Fichero Político

Angel Mario Ksheratto

Conciencia y consciencia presidencial

Es fácil decirlo; es casi regla general que quien más errores comete o quien más atropellos ejecuta, es quien muchas veces alaba su conciencia. Sucedió hace unos días con el presidente Felipe Calderón Hinojosa, quien, a unas semanas de dejar el cargo, dijo a un grupo de asistentes a sus actos de despedida, que tenía la conciencia tranquila.

Para un hombre que tuvo que tomar decisiones importantes, sin embargo, debe ser dificultoso enderezar la lengua para honrar la conciencia. Como ciudadanos insatisfechos, miles y quizá millones, le nieguen al presidente Calderón el derecho a tranquilizar su conciencia. Los resultados, por ejemplo, de la guerra contra el crimen organizado, no son factores para hablar de una conciencia tranquila y en paz.

La crisis económica, el desempleo y la carestía, tampoco pueden dar a la conciencia del responsable de tales males, el sosiego necesario como para echar las campanas al vuelo.

Quienes saben del comportamiento humano, no dudarían en asegurar que esa serenidad que se atribuye el señor presidente, es en realidad, exceso de cinismo y habrá hasta quienes digan que el mandatario cayó en una especie de autismo social. Los síntomas, se acomodan perfectamente bien en un hombre que no parece afectado por los fracasos de su administración.

A cinco semanas de pasar a la historia como el “presidente del empleo” que hizo caer la tasa laboral a niveles catastróficos y de quedar inscrito como el presidente que más sangre hizo correr por el suelo mexicano, Felipe de Jesús, no se inmuta; da claras muestras de optimismo, contraste claro entre su rostro y el de su sucesor, Enrique Peña Nieto, quien desde el día de la elección, aparece cada vez más disminuido físicamente.

¿Está el presidente de la República consciente de su realidad? Una cosa es que tenga conocimiento (conciencia) de sí mismo y otra, que esté consciente de lo que le depara su futuro inmediato. Quien padece autismo social, se encierra en su propio mundo. No existe mejor explicación de lo que ocurre en el exterior, que la que ofrece quien padece ese mal. Y Calderón, parece estar convencido que en México, pese a la violencia y al resto de males, todo está perfecto.

La disfunción social mostrada por el presidente en sus últimos discursos, nos da la pauta para creer que no está consciente de los males que deja como herencia al país. Aunque es grave, la buena noticia es que ya son solo días los que quedan de la actual administración… Aunque el daño, es irreversible.

Tener la conciencia tranquila, no es una frase que exalte las virtudes de un hombre que no ha podido superar las exigencias de un país que requiere alcanzar metas más allá de las expectativas electorales. Una conciencia tranquila, debe basar su experiencia en la inacción para cometer actos socialmente reprobables. ¿Cuántos inocentes han muerto en la guerra contra el crimen organizado? Miles.

Más aún, ni siquiera la gente involucrada en organizaciones al margen de la ley, debió morir si hubiese habido una estrategia clara, contundente, efectiva. Ese fracaso descomunal, esa falta de táctica para reordenar la seguridad interna, no deberían ser componentes de la inexplicable satisfacción presidencial que, si la vemos con objetividad, huele más a conformismo que a triunfo político.

Para Calderón, todo está hecho; nada falta a un país que se desmaya y se desangra. Es, claramente, irresponsable su actitud. No ver la realidad, es un acto de indiferencia y de falta de creatividad, por lo menos, para sus discursos finales.

Tarjetero

*** ¿Quiénes son los verdaderos responsables de las crisis financieras de los ayuntamientos? Varios exalcaldes buscan agruparse para, dicen ellos, poner el cascabel al gato. Muchos de éstos se deslindan y culpan a autoridades estatales y federales del desbarajuste que llevó a muchas alcaldías a endeudarse con todo mundo. “En los dos últimos años, no me llegó el recurso de PEMEX por excedentes y el pago por obras realizadas, me llegó incompleto”, confiesa un exalcalde que ruega no hacer público su nombre. Pero por otro lado, existe la versión de que muchos exediles, metieron mano al presupuesto y se llevaron buena parte de los recursos públicos para sus mejoras muy personales. La papa caliente, por lo visto, está de un lado a otro. Alguien debe investigar a fondo para saber quién en realidad, hizo mal las cosas. Y castigarlos, por supuesto. *** Hablando de malos funcionarios, el subsecretario de Seguridad Pública, Rubén García Matus, durante los desalojos de invasores en Ocosingo, estuvo pidiendo a los dueños de lotes afectados, dinero antes de realizar la acción policial. Este funcionario, por cierto, jugó doble en esas acciones: a los invasores, también pidió dinero para supuestamente, no desalojarlos y a los ganaderos, igual. O sea que hasta en eso, los negocios se ensucian con facilidad. Mal, muy mal. *** La dizque presidenta de los comerciantes de Tuxtla, salió ampliamente favorecida. Ella, recibiendo prebendas y sus agremiados, sufriendo la gota amarga. *** ¿Quién es el funcionario que amenaza a medio mundo si se hacen críticas a la corrupción en la secretaría que encabeza? Ya le diremos quién y qué hace. *** ¡Los burros hablando de orejas. El domingo, la Iglesia Católica criticó duramente a los sindicatos. Les tachó de corruptos. Cierto, muy cierto. Sobrada razón. Solo que en la Iglesia, no hay santos como se cree. Ahí está Onésimo Cepeda, el icono de la corrupción clerical y ahí están también, los pedófilos. Calladitos, se ven más bonitos. *** Luego nos leemos.

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