Angel Mario Ksheratto
Alzas vacacionales
El equipo económico de Felipe Calderón, se dio a la tarea de fustigar a los mexicanos con alzas descomunales durante el periodo vacacional, acciones para las que se prestaron los diputados de distintas fracciones, aprobando aumentos incluso, a la canasta básica familiar, en medio de una crisis económica que, según se había dicho, había sido superada con las medidas que en su momento, se tomaron. A la larga, todo resultó un fiasco y ahora tenemos qué empezar el año pagando más por menos, como suele suceder en un país donde existen instituciones vigilantes del comercio que a le vez, sirven para nada.
El alza en los precios, el aumento de impuestos y la promesa incumplida de retirar la tenencia vehicular, así como otras medidas económicas que afectan severamente a los ciudadanos, es la mejor prueba de la incapacidad del Presidente Calderón para atender a un país que se le está desmoronando en sus manos. En esto, los partidos políticos representados en el Congreso de la Unión, comparten culpas, pues a pesar de la gravedad del asunto, poco o nada han protestado, al grado que, en el caso del PRI, a lo más que han llegado es a exigir una explicación de a dónde irán a parar los recaudos, pero no hay la voluntad de ponerse del lado del pueblo y exigir que se frenen los aumentos y se eche para atrás los ya aprobados, en virtud de la afectación profunda que hacen a la ciudadanía.
Cinismo, imprudencia e insensibilidad de la dirigente nacional del tricolor, quien aseguró que a los legisladores de su partido, “no les dio gusto aprobar las alzas”, expresión abominable que ofende a todos los mexicanos, pues con todo y su mal gusto, lo hicieron y quienes están pagando las consecuencias, son los que tendrán que pagar con lo que apenas ganan. Porque eso sí, el gobierno mismo y algunos diputados del PAN, el PRI y el PT, han dicho que el aumento salarial, “será casi imperceptible”, como si los ciudadanos fuéramos tontos para no darnos cuenta de la falta de inteligencia de éstos señores para abordar temas de esa envergadura.
Y ante el cinismo del PRI, la insensibilidad del Gobierno Federal que apenas si ha encontrado un par de excusas para explicar aumentos irresponsables y poco adecuados para un país que no alcanza a entender las razones de fondo que han llevado a Felipe Calderón a incumplir sus promesas de campaña. Con esto, lo que tenemos es un gobierno infiel a sus principios, intolerante con la crítica e incapaz para encontrar salidas viables que no afecten la economía familiar.
¿Qué pretende el señor Presidente con tanto aumento? Lo más probable es que finalmente, el país se derrumbe y una de dos: o cae en una parálisis financiera sin precedentes o empuje él mismo a un levantamiento social de consecuencias graves. O ambas cosas a la vez. Nadie puede negar el riesgo que se corre si persiste la intención de seguir castigando a la población. Habrá quienes en ésta coyuntura, estén pensando en las medidas más graves y perniciosas para el país, empero es el momento de actuar con prudencia; si bien Felipe Calderón está mostrando insensibilidad, irresponsabilidad y falta de capacidad y efectividad para cumplir con su obligación de Presidente de la República, lo sensato debe ser que, por las vías legales, se le exija un alto y un retroceso. Alto a la carestía que está provocando con sus medidas financieras y un retroceso en las que ya ha tomado, pues solo de esa forma, podrá recuperar la confianza que ha perdido ante la sociedad.
Porque a la par de los aumentos, el desempleo aumenta descomunalmente, tanto como la inseguridad y la baja de los salarios. ¿Cómo confiar, entonces, en un Presidente que no da empleo, no aumenta los salarios a los pocos que lo conservan (y que podrían perderlo de un momento a otro) y aumenta los costos de productos básicos? No puede esperar, Calderón, menos que un rechazo generalizado… A menos que reconsidere sus medidas y de paso, despida a quienes le están asesorando mal. Porque pareciera que lo aconsejan para que desbarranque al país.
Tarjetero
*** Como hemos visto, iniciamos el año con mayores cargas impositivas en lo financiero; en materia de seguridad, vamos de mal en peor. Con todo y eso, el mejor deseo que es que éste año, nos sea venturoso, por lo menos en salud. ¡Salud, pues!*** Inició operaciones el “Conejobus”, especie de minibús que cubrirá las antiguas rutas uno y dos de la capital chiapaneca. Hay interés en otras partes del país por llevarse la idea, pues es un modelo que se mueve a base de energéticos biodegradables. Ha sido muy aplaudido, solo que la empresa que lo opera, ha dado especial énfasis en el desorden. Ayer quedé sorprendido de la cantidad de gente buscando las famosas tarjetas para pagar el colectivo en una reconocida farmacia, pero a todos decían que no las habían entregado para su comercialización. Poco después, un alto funcionario gubernamental, nos confió que al parecer, se venderán en BANCHIAPAS, dado que la empresa farmacéutica que pretendía comercializarla, no reúne los requisitos para ello. Y es que la verdad que esa cadena de farmacias, es re-lenta para todo; hasta para una recarga para los celulares, hay tal flojera y tortuguismo, que mucha gente busca otras opciones. ¿Solo esa empresa existe? Digo. De ahí, es plausible la puesta en marcha del Conebús, esfuerzo que vale la pena destacar como uno de los más grandes logros del gobierno actual. *** Luego nos leemos.
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