Fichero Político

Angel Mario Ksheratto

Lupita, aguafiestas de James

Las acusaciones que en contra de Martha Guadalupe Maza Flores de la Cerda, administradora contra riesgos sanitarios de la Secretaría de Salud, hicieron ayer un grupo de subordinados suyos, preocupa en varias vertientes. Una de éstas tiene qué ver con la transparencia del manejo de recursos públicos en un área que, dadas las advertencias sobre la tantas veces cacareada influenza A1H1, se antoja de crucial importancia. Según la denuncia pública hecha a algunos reporteros de la fuente del Congreso del Estado, Maza Flores habría desviado alrededor de siete millones de pesos no comprobables, asunto que llama la atención, en virtud del compromiso que se ha hecho desde diversas instancias en torno a la ejecución de programas debidamente sustentados y que, en éste caso, se otorga el status de “incomprobables” aquellos que, se supone, deberían entrar en el rango de auditables.

Obviamente, para la funcionaria cuestionada por su propio staf de colaboradores, la acusación no le vino de perlas, pues justo en ese momento, James Gómez Montes, titular del Instituto de Salud, llegaba al Pleno de la Cámara de Diputados para cumplir con la glosa del tercer informe de gobierno. Médicos de San Cristóbal de las Casas, Tapachula y Tuxtla Gutiérrez, no escatimaron recursos para señalar el impresionante desvío de recursos, cuyo paradero, dicen ellos, no ha sido precisamente el fondo para prevenir y combatir los riesgos que éstos enfrentan al trabajar, muchas veces, en condiciones insalubres, pese a ser el sector que debería presentar un cuadro sanitario impecable.

Aparte de la denuncia, surgió el tema del pésimo carácter de la señora Maza Flores, quien no ha tenido el menor de los empachos para tratar con rudeza, socarronería, imprudencia y excesiva prepotencia a los trabajadores a su cargo. Una mujer que solicitó el anonimato por razones de seguridad, relató a Fichero Político que la funcionaria en mención, llegó a sugerirle la práctica de un aborto para no afectar su desempeño laboral. De ese tamaño el abuso y la torpeza de una mujer, ¡en plena era de la defensa de los derechos de las mujeres! Sencillamente inaudito.

De siempre esa área ha sido acusada de utilizar de manera monstruosa algunos recursos, especialmente bajo el concepto de viáticos. Por ejemplo, la estancia de unas horas de Guadalupe Maza Flores en la ciudad de Comitán, puede ser pretexto para que se auto-adjudique hasta 50 mil pesos de viáticos, mientras que a otros empleados bajo comisión, apenas si autoriza algunos vales de gasolina… Más aún, se quejó otro empleado que en algunas ocasiones, ha intentado pagar sueldos con vales de despensa y gasolina. ¿Es justo? ¿Es honrado el trabajo que realiza dicha funcionaria?

Para los denunciantes no hay duda alguna que José de Jesús Revilla Castro y Alber Rafael Hernández Castellanos, son cómplices y protectores de la jefa administrativa; Ambos son directores del área de Riesgos Sanitarios a quienes les han enviado diversos documentos probatorios del desvío, empero se han negado a actuar contra la funcionaria. Y eso no es lo peor: Hay la sospecha que Maza Flores apenas cursó la preparatoria y se hace pasar por Contadora Pública, asunto que, esperamos, sea debidamente investigado, toda vez que de comprobarse, podríamos estar frente a un caso de usurpación de profesiones, fraude a la ley, prevaricación y posible falsificación de documentos oficiales.

A todo esto, dicen médicos y enfermeras, los medicamentos son escasos, exactamente todo lo contrario a lo que James Gómez Montes informó ayer a los diputados. Ni modos, una funcionaria de menor rango le echó a perder la fiestecita al secretario de Salud. Sucede precisamente por no tener control del personal de confianza que contratan y más, en áreas delicadas. De ahí la urgencia que se investigue a fondo la denuncia de los trabajadores de salud. Resultaría un fiasco que todo quede la simple denuncia y que quien esté lucrando con las necesidades del pueblo y desviando recursos pertenecientes a éste, se salga con la suya.

Tarjetero

*** La muerte del principal jefe de una de las bandas de narcotraficantes más temida del país, podría recrudecer la guerra entre los cárteles y desde luego, al interior de la que encabezaba Beltrán Leyva, debido a la búsqueda de un nuevo cabecilla. Esto lo dijo ayer el Procurador General de la República, Arturo Chávez Chávez. No le falta razón; lo que debe entonces hacer es preparar estrategias para que gente inocente no quede en medio del fuego cruzado, como desafortunadamente ha sucedido en las dos últimas batallas entre sicarios y elementos de la Armada de México. *** Ayer se amotinaron los policías municipales de Tapachula; esto, a unas horas que Ezequiel Orduña Morga rinda su segundo informe de gobierno. Por cierto, el alcalde tapachulteco, se dice, ha hecho un trabajo aceptable. Su problema es que no tiene formas de difusión adecuadas y se ha perdido en asuntos de menor importancia. Las motivaciones de los policías van desde malos tratos hasta ineficiencias administrativas. Esto sin duda aguará el acto del informe que será mañana sábado a las once de la mañana. *** Ataques a las vías de comunicación, delincuencia organizada, asonada, robo y motín, son los delitos que pesan sobre dos regidores y tres dirigentes sociales de La Independencia, cuyo único delito fue intentar un diálogo con el delegado de gobierno, Carlos César Santiago Ángel, a quien en días anteriores mantuvieron retenido y no lo soltaron hasta que éste, dicen las notas periodísticas, sufrió un desmayo… Y dicen las malas lenguas, mojó los pantalones. Por buscar diálogo, no se puede endilgar delitos casi de lesa humanidad a los campesinos. Pero en fin. *** Luego nos leemos.

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