Los goles de la delincuencia
Augusto Solórzano López /ASICh
No hay poder que detenga el negocio del traslado de migrantes por la jugosa Frontera Sur. Se siguen burlando los “dispositivos” de detección federal y estatal, con especial y particular acento donde se ubican los uniformados del Instituto Nacional de Migración.
¿Cómo le harán? se sigue preguntando el ciudadano común.
Este negocio que actualmente ha sido ya abrazado por lo que ahora se denomina delincuencia organizada, habría que verlo con mayor seriedad; seriedad que no parecen ofrecer los mandos federales que pasan a traer los mandos estatales, en medio de huecos discursos.
Ahora sí como en el futbol los federales incluso los estatales, meten un gol que se boletina y demás, pero la contraparte sin publicidad, nos arrima un chorro aprovechando la “porosidad” de la Frontera Sur.
Y en el balance seguimos igual o peor. Sin embargo esa lamentable actualidad ha llegado a tales proporciones por viejas prácticas que nunca se han combatido con esmero, pero sobre todo con rigor y con ganas de detener la corrupción.
Son incontables los viejos y no tan viejos servidores de migración, que en verdad dan envidia por la ostentosidad de residencias, dinero y bienes que poseen aún ya retirados del servicio.
Ranchos, Quintas, Haciendas, Mansiones que son auténticas fortalezas que no disponen de ventanales sino de mirillas, para identificar y finalmente recibir a las personas. Festines con mayúscula con presencia de todo tipo de personajes.
¿Porqué?, pregunta para sí la gente, como diciendo a cuenta de qué.
Las respuestas a estas alturas de lo que vemos y descubrimos a diario, se dejan venir en cascada con un cociente, con un resultado. Es una enfermedad crónica de hace muchos, pero, muchos años.
Hoy cuando se aborda repetidamente el tema, incluso, con la presencia del titular de gobernación José Francisco Blake Mora y del propio presidente de la república, Felipe Calderón Hinojosa y su fidelidad por Chiapas.
La delincuencia común y la denominada organizada, parecen retar a los gobiernos federal, estatal y municipal; pero los servidores públicos entendidos como cuerpos de seguridad parecen incorporarse también al mismo reto. Es decir, no hay diferencia entre unos y otros.
Si no fuera así como ahora tenemos “la tercera (intercepción) más numerosa de migrantes en México (210 el último domingo en el tramo Ocozocoautla – Las Choapas) después de que en enero pasado se detuviera un tráiler con 219 personas y en mayo dos camiones con 502 indocumentados asiáticos y latinoamericanos. Reportó la agencia española EFE.
Estos sí que nos están faltando el respeto. Debe preocupar a las autoridades sobre todo federales. Seguimos pensando que la investigación debe ir a fondo y reemplazar a todo el equipo de seguridad federal empezando por los del INM y luego no estaría mal una labor de asepsia en toda la seguridad estatal de la comarca. Si o no. ASICh
