Fichero Político

Angel Mario Ksheratto

Para la trata de personas, severidad

Como muchos otros temas, el de la trata y tráfico de personas, volvió a surgir entre los legisladores federales; pero solo eso: asunto de temporada que no pasa de ser pretexto para señalar lo que se ha dejado de hacer. Desde hace años venimos oyendo que se preparan iniciativas, dictámenes, decretos, leyes y mil cosas más para proteger no solo los derechos sino la integridad de las personas que son víctimas de ese lastre, pero, insistimos, solo es argumento de época y no asunto que preocupe de verdad a los obligados a legislar y poner en práctica la ley.
En efecto, como admiten quienes ponen sobre la mesa el problema, éste es un fenómeno grave y preocupante; surge de muchos factores que van ligados entre sí y que son resultado de políticas públicas erradas, impuestas en sexenios pasados.
Ha sido la diputada Olga Luz Espinosa Morales, quien ha traído a colación, de nueva cuenta, el asunto de la trata, de personas; según la legisladora, la pobreza, la corrupción y la impunidad, son factores presentes en el incremento de ése delito. Le sobran razones para afirmarlo. No son pocos los señalamientos que se han hecho en contra de funcionarios e instituciones que se han visto involucrados en la protección de los traficantes, así como en la promoción del delito en sí.
La representante en el Congreso de la Unión, habló recién de una propuesta de ley encaminada a favorecer a las víctimas de ese crimen. La idea podría sonar interesante, de no ser porque ya existen muchas leyes que deberían sancionar con severidad a los tratantes de personas. ¿Cuál es entonces el problema?
Sucede que existe un grave deterioro en las instituciones y funcionarios encargados de hacer cumplir la ley. La corrupción, como bien anota la diputada, ha sido determinante para que la impunidad reine y los que se dedican a ese nefasto trabajo, operen con toda libertad.
Hace cosa de un año, en éste mismo espacio, presenté la denuncia de una madre hondureña, cuyas hijas menores de edad eran explotadas sexualmente en una cantina de mala muerte en el municipio de Mazatán. Solo entonces, hubo un intento de cateo en el tugurio y, al no encontrar a las víctimas, nada más ocurrió. Dos días después de aquel evento, las dos niñas volvieron a ser explotadas en el mismo lugar al que, según constatamos días después, acuden agentes de Migración, ministerios públicos, policías federales, estatales y municipales e incluso, el mismo alcalde de ese municipio, a saciar sus más bajos instintos.
Si se hace un recuento de cuántos funcionarios, diputados, alcaldes y políticos desempleados se dedican al tráfico de indocumentados en la zona fronteriza con Guatemala, nos quedaríamos fríos de la impresión. Común es que en los municipios de la Costa y Sierra, todo mundo sepa de dónde sacan los candidatos los recursos financieros para sus campañas electorales: del negocio del tráfico de personas.
La propuesta de la diputada Espinosa Morales quizá deba enfocarse más a la búsqueda de sanciones más severas contra los funcionarios que incumplen con la aplicación de la ley y también, en contra de políticos y empleados públicos que lucran con la necesidad de miles de ciudadanos provenientes del sur de México.
Es decir, debe ser una propuesta integral, con normativas claras y contundentes que abarquen no solo el ámbito de los derechos humanos, sino el penal, en virtud que, aparejado a la violación de las leyes migratorias, se cometen asesinatos contra quienes incumplen con los pagos exigidos para ser trasladados a la frontera norte.
De tal manera pues que el asunto de la trata de personas, no debe ser solo un pretexto para atraer los reflectores, sino para lograr que las leyes existentes, se hagan cumplir. De nada sirven las cifras y los lamentos, si las acciones están ausentes.
Lo que urge es someter al orden, primero, a los funcionarios corruptos; eso sí sería noticia; eso sí nos daría gusto escuchar. Lo demás, con todo respeto, es pura faramalla barata.

Tarjetero

*** Tronco de carga la que le dio Felipe Calderón a don Joseph Ratzinger: las lágrimas y el dolor de los mexicanos. Con semejante carga, el jerarca de los curas debió irse directo a Roma, pues seguramente, más lágrimas y dolor le darán los cubanos. Y lo que nos deja el obispo, tampoco es algo como para ponernos a bailar de contentos: consejos que ya han sido puestos en marcha y hasta ahora, quizá por falta de fe, no han funcionado. *** Desde hace unos meses ha venido creciendo el rumor en el sentido que muchas jovencitas y niños han desaparecido; personalmente, conozco de cerca tres casos. De los demás, versiones de terceros y desde luego, las que se conocen por las redes sociales. Sobre ese asunto han surgido infinidad de conjeturas: que las llevan para ponerlas al servicio de narcotraficantes, que hay una poderosa banda de traficantes de órganos que opera en la capital de Chiapas, en fin. Pero nada oficial se sabe. Sería conveniente que la autoridad responsable, abra la boca y confirme o desmienta la versión que, quiérase o no, ya es tema que causa pánico entre la población. *** Por cierto, hace unos meses también, se desmanteló una clínica en Coita en la que, se dijo —ahí sí, de manera oficial— que extraían órganos humanos de manera clandestina. Nunca se supo quienes eran las víctimas. Lo que sí sabemos es que la mentada clínica ya funciona de nuevo y parte de los detenidos por ese presunto ilícito, ya labora normalmente. ¿Raro, no? Habrá quien deba explicar el caso. *** En Tonalá, una familia mantiene bajo terror a sus habitantes, especialmente a los de la comunidad “Tres Picos”; resulta que éstos, monopolizan el servicio de taxis y nadie puede viajar en un auto particular que no sea suyo. Estos, evidentemente, están coludidos con la Policía Federal, quienes hacen mutis cuando agreden a cualquier ciudadano que lleva en su vehículo a alguien que no sea de su familia. Y todo, porque Lucero Interiano López, funcionaria de gobierno y hermana de los monopolistas rijosos, dice protegerlos. Ojalá las autoridades intervengan, pues se corre la versión que de un momento a otro, los cansados vecinos se organicen y den una buena paliza a la familia Interiano López e Interiano Ovando, causantes de muchos males. Obviamente, exigen castigo a sus constantes abusos. *** Luego nos leemos.
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