Angel Mario Ksheratto
La grave crisis de justicia
La justicia en el país, es un escándalo de antología. En tan poco tiempo, se puede presumir que decenas de presos “de alto impacto”, han sido liberados por fallas en ese sistema. En la mayoría de los casos se alegan pifias en el debido proceso. Desde la actuación del Ministerio Público, hasta la sentencia del juez, el procedimiento es viciado, malo, sucio.
No es la primera vez que la justicia se ve en el ojo del huracán; miles de historias se han tejido bajo la sombra de la mala praxis jurídica y legal. Algunas más escandalosas que otras. Unas más notorias que las demás, pero en todas han estado presentes la impunidad, la complicidad y la corrupción como pilares de un sistema anquilosado.
Solo en éste año, muchos han sido los casos que han desnudado las carencias de la justicia. Por supuesto, los implicados han sido liberados por falta de pruebas o por procesos mal elaborados.
Cualquiera diría que la liberación de tantos presos, es parte de una recomposición de los sistemas judicial y penitenciario. No es cierto. Es que hasta ahora, la podredumbre está explotando y justo, en el rostro de los mismos jueces, magistrados, procuradores y ministerios públicos que armaron tales procesos.
Estamos hablando del inicio de un grave escándalo que se antepone a la confianza y credibilidad ciudadana en las instituciones. Si bien la constante ha sido la inequidad, el voluntarismo, las influencias y los juicios amañados, nunca antes el sistema de justicia se había cimbrado ante la explosión de sus fallas.
Ello supone la inmediata acción del Estado para revertir en primera instancia la crisis judicial y en segunda, la activación de un plan emergente para sanear de raíz tanto a las procuradurías como a los tribunales del país. Hasta hoy, la salida “honorable” parece ser la liberación de decenas y quizá, cientos de presos que fueron vulnerados en su derecho a un juicio justo y equitativo.
Pero eso, en el fondo, es un riesgo alto para la sociedad. Muchos de los que se sabe, han interpuesto amparos y otros recursos para demostrar las fallas en sus respectivos juicios, son criminales de alta peligrosidad. Y llevan las de ganar. El supuesto que han sido rehabilitados, lo sabemos todos, es falso. Eso obliga a creer que se está frente a una situación de inseguridad que no puede ni debe permitirse, justo en éstos momentos en que los que no han sido aprehendidos, se han empoderado de ciudades y estados enteros.
Las Cortes de Justicia, los Tribunales Supremos, los Juzgados, así como las Fiscalías, las Procuradurías y los Ministerios Públicos, deben llegar a una sacudida de fondo. Sanear a todos éstos significa una limpieza a fondo. Es decir, deben ser no solo despedidos, sino enjuiciados por haber corrompido a ese sistema durante muchos años, habiendo logrado que éste, caiga en la peor de las crisis desde su fundación.
No puede, México, seguir bajo secuestro por un sistema judicial incompetente, corrupto y carente de compromiso con la sociedad. Ayer todavía, nos enteramos que, contra Elba Esther Gordillo Morales, exlideresa del SNTE, acusada de diversos delitos, se enderezó un juicio amañado, un proceso sin sustento. Eso la pone con un pie fuera de la cárcel.
De así llegarse a concretar, todo será una burla. Un sueño guajiro, una patada de burro. El argumento, que su proceso fue indebido. ¿Se puso acaso la “justicia” a favor de una mujer que cometió cualquier cantidad de delitos contra la educación, el magisterio, el Estado y la sociedad en general? ¿El argumento para liberar, por decreto, acuerdo o favor personal a ciertos presos tendrá su fundamento en las fallas judiciales?
Todo eso es inconcebible, inadmisible. No puede ser parte de un país que lucha por ser mejor, por alcanzar un estatus más allá de sus atrasos.
Tarjetero
*** Acusan al INM de mantener incomunicados a seis ciudadanos haitianos que ingresaron de manera ilegal al país. Esto, lo sabemos, no es de ahora; cientos y miles de migrantes irregulares son retenidos, abusados, asaltados por agentes del INM en todo el territorio chiapaneco. Esos abusos, lo hemos dicho siempre, deben terminar. No debe ser permisible que mientras en Chiapas, el gobierno doméstico busca formas para preservar los derechos de los migrantes, a nivel federal, se sigan cometiendo graves violaciones. La Secretaría de Gobernación, debe intervenir enérgicamente. Esperemos que así sea. *** En Tuxtla, se suspendió la construcción de un nuevo antro, argumentando ausencia de permisos y fallas en los sistemas de seguridad y protección de los asistentes. Según se dice, el antro estaría acondicionado para grandes eventos. Así, se pretendía inaugurarlo éste 15 de noviembre con el show de uno de esos grupos que ofertan música de mal gusto. El problema no para ahí; los promotores ya habían vendido los boletos para la presentación de un afamado grupo y hasta ayer, nadie sabía si les devolverán el monto de los boletos o presentarán a su grupo en otra parte. *** Nada más eso: 1.7 toneladas de basura, dejan los maestros cada día en el plantón que tienen en el centro de Tuxtla. No son para nada limpios, por lo visto. *** Que en los llamados “anexos”, donde presuntamente se “rehabilita” a alcohólicos y drogadictos, los huéspedes son golpeados brutalmente, no es noticia nueva. Eso es cotidiano. Por eso no extraña que Miguel Ángel Gutiérrez Zoma, haya sido víctima de una golpiza, muriendo por ésta. Los criminales del anexo, según pesquisas, trataron de eliminar evidencias, quemando el cadáver de Gutiérrez. Finalmente, se dice que detuvieron al director de ese centro. Eso es bueno. Pero mejor sería que las autoridades vigilen de cerca cada uno de los tantos anexos existentes en Chiapas para así, evitar más asesinatos y violaciones a los derechos humanos. *** La crisis del café, se agudiza en la zona de producción. Y eso, a pesar que el director del COMCAFE, jura y perjura que todo va viento en popa. La verdad es que la gestión de esa institución es nula, absolutamente nula. *** El pleito entre Willy Ochoa y Noé Castañón, hijo, ya es una barata riña de arrabal. Los dos, la verdad, provocan a risa y más, porque pelean por lo que no les corresponde. Pobres chavales, solo se exponen al escarnio público y al ridículo. *** Luego nos leemos.
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