Fichero Político

Angel Mario Ksheratto

Pablo, la “víctima”

Con el poder público en la mano, se veía a sí mismo, invencible, competente; entonces, no tuvo empacho en despojar al amparo de sus leyes arcaicas a miles de ciudadanos. Muchas veces le escuchamos comentarios burlones cuando algún ciudadano se quejaba de sus abusos. No tuvo empacho en reírse la desgracia de los demás. Creyó haber tomado a Dios por las barbas. El tiempo le alcanzó y ahora, enfrenta diversos juicios en los Tribunales a donde ha sido llevado por algunas de las víctimas que sufrieron la prepotencia amachinada de Pablo Abner Salazar.
Aún en esa vergonzante posición, intenta parecer gracioso; procura pasar por alto lo que las leyes dictan en casos como el suyo… Y se declara víctima. Ya en ocasiones anteriores ha tratado de buscar a algunos senadores y diputados federales para pedirles su intervención en lo que él, con todo el cinismo del mundo, llama “persecución política”. No hay tal. Es la acción natural de las leyes de Chiapas que obligan a los delincuentes como él, a pagar sus deudas ante la sociedad. Nadie puede robar y luego someterse a suposiciones absurdas con la intención de escapar de la justicia.

Pablo Abner, abusó del poder; a Madariaga, lo persiguió injustamente; a todos los presos políticos que envió a El Amate, jamás les pudo probar un solo delito y aún así, los mantuvo secuestrados. A cientos de indígenas, atropelló, despojó, encarceló y asesinó. Eso sí era una auténtica persecución política. A ellos si lesionó sus derechos humanos. Ahora pretende que lo vean como una “víctima”. ¡Por favor! Debería amarrarse bien los pantalones (si los tiene) y enfrentar con gallardía, las consecuencias de su brutalidad, de su ambición desmedida. ¿Se siente “perseguido” por la investigación sobre el descarado robo a los damnificados del huracán Stan? Solo nos faltaría que en un arranque de cobardía, nata en ese sujetillo de marras, lloriquee por todos lados que es un complot en su contra.

Pablo, con todo el “valor” que le daba el anillo de guaruras que tuvo bajo su mando y lo que le otorgó el poder de haber estado en un puesto para enriquecerse ilícitamente, debe enfrentar a la justicia. Él ya se burló de sus víctimas, ahora le toca estar en el lugar donde él los puso cuando pretendía ser el dueño absoluto de las voluntades de los chiapanecos. Llorar ahora, solo causa asco y repudio. En la cárcel a dónde él me envió por el solo hecho de denunciar públicamente sus abusos y corruptelas (mismas que han quedado plenamente demostradas), conocí a muchos hombres que con valor, reconocieron sus errores; los asumen como tal y enfrentan sus consecuencias con determinación y dignidad de seres humanos. Todo lo contrario hace Pablo. Ahora llora, se revuelca y acusa de “persecución” a quienes buscan un ápice de justicia. Pobre hombre. ¿Podrá caminar por las calles de Chiapas con la frente en alto? No. A donde quiera que vaya, el estigma de corrupción, abusos, excesos y raterías, le seguirá. Nadie le cree, nadie confía en él ni en sus cómplices. Y esto, parece ser solo el inicio.

Hay decenas de juicios en su contra y solo tengamos confianza en Dios -ese Dios al que Pablo Abner traicionó diciéndose “cristiano evangélico”- en que no quedará impune. ¿Cuándo? Quién sabe; quizá hasta que de una vez por todas, veamos erradicada la impunidad. Pero sucederá. Mientras gocemos del circo que el exdictador intenta montar para ganar más desprecio de la sociedad.

Tarjetero

*** Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver; Agustín Carstens refutó con cierto grado de virulencia lo dicho por el Premio Nobel de Economía (2001) Joseph Stigliz, en el sentido que México no supo manejar la crisis mundial. No hay evidencias de parte de Carstens para decir que el laureado economista esté en una postura incorrecta. Por el contrario, las secuelas primarias de la crisis siguen siendo desastrosas para el país. No entendemos por qué, las autoridades en materia de finanzas y economía de México, persisten en defender un modelo fracasado que ha dejado más desempleo y ha profundizado la pobreza extrema en toda la República. En lugar de caer en reclamos ociosos, Carstens y el patacho de camaradas suyos que intentan tapar el sol con un dedo, deberían atender los consejos de quienes ven con buenos ojos a México y tratan de ayudar a encontrar soluciones. *** Jaime Culebro regresó a COCOSO, la dependencia encargada de la imagen y difusión de los actos de gobierno. Sigo llamándole COCOSO porque como “Instituto”, simplemente no ha funcionado; ha sido un descomunal fracaso que ha alejado al gobernador Sabines de los Medios y la sociedad. Jaime es un chavo bienintencionado, conoce bien los modos de Juan Sabines y mantiene una relación armoniosa con los Medios. Es de trato amable, aunque ahí tendrá que poner un poco de orden porque desde hace meses (si no, años) el desorden es tal que hasta los chuchos hacen sus “periodiquitos”. Una cosa es la libertad de expresión y otra, las facilidades para abrir periódicos en cada esquina. A la larga, esos constituirán un enorme monstruo que hará pedazos a Sabines cuando deje el poder. Así son de ingratos. Lo hemos visto a través de la historia reciente. El gobernador ha logrado muchas cosas buenas, pero no ha tenido la fortuna de contar con un equipo de comunicadores eficientes, oportunos y profesionales. Se espera que con Culebro, se superen los problemas ahí existentes. Enhorabuena por Jaime. Ojalá tenga suerte ésta vez. *** Luego nos leemos.

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