Angel Mario Ksheratto
El regreso de los fracasados
Sin el menor asombro de vergüenza, los diputados que abandonaron su curul para buscar el cargo de alcalde en las pasadas elecciones, empiezan a retomar sus puestos en el Congreso del Estado. “Dejé muchas deudas y vengo a recuperar el dinero perdido”, justificó José Luís Abarca Cabrera, quien si avisar a quien lo suplió durante el tiempo en que buscó la presidencia municipal de Bochil, lo desbancó de la manera más grosera que se pueda usted imaginar.
Abarca Cabrera, aparte de sufrir una derrota estrepitosa durante la jornada de elecciones, ha sido acusado en varias ocasiones de defraudar a indígenas y campesinos con programas sociales que jamás entrega. Más que recuperar el dinero invertido en su fracasada campaña electoral, busca seguir bajo el fuero legislativo para no ser llevado a los Tribunales, pues sobre él pesan varias demandas penales. Además, debemos recordar que de su bolsa, casi no puso un centavo, pues muchos programas sociales del gobierno Federal, le salvaron de meter de su dinero a la aventura de la que ahora regresa.
Como Abarca Cabrera, se espera que otros diputados derrotados regresen a sus curules; de hecho, Rafael Ceballos Cancino, Darinel Alvarado Villatoro y Neftalí del Toro, hacían arreglos parlamentarios para reincorporarse a la tarea legislativa, lo cual no es un delito, pero sí, una inmoralidad, pues por congruencia, deberían dejar que los suplentes terminen el periodo que ellos, por ambiciones más allá del interés de la sociedad, dejaron tirado.
Resulta asqueroso y denigrante ver el espectáculo que arman en un regreso que por dignidad, no debería ser. Son en sí, actos que ponen en evidencia la falta de ética y principios de quienes han fracasado en sus proyectos personales. Ahí sería interesante que se modifique la ley interna del Congreso del Estado para que, una vez que un diputado haya solicitado licencia por cualquier razón, ya no regrese a ocupar el cargo. Es lo menos que pueden hacer para evitar más burlas a los chiapanecos.
Explicación de obra pública
Desde hace meses, muchos meses, se inició la reconstrucción de la Calle Central, desde la novena sur hasta la novena norte. Nunca terminan y nadie explica por qué el retraso en una obra que, por el material que están poniendo, debieron terminar desde hace tiempo. En más de tres ocasiones en lo que va del inicio de la obra, hemos visto que algunos tramos son vueltos a recomponer, como que no les queda bien el trabajo.
De manera extraoficial se sabe que un yacimiento subterráneo de agua ha obligado a reparar lo que están reparando. Ninguna autoridad municipal ha negado o confirmado el dato. Solo de la entrada al estacionamiento del palacio municipal a la tercera norte, han puesto, quitado, vuelto a poner y de nuevo quitado, los adoquines. No les queda bien. O se están haciendo patos. En el tramo de la quinta a la cuarta sur, ha sucedido lo mismo; más aún, ahí los hundimientos son constantes, de tal manera que no han terminado una esquina, cuando la otra ya colapsó.
Es un gasto burdo, innecesario, torpe, injustificado. Pareciera ser que la idea es tratar de justificar recursos que sin duda, se deben contar por millones y millones de pesos. Eso nadie lo dude. Porque tampoco en ese rubro han querido ofrecer detalles.
Mientras, los capitalinos sufren las consecuencias de una obra mal planeada. Los embotellamientos vehiculares, el mercado en pleno parque central, las marchas de protesta y otras inconveniencias están haciendo del centro de Tuxtla, un caos total. ¿Y las autoridades? Bien, muchas gracias. A los empleados del municipio, poco o nada les importa que la ciudad esté desquiciada. Total, ya se van. Sin embargo, la exigencia es que apresuren el término de una obra vital para el buen funcionamiento de la ciudad. La Calle Central, es importantísima que esté funcionando al cien por ciento. Tiene meses que solo es un estorbo y todo, porque al alcalde, le vale un cacahuate, quizá porque él vive en el Distrito Federal.
Igual están otras calles. La prolongación de la quinta sur, a la altura del Museo de Historia, el Teatro de la Ciudad, Convivencia Infantil y Estadio “Víctor Manuel Reyna”, en las mismas condiciones; deplorables y sin visos que algún día terminen el desastre en que convirtieron esa importante vía que comunica al centro de la ciudad con las decenas de colonias del norte citadino. Gente del municipio se lava las manos y culpa al Gobierno del Estado; quién sabe. La ciudad es responsabilidad del alcalde y él debe responder por las fallas estructurales de ésta. ¿O ya se le acabó el amor por Tuxtla a Vals?
Tarjetero
*** A todos nos duele y preocupa la desgracia por la que pasan los neoleoneses; es terrible lo que las lluvias han dejado en aquel próspero estado de la República. Lo criticable ahí es que, por tratarse de un estado rico, el Presidente y hasta los lambiscones de Televisa, corren a gritar por el dolor de otros. Cuando en Chiapas han ocurrido desgracias de esa y magnitudes mayores, ¡ni nos pelan! Ni modos, la inequidad en toda la extensión de la palabra. *** El PRI encontró la fórmula para presionar al disminuido Presidente de la República; el arrastre electoral del pasado domingo le ha dado armas para ahora sí, condicionar el diálogo con el Ejecutivo, quien no tiene más opciones que recurrir a los berreos de sus niñatos con poder. Ya veremos a Nava discutiendo temas torales con una empoderada Beatriz Paredes o con Manlio Fabio Beltrones, cargado de la vieja guardia priísta para suceder a Calderón en Los Pinos. Mientras tanto, Enrique Peña Nieto tendrá qué buscar entre sus alforjas los temas que no lo dejen viendo el circo. *** Luego nos leemos.
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