Angel Mario Ksheratto
Ejemplo preparatoriano
Muy pocas veces -o casi nunca- vemos actividades escolares que no solo llaman la atención por la creatividad expresada, sino por el interés que surge entre maestros y estudiantes, y que nos lleva al análisis del potencial que hay entre los muchachos, muchas veces desperdiciado por intereses gremiales que van más allá de la vocación magisterial. Ayer, en la Escuela Preparatoria de Ocozocoautla, fuimos testigos de un hecho poco usual: alumnos de la materia de Economía, prepararon, promovieron e instalaron una especie de expoferia en la que la creatividad -asombrosa por la capacidad de los muchachos para elaborar productos de buena calidad, en su mayoría, con deshechos reciclables-, la voluntad y el apoyo de los maestros, fueron determinantes para que no solo fuera un evento para captar puntos curriculares, sino una muestra de lo que se puede lograr cuando se tiene el deseo implícito de superar los obstáculos, por mayores que éstos sean.
Es sabido que en muchas de nuestras escuelas, ése tipo de programas se llevan a cabo solo para cumplir con el programa general de estudios; en la mayoría de veces, se omiten más por pretextos que por razones de peso. No ha sido así en la Preparatoria coiteca, donde, según nos comentó el director del centro educativo, Juan Carlos García Estrada, la exposición de productos elaborados por los mismos estudiantes, se ha vuelto una tradición anual. ¡Y hay qué ver la calidad en la producción y presentación de éstos! Francamente, me quedé anonadado por la pulcritud de los trabajos y lo mejor: la entusiasta participación de todos.
“La idea es -dijo durante una amena charla la catedrática Celia del Carmen Montoya León, en la que estuvieron el director García Estrada y el también catedrático Federico Cinco Morales-, crear en los estudiantes conciencia de su entorno y al mismo tiempo, inculcarles valores, como el esfuerzo propio, para su futuro”. Lo anterior fue fácil confirmar, pues el tema central de la exposición de productos de manufacturación casera, giró en torno a la ecología y el cuidado del medio ambiente que hoy, parece ser la pesada loza sobre un mundo que sufre las consecuencias del irresponsable deterioro causado a la naturaleza.
Indudablemente, tareas como las realizadas en la Escuela Preparatoria de Coita, deben ser de ejemplo para sus similares; incluso, sería sano que la Secretaría de Educación implementare de manera permanente, programas para incentivar a los alumnos en el esfuerzo y superación propios. En la plática con los maestros de esa Escuela, la conclusión es que si desde ahora se da a los muchachos ideas y herramientas para forjar su futuro, tendríamos una generación distinta y pujante. Sería una generación alejada de la dependencia gubernamental. Lo vemos ahora: con tanto programa de “ayuda social” (que en realidad son incentivos electoreros para politiqueros oportunistas) la gente se está volviendo haragana, descuidada y cínica. No hemos aprendido que a la gente hay qué enseñarle a pescar, no darle el pescado frito y algunas veces, hasta masticado. No es que esté contra la ayuda a los pobres; ellos la necesitan. Me refiero a gente sana, joven, competente e incluso, gente adinerada que se apega a las dádivas, antes que trabajar. Lo vemos con el apoyo a los ancianos; muchos llegan a cobrar sus 500 pesos en lujosos automóviles, mientras que los verdaderos pobres, o no están en las listas o no pueden llegar a cobrar porque no tienen ni para la combi para trasladarse al centro de entregas de recursos.
El ejemplo de la Escuela Preparatoria de Ocozocoautla, debe seguirse; da gusto ver a los chamacos, con todo y sus limitantes, trascender y lograr metas que en otras escuelas, por desgracia, no se imponen, ya por negligencia, ya por falta de voluntad, ya por haraganería. Es más, sería muy interesante que las dependencias encargadas de la economía y el desarrollo social, se acercasen a éste tipo de eventos y busquen la manera de apoyar tales actividades. Si los muchachos tuvieran ese respaldo, seguramente, al salir de la Preparatoria, tendrían una forma digna y honrada de costearse la universidad.
Porque muchos ya no van a las escuelas superiores por falta de recursos financieros. Sería una buena forma de aumentar la escolaridad de los futuros ciudadanos. Ojalá, las autoridades abran los ojos e inviertan en la educación desde ésta perspectiva. Ojalá. Por último, celebrar el esfuerzo de maestros y alumnos de dicha escuela, pues nos enseñan que cuando hay voluntad, la capacidad sobra.
Tarjetero
*** Víctor Manuel Ramírez Guillén, es un “dirigente” de la tantas veces destartalada CTM, facción (dejó de ser “sector” desde hace muchos años) del PRI; desde ahí y sin duda, con la complicidad de sus superiores, se ha dado a la tarea de vender plazas de base a gente que por necesidad, ha llegado a creer sus mentiras. Le sucedió a Elvia Barrientos, mujer de escasos recursos económicos, quien engañada por Ramírez Guillén, entregó a éste, 6 mil 500 pesos con los que, supuestamente, aseguraría una plaza en el Ayuntamiento capitalino. Esto ocurrió desde el año pasado y hasta hoy, ni la plaza ni el dinero devuelto. Y como éste, vaya Usted a saber cuántos casos más hay. El negocio de la “venta” de plazas, se ha vuelto muy lucrativo y pese a su aumento, ninguna autoridad hace lo conducente. Aclaro: La gente que cae en esos embustes también tiene la culpa. ¿Cómo creerle a un patán que tiene poder para comercializar puestos laborales? Por lo pronto, habrá que pedir a la Procuraduría que investigue éste y otros casos por los que hasta denuncias penales hay, pero no sucede nada. *** Ayer, un terrible terremoto de más de siete grados, sacudió a Haití, país empobrecido del Caribe. No pretendo ser catastrofista, pero nos estamos encaminando a un final espantoso y todo, por nuestra irresponsabilidad con el medio ambiente. *** Luego nos leemos.
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