Angel Mario Ksheratto
Constitución que empodera al pueblo
Un estado sin movilidad política, es un estado que termina por ahogarse en su propia maraña de insuficiencias; Chiapas, por su conformación plural es, por naturaleza, un estado en constante necesidad de movilización social. Por lo mismo, la readecuación correcta y acorde a los tiempos de sus leyes, es imperativo y por tanto, de trascendencia para el crecimiento de una sociedad concomitante, exigente y ávida de formas de vida renovadas que garanticen su convivencia pacífica.
A paso lento pero acompasado, el Congreso del Estado concluyó un periodo de debates y reflexión, de propuestas y discusiones; el resultado: una reforma de fondo que, como suele suceder en sociedades democráticas y libres, tendrá sus defensores y detractores, pero que sin embargo, establece normas completas que, de aplicarse correctamente, reavivarán la fe y la esperanza de los ciudadanos que por siglos, han luchado por perfeccionar sus cánones de coexistencia.
En las largas explicaciones dadas durante la promulgación de dichas leyes, pudimos observar que todos son beneficiarios de la nueva ley… Y todos estamos obligados a someternos a éstas.
En su mayoría, son leyes que cortan el paso a ancestrales problemas sociales como la pobreza, los derechos de la niñez, la inseguridad. Los derechos plenos de los indígenas, derechos humanos de los migrantes, combate a la discriminación. Es, como el mismo gobernador Juan Sabines Guerrero ha dicho, una ley que permite el empoderamiento del pueblo.
Esto, indudablemente, facilita la transición de Chiapas a la modernización en materia de leyes. La profunda desigualdad que sembró siempre discordia y encono, tiene ahora una ruta para marcharse del suelo chiapaneco. Nadie, por ejemplo, que discrimine al indígena, que ponga en el camino de éste la piedra de tropiezo para arrastrarle a la miseria moral, quedará sin castigo. A ningún pobre, por ley, se habrá de negar alimento y cobijo.
Y no se trata de una impostura al roto estilo de los sistemas socialistas y comunistas que a la larga han hecho un profundo daño a los hombres y mujeres. Son leyes que por sentido común, habrán de aplicarse así, sin más, con sentido común. Es en síntesis, el reordenamiento social que devuelve a los chiapanecos, la dignidad, el decoro, la seguridad, la certeza.
Los derechos legítimos y la equidad, son ahora elementos indispensables en la forma de vida de los chiapanecos y de miles de ciudadanos que, no siendo chiapanecos, han abrazado ésta tierra como suya. En conciencia, el reconocimiento es pleno, pero también es de ordinario la exigencia de un nuevo marco que regule el actuar de quienes, por ordenanza constitucional, habrán de hacer cumplir las nuevas leyes.
Ello obligaría a una profunda depuración en los Tribunales, por ejemplo. A la par de lo anterior, será necesaria la implementación de un plan avanzado de capacitación para que en lo sucesivo, leyes y administradores encuentren el punto de contacto que haga de la nueva Constitución, la base fundamental de un renovado Estado de Derecho fuerte, contundente, respetable. Esto debe ser parte esencial de la política transformadora que se ha puesto en marcha desde el año 2006.
Es de destacar la voluntad férrea del gobernador Juan Sabines Guerrero, quien supo encontrar el momento propicio para interpretar las exigencias de los chiapanecos y pudo elevar a rango de ley, el sentimiento de sus gobernados. Una ley sin espíritu, es una ley que nace muerta; en éste caso, hemos visto la capacidad de diálogo y entendimiento entre los Poderes del Estado, para alcanzar un propósito que engrandece a todos.
Quizá haya muchas cosas aún por hacer. Chiapas es un estado que requiere constantemente de nuevas formas de vida. Pero lo hasta hoy visto, cumple con la expectativa de hacer justicia, de ennoblecer a todos. “Todos llevamos agua al mismo molino: la erradicación de la pobreza, el respeto a los derechos humanos, el desarrollo económico de Chiapas y la impostergable grandeza de nuestro amado Chiapas.” La frase dicha por Sabines Guerrero, lo dice todo; sintetiza los propósitos de la Nueva Constitución, promulgada anteayer.
Tarjetero
*** Nada se volvió a saber de Sínar de Paz Natarén y Cecilio David Grajales Marroquín, Director de la Policía Municipal de Pijijiapan y Secretario Técnico del Consejo de Seguridad Pública Municipal de ese mismo municipio, detenidos la semana pasada por elementos de la AFI, acusados de extorsionar a migrantes centroamericanos. Según Trascendió, los migrantes fueron quienes alertaron a elementos del grupo BETA, quienes a su vez, solicitaron apoyo de la AFI. José Cinco Ley, alcalde de Pijijiapan, según se dijo, también estaría bajo la lupa de las autoridades, toda vez que es sospechoso de ser parte de los crímenes cometidos por sus subalternos. *** Sobre el caso del periodista Jacobo Elnecavé, agredido recientemente en un conocido centro de diversión, la exigencia es la de todos: Justicia. Justicia. Justicia. Quienes hayan sido, quienes les hayan enviado, quienes lo hayan ordenado, deben pagar. No más que los demás delincuentes. Lo justo. Por eso la exigencia es de nuevo: Justicia. *** Luego nos leemos.
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