentes y corroer todavía más los añejos durmientes y agravar los desniveles de las vías allá por el 2005, la respuesta tanto de la transnacional ferrocarrilera como del Gobierno federal, siguen sin respuesta, generando desempleo directo e indirecto, así como pérdidas al sector empresarial que transportaba sus mercancías a bordo del tren, esa es una desventaja que dejara la inoperancia de “La Bestia de Acero” como la llaman los indocumentados centroamericanos. Por otra parte la quiebra de negocios y vendimias de familias que a lo largo de las vías férreas, eran fuentes de ingreso, pues ellos ofrecían desde refrescos, comidas, agua, servicio telefónico y hasta renta de regaderas y baños a los cientos de migrantes, de ello, solo quedan los locales abandonados y llenos de basura.

Reynaldo Ordaz Ruiz es un ex empleado de Ferrocarriles de México, tiene 47 años de edad, y vive con su familia desde el 2006 en cuatro vagones propiedad del Chiapas Mayab, quién dijo “Antes la preocupación entre los vecinos era que después de la ruptura de las vías por el desastre natural, algunos de los furgones quedaron de este lado y dentro de ellos, habían sustancias químicas, que en su momento significaron un polvorín, sin embargo de tres años a la fecha han sido saqueados, los vagones sirven como refugios a pandilleros y teporochos”.

“Furgones acondicionados para viviendas por invasores”

En un recorrido realizado en la zona de Tapachula, donde se observa el gran abandono, olores nauseabundos, pintas de pandillas en los furgones, animales muertos y grandes cantidades de desechos tóxicos, se le agrega que los vagones y locomotoras están completamente oxidados e invadidos por el monte que ya casi los cubre por completo.

Según Reynaldo Ordaz Ruiz laboró casi 27 años en el sistema Mexicano Ferroviario, fue liquidado en tiempo y forma, es turulo de nacimiento y a sus 47 años de edad, utiliza como vivienda cuatro furgones abandonados, en los que se puedo apreciar sillones viejos, cocina improvisada, servicios de letrinas, sembradíos de milpa, allí él y cuatro familias más viven custodiados por casi 10 perros domésticos, que impiden el paso de pandilleros que han intentado robarles.

Estas familias ven la reactivación del tren, como un sueño guajiro, dicen que han llegado autoridades de la empresa estadounidense a pedirles que desalojen, pero ellos piden los reubiquen.

Tienen la idea de que esos furgones son de ellos, que por derecho les corresponde, sin embargo jurídicamente esto está tipificado como invasión a patrimonio nacional, pues la concesión es la única del Chiapas Mayab.

Así viven ellos, medio comen, improvisan sillas con hamacas, ventanas forradas con cartón y plásticos, fogones para cocinar y baños forrados con metales extraídos de los rieles y cubiertos con lonas.

A altura de la Bombilla, cerca del mercado Soconusco, se encuentra la locomotora número 8846, está abandonada, luego que según vecinos tuvo que jalar más de 80 furgones en aquella zona que se sabe habían quedado varados en Ciudad Hidalgo y fueron traídos a ese punto donde ahora la maleza empieza a invadirlos.

Cumple los 100 años y en soledad la central ferroviaria en Tapachula
Según datos oficiales, el ferrocarril en Tapachula ha cumplido los cien años de haber sido puesto en operación y en su momento fue un detonador para el desarrollo, pero ahora no se sabe cuándo podrá volver a funcionar, aunque sería un arma de doble filo, por un lado el trampolín de empleos y por el otro mayor fluidez migratoria, con ello el retorno de bandas delictivas transfronterizas como las maras, asaltos, violaciones, ejecuciones, es decir mayor impunidad que brinque de lado a lado.

Allá por los años de 1900 y 1907 “La bestia de acero” se convirtió en el primordial medio de transporte de pasajeros y de carga. Dividido por tres niveles sociales o de servicios a pasajeros: de primera, segunda y tercera clase.

Lamentablemente hoy se pueden observar en las estaciones, furgones y maquinaria abandonada, algunas utilizadas como talleres mecánicos, otras como casas improvisadas para familias que no cuentan con ningún patrimonio y que sobreviven de franeleros y tricicleros en la recolección de basura, que han hecho de los furgones su nicho habitacional.

El gobierno de Pablo Salazar Mendiguchía, dentro de lo que él denomino “Reconstrucción” en dicho programa el sistema del ferrocarril no aparecía, por ello la Secretaria de Comunicaciones y Transportes (SCT) según el dirigente del Frente de Defensa de la Costa, Francisco Córdova Flores, se destinaron 200 millones de pesos para reactivar las vías férreas, pero finalmente no se sabe a dónde fue a parar ese recurso.

Hoy los rieles son durmientes y las propias vías del tren están siendo utilizados como postes para alumbrado y cercas para las viviendas. Hoy Juan Sabines y su gobierno de Chiapas, han iniciado los trabajos de estudio y verificación, diagnosticando una inversión de los 800 millones de pesos, para su reactivación.

Pero de igual manera narran vecinos, que algunos maleantes han empezado a desmantelar las locomotoras y en otros casos las viejas máquinas y comercializarlas por partes como fierro viejo al mejor postor.
“Furgones Convertidos en Centros de Brujería”

Además de ser refugio de malvivientes y pandillas delictivas, sirve también como escenario para efectuar ritos satánicos y amarres de “brujería”, platicó Reynaldo Ordaz Ruiz, quien dice no poder impedirlo pues él tiene ya “loteado” su territorio.

Comenta que existen dos empleados de seguridad privada en las acéfalas oficinas centrales, quienes se supone deben vigilar, sin embargo casi no laboran o se la pasan durmiendo, además de trabajar en contubernio con las bandas que aterrorizan en las extintas vías férreas.

En una de las partes más recónditas de los que aún queda de los vagones, se localizan cruces enterradas, veladoras con distintos emblemas como “Ven a mí” “Las Ocho Potencias” etc. Asimismo cabellos, trenzas, ropa interior de mujeres y hombres, muñecas, animales de corral sacrificadas.

“Se escuchan voces y sonidos extraños, luces de veladoras, olores a copal, vienen según a realizar trabajos, inclusive se encierran en uno de los vagones, que lo han denominado centro espiritista, según para pedir que rinda nuestra lana y que encontremos buenos jales”. asevera un ex ferrocarrilero conocido como “El cangrejo rojo”

Y hoy, la antigua terminal central de la frontera sur del Sistema Ferroviario Mexicano, esta convertida en un escenario fantasmal, arruinado, desmantelado, es un basurero municipal, lleno de olores fétidos y es aparte de refugio de vándalos, un centro espiritista para alejar las malas vibras, es una zona que irónicamente llaman “Catemaquito”. Y donde la vigilancia es absolutamente encarecida. ASICh

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