A veinticuatro horas del inicio de la Copa del Mundo con el partido entre México y Sudáfrica, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ofreció una conferencia de prensa en el Estadio Ciudad de México. El directivo expuso las proyecciones comunitarias de la competencia y abordó los mecanismos de resolución aplicados por el organismo frente a las problemáticas logísticas y diplomáticas surgidas en las naciones coanfitrionas durante la fase de preparación.
El dirigente orientó su discurso hacia el valor social del futbol en el contexto internacional, destacando la expansión del torneo a 48 selecciones. Infantino equiparó la magnitud de la justa con la realización de “104 Super Bowls en menos de un mes” y proyectó una audiencia de “seis mil millones de seguidores viendo los partidos”. Bajo esta premisa, subrayó que la meta principal es consolidar “la más incluyente, la más representativa, el evento más grande de la humanidad”.
El torneo de futbol más importante del mundo como espacio de desconexión
Para el titular de la FIFA, el certamen funciona como una plataforma que permite a las sociedades encontrar un espacio de desconexión frente a las problemáticas cotidianas. “Todos quieren disfrutar un momento de felicidad, en donde los problemas queden de lado. Donde pueden llorar si su equipo gana o pierde (…) Sentir esa comunidad, eso es fundamental”, detalló.
Asimismo, puntualizó el potencial unificador del torneo: “Veo la situación actual del mundo. Además de esto, todos tenemos nuestros propios problemas en cada lugar del mundo, pero creo que un evento de una potencia trascendental como un Mundial puede ayudar. Si por un pequeño momento, si por 90 minutos a la gente se le olvidan los problemas (…) Si hacemos que la gente sea feliz, será un éxito”.
Durante la sesión de preguntas, Infantino analizó las dificultades operativas y los límites de la federación frente a las políticas de los Estados soberanos. Al abordar el caso del árbitro somalí Omar Artan, a quien el Gobierno de Estados Unidos denegó el ingreso en el Aeropuerto de Miami debido a restricciones migratorias vigentes para ciudadanos de su país de origen, el directivo deslindó la responsabilidad del organismo deportivo.
FIFA se deslinda de lo ocurrido
“Es desafortunado lo que pasó con el árbitro”, comentó Infantino, para luego precisar: “No controlamos todo. Tenemos que respetar el hecho de que no somos los reyes del mundo, no controlamos a los gobiernos, somos una organización deportiva. Queremos unir al mundo. Si me quieren criticar, critíquenme”.
Ante el panorama general de contratiempos, añadió: “Los problemas que hay los hablamos y los resolvemos. Creo en la magia, en la potencia del balón de futbol, de este trofeo, de la Copa Mundial y de estos partidos”.
En materia de mediación internacional, el presidente de la FIFA destacó las gestiones realizadas para asegurar la participación de la Selección de Irán, coordinando su logística desde Turquía. “Es cierto que también nos hemos visto confrontados con retos que preferiríamos no enfrentar. A veces se pueden resolver, a veces no, tratamos de hacerlo mejor. Permítanme decir sobre Irán: me da mucho gusto porque fui a ver al equipo de Irán en Turquía, cuando decían que no era posible que viniera al Mundial, les prometí que vendrían. Si yo tenía que traerlos en camión de Irán acá, lo haría. Esperemos que el lugar donde juegue Irán esté lleno de una atmósfera positiva, para que la gente olvide su realidad y se pueda centrar en el partido. Me da mucho gusto haber podido traer a Irán”, explicó.
Finalmente, Infantino resaltó el vínculo de trabajo con el Gobierno estadounidense para la consecución del proyecto. “Tengo una excelente relación con el presidente Trump. Lo conocí durante su primer mandato. En este segundo periodo hemos trabajado estrechamente, sin su involucramiento hubiera sido imposible organizar una Copa del Mundo. Ha entendido el impacto del Mundial. Hablamos de la mayor potencia mundial”, concluyó.
Con información de EL INFORMADOR
